María J. Gallego (1), Cristina Botella (1 y 3), Soledad Quero (1 y 3), Rosa Mª Baños (2 y 3) y Azucena García-Palacios (1 y 3)

(1) Universidad Jaime I de Castellón, (2) Universidad de Valencia y (3) CIBER Fisiopatología, Obesidad y Nutrición, Instituto de Salud Carlos III

La fobia social se caracteriza por el miedo acusado y persistente por una o más situaciones sociales en las que el sujeto se ve expuesto a personas que no pertenecen al ámbito familiar o a la posible evaluación por parte de los demás. Este problema interfiere en la vida de las personas que lo padecen, ya que éstas suelen evitar una serie de situaciones sociales o, por el contrario, las afrontan con un gran malestar. Algunos ejemplos de estas situaciones pueden ser hablar en público, hablar con desconocidos, comer en público, etc. Por lo que respecta a la prevalencia de este problema, se ha estimado en diversos estudios una prevalencia de la fobia social en población general entre el 7% y el 13% en países occidentales.

 

Heimberg, Holt, Schneier, Spitzer y Liebowitz (1993) realizaron una clasificación de tres subtipos de fobia social, teniendo en cuenta la gravedad del problema: a) la fobia social generalizada, diagnosticada cuando la ansiedad está presente en la mayoría de situaciones sociales; b) la fobia social no generalizada, que se refiere a personas que experimentan ansiedad significativa en diversas situaciones sociales; y c) fobia social específica, en la que la persona presenta ansiedad en situaciones muy concretas.

Por lo tanto, la fobia social es un problema que interfiere en la vida de las personas que la padecen y es un trastorno con una alta prevalencia. En este sentido, es importante crear medidas que demuestren ser adecuadas para evaluar este problema y que no requieran demasiado tiempo para su administración. Medidas que, a ser posible, discriminen entre los tres subtipos de fobia social establecidos.

La Escala de Miedo a la Evaluación Negativa (Fear of Negative Evaluation Scale: FNE) fue construida por Watson y Friend en 1969 y desde entonces se ha configurado como la medida más utilizada para averiguar el grado en el que la gente experimenta aprensión cuando prevé ser evaluado negativamente. Este instrumento está formado por 30 ítems, los cuales presentan un formato dicotómico de respuesta de verdadero-falso. Aparte de haber demostrado ser un instrumento adecuado para medir el miedo a la evaluación negativa, el FNE ha mostrado ser una de las medidas más sensibles al cambio terapéutico. No obstante, también es pertinente señalar que esta medida no está exenta de limitaciones, tales como su longitud y el formato de respuesta de verdadero-falso.

Leary (1983) construyó un instrumento que pudiera subsanar las deficiencias que hemos apuntado y, para ello, seleccionó 12 ítems de la escala original. Este nuevo instrumento se llamó Brief version of the Fear of Negative Evaluation Scale (BFNE), y en cuya versión, el formato de respuesta utilizado fue de tipo Likert, en el que 1 era "nada característico en mí" y 5, "extremadamente característico en mí".

Este instrumento ha demostrado ser adecuado para medir el miedo a la evaluación negativa en población tanto clínica como no clínica, teniendo la ventaja de ser una escala corta que se puede administrar en 5 minutos. El FNE, en su versión corta, está relacionado con otras medidas relevantes de fobia social, discrimina entre personas con fobia social y aquellas con otros trastornos de ansiedad, así como entre personas con fobia social y población no clínica. Ademas, como ya se ha indicado, ha demostrado ser sensible a los cambios terapéuticos.

Nuestro grupo de investigación llevó a cabo un estudio de validación y adaptación del BFNE en población clínica española diagnosticada de fobia social (Gallego, Botella, Quero, Baños y Garcia-Palacios, 2007). Para ello, seleccionamos los 12 ítems que conforman el BFNE de la escala FNE traducida al español y validada en población española y lo administramos a 122 participantes diagnosticados de fobia social según criterios DSM-IV-TR.

 

Los resultados obtenidos en el presente estudio manifiestan que el BFNE está formado por dos factores diferenciados: los ítems directos forman el BFNE-S y los indirectos el BFNE-R. Este instrumento ha mostrado ser fiable, ya que los ítems que lo componen miden un mismo constructo; como valido, ya que está relacionado con otras medidas de fobia social.

En cuanto a los subtipos de fobia social (Heimberg et al., 1993) los resultados indicaron que el BFNE discrimina entre personas con fobia social específica, con fobia social no generalizada y con fobia social generalizada. La puntuación del BFNE para cada uno de los subgrupos formó un continuo que indica la conveniencia de utilizar este instrumento en el caso de personas con un diagnóstico de fobia social.

En definitiva, podemos concluir que de los resultados obtenidos se desprende que el BFNE, construido por Leary (1983), constituye una medida adecuada del miedo a la evaluación negativa en población clínica española diagnosticada de fobia social.

Referencias

El artículo original puede encontrarse en la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica: Gallego, M. G., Botella, C., Quero, S., Baños, R.M. y García-Palacios, A. (2007). Propiedades psicométricas de la Escala de Miedo a la Evaluación Negativa, versión breve (BFNE) en muestra clínica. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 12 (3), 163-176.

Sobre las autoras:

Mª José Gallego Pitarch es Doctora en Psicología y en estos momentos disfruta de una beca postdoctoral del Ministerio de Educación y Ciencia en la University of Ámsterdam, Holanda. Fue Premio Extraordinario final de carrera y cursó el Máster de Intervención en Psicología Clínica y de la Salud. Ha disfrutado durante 4 años de una beca de formación de profesorado Universitario del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Cristina Botella Arbona es Catedrática en la Universidad Jaume I de Castellón (UJI), en el Departamento de Psicología Básica, Clínica y Psicobiología. Es Directora del Grupo de Investigación en Psicopatología y Psicología Clínica de la UJI. Como investigadora principal, ha dirigido más de 30 proyectos de investigación de ámbito nacional y europeo.

Soledad Quero Castellano es Doctora en Psicología y Profesora titular en la Universidad Jaume I. Su actividad investigadora se ha centrado en la aplicación de las nuevas tecnologías a la mejora de los tratamientos psicológicos. Ha publicado diversos artículos científicos y capítulos de libro. Igualmente ha participado en numerosos proyectos subvencionados a nivel europeo y nacional.

Rosa María Baños Rivera es Catedrática en la Universidad de Valencia, en el Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Es directora del Máster/Curso de Post-Grado Trastornos Alimentarios y de la Personalidad de la Universidad de Valencia. Ha participado en numerosos proyectos subvencionados tanto a nivel europeo, nacional y local.

Azucena García Palacios es Doctora en Psicología y Profesora titular en la Universidad Jaume I. Su actividad investigadora se ha centrado en el diseño y puesta a prueba de tratamientos psicológicos. La profesora García ha publicado diversos capítulos de libros y más de 20 artículos en revistas científicas y ha participado en numerosos proyectos de investigación nacionales y europeos.

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