Muchas personas con problemas de salud mental y discapacidades psicológicas y sociales reciben una atención de mala calidad y sufren violaciones de sus derechos humanos; ello exige que se introduzcan cambios profundos en los sistemas de salud mental y en la prestación de servicios.

Así lo afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un documento a través del cual se insta a centrar la atención en la ampliación de los servicios comunitarios de salud mental que promueven unos servicios de salud centrados en las personas, orientados a la recuperación y basados en los derechos humanos.

A lo largo de sus páginas, el documento ofrece ejemplos reales de buenas prácticas en los servicios de salud mental en diferentes contextos de todo el mundo y se describen los vínculos necesarios con los sectores de la vivienda, la educación, el empleo y la protección social, para velar porque las personas con problemas de salud mental se incluyan en la comunidad y puedan llevar vidas plenas y satisfactorias.

Foto: Karolina Grabowska Fuente: pexels Fecha descarga: 16/06/2021

La guía recoge también ejemplos de redes integrales, integradas, regionales y nacionales de servicios y apoyos en materia de salud mental basados en la comunidad, y señala una serie de medidas de acción específicas para que los países y las regiones desarrollen servicios comunitarios de salud mental respetuosos con los derechos humanos de la población y centrados en la recuperación.

Tal y como señala la OMS, los servicios suelen afrontar con frecuencia importantes restricciones de recursos, operan en marcos legales y reglamentarios obsoletos, y presentan “una arraigada y excesiva dependencia del modelo biomédico, centrando la atención principalmente en el diagnóstico, la medicación y la reducción de los síntomas, y pasando por alto “toda la gama de determinantes sociales que afectan a la salud mental de las personas, que obstaculizan el progreso hacia la plena realización de un enfoque basado en los derechos humanos”.

Esto conlleva que muchas personas con problemas de salud mental y discapacidades psicológicas y sociales vean vulnerados sus derechos humanos, concretamente, en los servicios de atención donde no se cuenta con la asistencia y el apoyo adecuados, y pone de relieve la necesidad de que se implementen cambios profundos en los sistemas de salud mental y en la prestación de servicios. Ello incluye suprimir el uso de prácticas coercitivas (por ej., el internamiento y el tratamiento forzosos, o la restricción manual, física o química), y hacer frente a los desequilibrios de poder existentes entre el personal de salud y las personas que hacen uso de los servicios.

De acuerdo con la organización mundial, hay numerosas regiones en el mundo donde se cuenta con ejemplos de buenas prácticas: servicios de salud mental de base comunitaria centrados en la persona, orientados a la recuperación y adheridos a las normas de los derechos humanos, con unos costes de prestación de servicios menores que los servicios convencionales comparables. Estos ejemplos de buenas prácticas “son una prueba concreta de que sí es factible” implementar las orientaciones propuestas por la OMS. Las recomendaciones y las medidas concretas presentadas en estas orientaciones proporcionan una hoja de ruta clara para que los países logren estos objetivos, incluyendo medidas y cambios específicos necesarios en materia de políticas y estrategias de salud mental, reformas legislativas, prestación de servicios, financiación, desarrollo de la fuerza de trabajo, intervenciones psicosociales y psicológicas, fármacos psicotrópicos, sistemas de información, participación de la sociedad civil y la comunidad, las investigaciones, etc.

El documento se estructura en siete módulos técnicos de apoyo que contienen descripciones detalladas de los servicios de salud mental abordados:

  1. Servicios de salud mental en momentos de crisis
  2. Servicios de salud mental hospitalarios
  3. Centros de salud mental comunitarios
  4. Servicios de salud mental de apoyo entre homólogos
  5. Servicios de salud mental comunitarios de extensión
  6. Asistencia a la vida cotidiana en materia de salud mental
  7. Redes integrales e integradas de servicios y apoyos en materia de salud mental

El informe de la OMS concluye recordando la necesidad de incrementar significativamente el número de estudios que los enfoques basados en los derechos, que analicen los costes comparativos de la prestación de servicios y evalúen los resultados en términos de recuperación en comparación con los enfoques de base biomédica, dado que, en los últimos años, las investigaciones sobre salud mental han estado dominadas por el paradigma biomédico y son escasas las investigaciones en materia de salud mental en las que se evalúan los enfoques basados derechos humanos.

Fuente: Organización Mundial de la Salud. (‎2021)‎. Orientaciones y módulos técnicos sobre los servicios comunitarios de salud mental: promover los enfoques centrados en las personas y basados en los derechos: resumen. Organización Mundial de la Salud. https://apps.who.int/iris/handle/10665/341641. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO 

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