Bonifacio Sandín, Rosa Mª Valiente, Paloma Chorot, Miguel A. Santed y Lourdes Lostao*

Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y *Universidad Pública de Navarra

A pesar de que los cuestionarios de autoinforme no están exentos de ciertas críticas, lo cierto es que difícilmente podremos saber lo que les pasa a los pacientes si éstos no nos lo dicen, y una forma de hacerlo es mediante procedimientos de autoinforme. A veces se ha criticado que los procedimientos de autoinforme son subjetivos, siendo preferibles los datos procedentes de evaluadores externos; por ejemplo, basarnos en los datos que nos proporcionan los padres cuando se trata de problemas de la infancia y la adolescencia. No deja de ser curioso que, cuando los padres evalúan el nivel de depresión de los hijos, los niños con elevada depresión son también evaluados por los padres como individuos con más problemas de conducta (problemas disociales, etc.) y menos nivel de desesperanza, que cuando son evaluados por ellos mismos (i.e., mediante autoinformes) o por un clínico (i.e., mediante entrevista clínica) (véase, por ejemplo, Kazdin, 1980).

 

Todo esto nos debe hacer pensar en que lo ideal es emplear diversos métodos de evaluación y diagnóstico, y entre ellos los métodos de autoinforme son fundamentales. Estos últimos, aunque en general no suelen ser apropiados para llevar a cabo diagnósticos clínicos, son muy útiles para otros menesteres de la actividad clínica e investigadora, tales como para efectuar estudios de screening, para conocer el nivel de sintomatología clínica (gravedad clínica, tipos de sintomatología, etc.), o para conocer la eficacia (o efectividad) del tratamiento y para su seguimiento.

A veces el investigador o clínico está interesado por instrumentos de autoinforme diseñados para evaluar constructos específicos (p.ej., ansiedad, depresión, autoestima, etc.). Sin embargo, suele ser de gran valor o ayuda y de enorme utilidad práctica disponer de un instrumento que sirva para evaluar los principales síntomas y/o diferenciar entre grupos de síntomas psicopatológicos. Este tipo de instrumentos es necesario para llevar a cabo estudios de tipo epidemiológico, o para efectuar algún tipo de screening sobre posibles casos de psicopatología. También son importantes para otros muchos tipos de estudios en psicopatología y psicología clínica, siempre que interese disponer de una valoración sobre el estatus psicopatológico global. En la práctica clínica pueden resultar imprescindibles, particularmente cuando el paciente presenta diversos tipos de síntomas, más que aquéllos focalizados en algún problema específico; pudiendo ser un complemento ideal de las entrevistas clínicas estructuradas (p.ej., Silverman, Albano y Sandín, 2003; Valiente, Sandín y Chorot, 2003).

Aunque se han diseñado diversos cuestionarios de este tipo, sin duda, el más utilizado es el SCL-90 (Symptom Checklist 90; véase Derogatis, 1990). El SCL-90 (incluyendo su forma revisada o SCL-90-R) consta de 90 items y evalúa las 9 dimensiones psicopatológicas siguientes: somatización, obsesión-compulsión, sensibilidad interpersonal, depresión, ansiedad, hostilidad, agorafobia, ideación paranoide, y psicoticismo.

Este cuestionario tiene diversos problemas que dificultan su utilización rutinaria y reduce su utilidad en investigación, prevención y terapia, entre los cuales podemos mencionar los siguientes: (1) el número de items es elevado, (2) hay demasiado solapamiento entre algunos items y la correlación entre las dimensiones suele ser muy alta, (3) baja validez discriminante, (4) inestabilidad en su estructura (dimensiones) y falta de validez factorial, (5) desequilibrio entre las subescalas en el número de items (las escalas varían entre 6 items -Hostilidad- y 13 items -Depresión-), y (6) limitaciones coste-efectividad de los instrumentos sólo disponibles comercialmente.

En nuestro estudio publicado recientemente en Psicothema (Sandín, Valiente, Chorot, Santed y Lostao, 2007) hemos llevado a cabo una validación de la versión española del nuevo cuestionario SA-45 (Symtom Assessment-45; Davison et al., 1997), empleando una muestra no clínica de participantes.

Este cuestionario, manteniendo las 9 dimensiones de su predecesor, no sólo es una forma abreviada del SCL-90 (tiene sólo la mitad de los síntomas de aquél), sino que además presenta las siguientes mejoras: (1) iguala las 9 escalas a un mismo número de items, (2) maximiza la posibilidad de que las escalas posean similar fiabilidad y validez, (3) evita (o minimiza) el solapamiento entre las distintas escalas, (4) minimiza las correlaciones entre las escalas, y (5) favorece la utilidad y uso del cuestionario.

