A pesar de que el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) puede diagnosticarse a partir de los 5 años de edad, muy pocos estudios se han centrado en el desarrollo de tratamientos eficaces para este grupo de edad.

Un nuevo estudio publicado recientemente en Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry dirigido por J.B. Freeman, ha puesto de manifiesto que la terapia familiar cognitivo-conductual puede producir mejoras significativas en niños afectados de TOC. El objetivo de esta intervención es proporcionar una serie de herramientas tanto a los niños como a los padres para ayudarles a entender, manejar y reducir los síntomas del TOC.

Según la American Academy of Child and Adolescent Psychiatry, al menos 1 de cada 200 niños y adolescentes presenta TOC, un trastorno de ansiedad caracterizado por obsesiones recurrentes y compulsiones que pueden provocar dificultades en el funcionamiento diario. Las compulsiones consisten en conductas repetitivas como lavarse las manos, contar, conductas de comprobación o limpieza, etc., y son realizadas a menudo con el objetivo de prevenir los pensamientos obsesivos o eliminarlos. La realización de estos "rituales", sin embargo, sólo proporciona un alivio inmediato y el hecho de no llevarlos a cabo puede provocar un malestar y una ansiedad intensos interfiriendo notablemente con la rutina normal del niño, con su rendimiento académico, sus actividades sociales o sus relaciones personales. De esta manera, si un niño con TOC no recibe tratamiento la enfermedad puede causarle graves dificultades en su desarrollo y funcionamiento, así como cronificarse hasta la edad adulta.

 

En el estudio de Freeman, participaron 42 niños diagnosticados de TOC con edades comprendidas entre 5 y 8 años, que fueron asignados a dos grupos de tratamiento: tratamiento cognitivo-conductual-familiar y tratamiento de relajación-familiar (una aproximación que entrena al niño y a sus padres en técnicas de relajación para reducir la ansiedad asociada al TOC). Ambos grupos recibieron tratamiento durante 14 semanas, completando un total de 12 sesiones. Al finalizar este periodo, se observó que el 69% de los niños que participaron en el tratamiento cognitivo-conductual mostraron una mejora significativa en los síntomas asociados al TOC, frente a un 20% de los niños que completaron el programa de relajación.

De esta manera, la investigación proporciona la primera evidencia empírica de una intervención eficaz para el tratamiento del TOC infantil y pone de manifiesto que los niños con TOC, desde muy temprana edad, pueden participar activamente y beneficiarse del tratamiento cognitivo-conductual si éste es adaptado a su nivel de desarrollo.

Freeman y colaboradores señalan además algunas recomendaciones y consideraciones clínicas a la hora de elaborar tratamientos para niños con TOC:

  • La intervención será más eficaz si incluye a los padres en todas las fases del tratamiento.

  • Los clínicos deben tener en cuenta las características individuales de desarrollo del niño y ajustar los componentes del programa (psicoeducación, exposición, trabajo en casa...) de acuerdo a su nivel de desarrollo.

  • Es necesario evaluar el contexto familiar y, particularmente, la respuestas de los padres ante la conducta ansiosa del niño.

  • Es importante enseñar a los padres a tolerar su propia ansiedad.

  • Es aconsejable promocionar el uso del humor, como estrategia para el afrontamiento del estrés.

El estudio original en el que se basa este artículo puede encontrarse en Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry: Freeman JB, Garcia AM, Coyne L, Ale C, Przeworski A, Himle M, Compton S y Leonard H (2008). Early Childhood OCD: Preliminary Findings From a Family-Based Cognitive-Behavioral Approach. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry. 47(5), 593-602.

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