Miguel Ángel Díaz-Sibaja (1), María Isabel Comeche (2) y Blanca Mas-Hesse (2)

(1) Unidad de Salud Mental Comunitaria de Algeciras y (2) Universidad Nacional de Educación a Distancia

La enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa son unos trastornos gastrointestinales, de evolución crónica y recurrente, que se caracterizan por presentar una inflamación en las paredes del tubo digestivo. Al inflamarse la piel que recubre la pared del tracto alimentario pueden aparecer ampollas que, al romperse, desprenden la piel y se convierten en úlceras. Ambas enfermedades, por tener en común la inflamación del tubo digestivo, se van a agrupar dentro de la categoría de enfermedades inflamatorias intestinales.

Hay estudios que señalan que muchos de estos pacientes presentan depresión o ansiedad tras el diagnóstico. Las repercusiones que tiene la enfermedad sobre la calidad de vida de los enfermos (p.e., incapacidad para trabajar, retraimiento social, cambios en la vida familiar, etc.) influyen en la valoración personal que hace el paciente de sí mismo y pueden provocar el desarrollo de trastornos ansioso-depresivos.

La aparición de estas alteraciones psicológicas, que son secundarias a la enfermedad, dificultará aún más la calidad de vida del paciente e influirá considerablemente sobre su estado de salud física. Un empeoramiento de la enfermedad traerá, como consecuencia, un deterioro en el estado de ánimo, por lo que puede producirse un círculo vicioso entre la enfermedad física y la reacción emocional.

En cuanto al estrés, hay pocas dudas acerca de la influencia que tiene éste sobre la respuesta inmune de la mucosa intestinal, por lo que jugaría un papel muy importante como desencadenante y/o agravante de la sintomatología de estas enfermedades.

 

El estrés no sólo depende de los grandes acontecimientos vitales, sino que también varía en función de los pequeños acontecimientos diarios (p.e., discusiones familiares, atascos de tráfico, problemas económicos, problemas en el trabajo, etc.). Asimismo, hay que añadir que la propia enfermedad constituye un factor muy estresante, ya que interfiere en la calidad de vida de las personas enfermas, provocando a su vez la aparición de nuevos acontecimientos estresantes (p.e., dolores, hospitalizaciones, pruebas diagnósticas intrusivas, etc.).

La reacción de estrés que la persona tenga, no sólo dependerá de la valoración y de las consecuencias negativas que prevea, sino también de las estrategias de afrontamiento que utilice para hacer frente a las situaciones estresantes.

Esta relación entre enfermedad y afrontamiento ha motivado a algunos investigadores a diseñar programas de tratamiento psicológicos que ayuden a los enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa a adaptarse mejor a la enfermedad, a minimizar las consecuencias adversas de su dolencia y a mejorar su calidad de vida.

El programa de tratamiento psicológico, que nuestro equipo está llevando a cabo desde hace unos años, está ayudando a muchos de estos pacientes a resolver eficazmente los problemas específicos que pueden presentarse como consecuencia de la enfermedad. No obstante, las técnicas enseñadas también pueden ser aplicadas a las situaciones problemáticas de la vida diaria, lo que les ayuda a disminuir los síntomas ansioso-depresivos comórbidos al trastorno físico.

El tratamiento consta de los siguientes módulos: información de la enfermedad, modelo de afrontamiento, técnicas de relajación, estrategia de solución de problemas, habilidades sociales, técnicas de distracción y reestructuración cognitiva. En definitiva, toda una serie de estrategias encaminadas a conseguir que las personas que se muestran tristes, angustiadas y desesperanzadas aprendan que ellas pueden hacer algo para estar mejor e incrementar su calidad de vida pese al padecimiento de la enfermedad.

El programa de tratamiento tiene dos formatos de aplicación: a) tratamiento en grupo, que comprende un total de 10 sesiones presenciales, de dos horas de duración y una periodicidad semanal y; b) tratamiento a distancia, que se realiza mediante la distribución de un manual de autoayuda cuyo contenido es paralelo al programa de tratamiento en grupo, pero con las adaptaciones adecuadas para su auto-aplicación. Junto con el material de autoayuda, se proporcionan dos CDs de relajación (elaborados para la ocasión) y los cuestionarios para evaluar los síntomas psicológicos.

En un estudio realizado con 97 pacientes, pertenecientes a las asociaciones de enfermos de Crohn y Colitis Ulcerosa de España, Madrid y Cádiz (57 formaron parte del programa de tratamiento en grupo y 40 fueron tratados a distancia), se pudo constatar que el programa de tratamiento psicológico resultó eficaz para producir una mejoría en el estado de ánimo y en la ansiedad de estos enfermos, así como para mantener dicha mejoría a los 3, 6 y 12 meses después de la finalización del mismo.

Como se puede apreciar en las gráficas, el porcentaje de pacientes que padecían depresión antes de iniciar el tratamiento psicológico (30,1% depresión leve, 19,2% depresión moderada y 5,5% depresión grave), disminuyó considerablemente a los 12 meses de finalizar la intervención con los siguientes resultados: 0% depresión grave, 6% depresión moderada y 26% depresión leve (el 68% se encontraba sin depresión).

 

Resultados similares se encontraron en relación a la ansiedad. Como se muestra en la gráfica, antes del tratamiento el 32,4% de los enfermos presentaba niveles de ansiedad clínica y el 38% ansiedad moderada. A los 12 meses de seguimiento, observamos que estos niveles se redujeron al 18,2% y al 15,9% respectivamente, aumentando considerablemente el porcentaje de pacientes sin ansiedad (65,9%).

 

Dada la fácil aplicación del presente programa y sus óptimos resultados, la utilización de la intervención psicológica de forma protocolizada podría redundar en una notable mejoría en la calidad de vida de estos enfermos, lo cual se explicaría por el hecho de que enseña a los pacientes una serie de estrategias efectivas para afrontar las demandas de la enfermedad, posibilitando una mejor adaptación a la misma y una disminución de los posibles trastornos psicológicos.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Apuntes de Psicología: Díaz-Sibaja, M.A., Comeche, M.I., Mas-Hesse, B., Díaz, M. y Vallejo, M.A. (2008). Enfermedad inflamatoria intestinal: depresión y estrategias de afrontamiento. Apuntes de Psicología, 26, 1, 91-102.

Sobre el autor y las autoras:

Miguel Ángel Díaz-Sibaja. Facultativo Especialista de Área en Psicología Clínica, Unidad de Salud Mental Comunitaria (USMC) de Algeciras.

María Isabel Comeche-Moreno. Profesora Titular del Dpto. de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED.

Blanca Mas-Hesse. Profesora Titular del Dpto. de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos de la UNED.

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