Basándonos en análisis factoriales exploratorios y confirmatorios del SA-45, obtuvimos una estructura de 9 factores bastante robusta (excepto para la dimensión de ideación paranoide), coherente con las nueve dimensiones del cuestionario, lo cual contrasta con las repetidas inconsistencias observadas en los estudios sobre el SCL-90-R.

Aunque es factible el empleo el del SA-45 como medida general de distress o psicopatología general, nuestros datos sugieren la posibilidad de evaluar varias dimensiones de psicopatología a través de escalas diferenciadas, lo cual puede ser de utilidad para separar entre distintos tipos de trastornos o para investigar diferentes facetas de psicopatología. En cualquier caso, tanto si se emplea con fines generales (screening, etc.) como con fines específicos (p.ej., valorar y/o discriminar la sintomatología a través de las escalas), el SA-45 presenta sobre el SCL-90-R las ventajas de ser más breve y posiblemente más discriminativo (puesto que es mayor la consistencia de las dimensiones). En el estudio también se proporcionan datos sobre la fiabilidad y la validez (convergente y discriminante) del cuestionario.

 

Aunque el presente estudio supone una validación de la versión española del SA-45 que justifica el empleo del cuestionario en diferentes contextos de la psicología, se requieren nuevos estudios con muestras de participantes clínicos de diversos tipos de patologías, con objeto de constatar la capacidad del cuestionario para discriminar (y/o predecir) entre los diferentes tipos de trastornos relevantes a las dimensiones del SA-45.

Ver referencias.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Psicothema: Sandin, B., Valiente, R. M., Chorot, P., Santed, M., y Lostao, L. (2008). SA-45: forma abreviada del SCL-90. Psicothema, Vol. 20 (2), 284-290.

Sobre los autores y autoras:

Bonifacio Sandín Ferrero es Catedrático de Psicopatología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Obtuvo el grado de Licenciatura (Premio Fin de Carrera) y el Doctorado en la Universidad Complutense de Madrid con Beca de Formación de Personal Investigador. Director del grupo de investigación de Psicopatología y Salud de la UNED. Ha dirigido investigaciones sobre ansiedad, trastornos de ansiedad, estrés y psicosomática. Es Director del Máster Universitario en Psicopatología y Salud de la UNED. Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Director de la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. Ha sido Director del Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la UNED.

Paloma Chorot Raso es Profesora Titular de Psicopatología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Obtuvo Beca de Formación de Personal Investigador (FPI) del Ministerio de Educación y Ciencia, así como el Premio Extraordinario de Tesis Doctoral por la UNED. Está en posesión del Título de Psicólogo Especialista en Psicología Clínica. Es Directora del curso de Experto Universitario en Psicopatología y Salud y del curso de Experto Profesional El Maltrato Infantil: Aspectos Clínicos, Prevención y Tratamiento, ambos impartidos por la UNED en colaboración con la Fundación General de la UNED.

Rosa Mª Valiente García es Profesora de Psicopatología en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Se licenció en la Universidad Complutense de Madrid (1993), y obtuvo el grado de doctor en la UNED (2001) con Premio Extraordinario. Fue becada por la UNED en el Programa de Becas Predoctorales para la realización de la tesis doctoral (1995-1998). Ha publicado diversos trabajos científicos, tanto en revistas especializadas españolas e internacionales como en libros. Actualmente es Directora del curso de Especialista Universitario en Psicopatología y Salud de la UNED, y Coordinadora y Secretaria de Redacción de la Revista de Psicopatología y Psicología Clínica.

Miguel Ángel Santed Germán es Licenciado (con Premio Fin de Carrera) y Doctor (con Premio Extraordinario de Doctorado) por la Facultad de Psicología de la UNED. Actualmente es Profesor Titular de Universidad en el Departamento de Psicología de la Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la UNED. Autor de distintas publicaciones nacionales e internacionales en el campo del estrés, la ansiedad y los trastornos psicosomáticos.

Lourdes Lostao Unzu es Profesora Titular de Sociología en el departamento de Sociología de la Universidad Pública de Navarra. Investigadora en Imperial College London (Social Research Unit, Social Science and Medicine), University of Texas Medical Branch, y Université Paris 13 (CRESP/INSERM). Sus líneas de investigación se han centrado en el estudio de las desigualdades sociales en salud y en las diferencias en la utilización y accesibilidad de los servicios sanitarios así como en la evaluación de la magnitud y tendencia de los problemas de salud y en la identificación de los determinantes sociales y económicos de la enfermedad. Es autora de 30 trabajos de investigación publicados en revistas nacionales e internacionales y autora de un libro.

 

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