“La pandemia de la COVID-19 ha afectado al bienestar y la salud mental de la población.”

Así lo advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en una nota de prensa, a través de la cual pone de relieve el impacto de la crisis sanitaria generada por la pandemia de la COVID-19 sobre la salud mental de la población española, advirtiendo no solo de las secuelas físicas de la enfermedad, sino también de las consecuencias psicológicas.

A este respecto, expone una serie de datos que avalan este grave impacto, como los del CIS, que apuntan a un 79,3% de la población con problemas de salud psicoemocional como consecuencia de la pandemia, o los de un estudio dirigido por la Universidad del País Vasco, que revela que, aproximadamente el 46,7% de la población ha sentido malestar psicoemocional y el 57% ha presentado sintomatología depresiva durante los primeros meses de la pandemia, solicitando apoyo psicológico durante el confinamiento por ansiedad y estrés en el 75,7% de los casos y por síntomas depresivos en el 56,2%. Paralelamente, se ha registrado un incremento en el consumo de tabaco o alcohol (en torno al 24%) y en el de psicofármacos, con más de un 18%.

Foto: Andrew Neel Fuente: pexels Fecha descarga: 25/05/2021

La dilatada prolongación de esta situación de pandemia en el tiempo, sumada a las constantes preocupaciones, el miedo relativo al contagio -propio o de los seres queridos-, la incertidumbre, la (des)información, las continuas limitaciones y restricciones a la movilidad, la falta de contacto social, etc., han conllevado la aparición de lo que se conoce como fatiga pandémica, con sentimientos de hastío, desesperanza y desmotivación entre la población en general.

Si bien se vislumbra cada vez más el fin de esta grave crisis sanitaria, dada la carga psicológica, social y emocional generada por la crisis de la COVID-19, así como su impacto tanto a corto como a largo plazo, la OCU insta a “prestar más atención y más recursos a la salud mental”, en aras de mejorar la salud mental de la población así como la calidad de la atención que reciben.

Para tal fin, la Organización ha venido promoviendo una serie de medidas, en línea con lo propuesto con el Consejo General de la Psicología desde hace años, y que cobran un interés prioritario, especialmente en los últimos tiempos, entre ellas, las siguientes: aumentar la presencia de psicólogos clínicos en los servicios de salud, principalmente, implementando la Psicología Clínica en Atención Primaria (dado que la mayor parte de demandas de índole psicológica son atendidas en este primer nivel asistencial), destinar más recursos a labores de prevención y educación para la salud a todos los niveles, crear las especialidades de Psiquiatría Infanto-juvenil y de Psicología Infanto-juvenil, actualizar y publicar la nueva Estrategia de Salud Mental (en aras de conceder a la salud mental -y, sobre todo a la prevención del suicidio- la atención que merece), etc.

Fuente: OCU 

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