Es recomendable fomentar un clima adecuado basado en la calidez, empatía, asertividad y una actitud de escucha activa, prestando especial atención a la comunicación no verbal, siendo importante buscar, en la medida de lo posible, un espacio físico que mantenga la privacidad, destinando el tiempo necesario, y permitir hacer preguntas y aclarar dudas, dejando también un espacio para la reflexión.

Esta es una de las recomendaciones orientadas a favorecer una comunicación efectiva en los últimos días de vida que pueda mejorar la elaboración del plan de cuidados y la calidad de la atención, recogida en una nueva Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre atención paliativa al adulto en situación de últimos días, un documento realizado por la Unidad de Asesoramiento Científico-técnico, Avalia-t, de la Agencia Gallega para la Gestión del Conocimiento en Salud (ACIS), en el marco de la financiación del Ministerio de Sanidad, para el desarrollo de las actividades del Plan anual de Trabajo de la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias y Prestaciones del SNS.

Fuente: www.pexels.com Artista:
Sõn Bờm Fecha descarga: 17/09/2021

La Guía, elaborada por profesionales  actualiza parcialmente la GPC previa sobre Cuidados Paliativos publicada en el año 2006 (específicamente, las áreas clínicas de atención en los últimos días y sedación paliativa), y su objetivo es servir como instrumento para mejorar la atención sanitaria de las personas en situación de últimos días y de sus familias, en los distintos ámbitos y centros donde sean atendidos (atención hospitalaria, atención primaria, atención en domicilio, servicios de urgencias y centros sociosanitarios).

Con esta finalidad, a lo largo de sus páginas se abordan las siguientes áreas clínicas: reconocimiento de la situación de últimos días, comunicación e información, toma de decisiones compartida y desarrollo del plan de cuidados, hidratación, manejo de síntomas (dolor, disnea, náuseas y vómitos, ansiedad, delirium y estertores) y sedación paliativa. Asimismo, incluye información sobre aspectos ético-legales y un documento de información para familiares y allegados.

Tal y como indican sus autores, los últimos días de vida son “uno de los acontecimientos más difíciles de afrontar y con mayor impacto, en el que aparecen situaciones de una gran intensidad física, emocional y espiritual, tanto en el paciente como en su familia”. Teniendo en cuenta las múltiples y complejas necesidades de estos últimos días, el abordaje del sistema sanitario desde el enfoque de cuidados paliativos debe procurar el alivio del sufrimiento, en aras de conseguir una buena calidad de vida y una buena muerte, llegado el momento.

Actualmente, la atención a los pacientes en el final de la vida es un derecho -reconocido por organismos internacionales- y una prestación sanitaria descrita en la legislación española, existiendo una demanda generalizada en la sociedad para que esta atención se centre en las necesidades de las personas, sea de calidad y permita una muerte conforme a los valores de la persona. De acuerdo con la GPC, debe darse respuesta a dichas necesidades, reconociendo la naturalidad y atendiendo a la dimensión biopsicosocial de este proceso.

Dado lo expuesto, el documento pone de relieve la trascendencia de promover actividades y herramientas basadas en la mejor evidencia científica disponible, de cara a ayudar en la mejora de la calidad de la asistencia al final de la vida. En este sentido, mediante la difusión de esta Guía de Práctica Clínica sobre atención paliativa en la situación de últimos días se podrá mejorar la calidad asistencial, reducir la variabilidad de la práctica clínica y favorecer los procesos de comunicación y toma de decisiones compartida entre los/as pacientes y sus familiares y los equipos multidisciplinares que participan en el cuidado de las personas en esta situación.

Según señala el texto, es esencial tener en cuenta que algunos y algunas profesionales pueden sentirse menos cómodos al evaluar síntomas psicológicos y sociales, emocionales y espirituales, y algunos/as pacientes pueden hallar dificultades a la hora de comunicar este tipo de cuestiones. Los autores de la guía consideran que, en el caso de los profesionales, esto podría deberse “a la falta de formación en estos aspectos, a la falta de psicólogos en los equipos interdisciplinares o a una visión biologicista (reduccionista) de la atención sanitaria y social”. De igual modo, algunos y algunas profesionales pueden tener problemas para afrontar la muerte y el proceso de morir de sus pacientes, afectando consecuentemente a todo el proceso de evaluación de las necesidades y al diagnóstico.

En esta misma línea, indican que, para que puedan implementarse las recomendaciones recogidas en la Guía de Práctica Clínica es necesario que los sistemas de provisión de cuidados
garanticen una adecuada formación de los profesionales que van a atender a estas personas y a sus allegados, englobando aquí a profesionales del ámbito específico de los cuidados paliativos y de otras especialidades y ámbitos en los suele atenderse también a personas en el proceso de morir (atención primaria, medicina interna, geriatría, oncología o urgencias, entre otras). Subraya la relevancia de que existan políticas públicas dirigidas a proveer cuidados a la persona vulnerable, garantizando la atención con profesionales específicamente preparados para el cuidado, el alivio de síntomas, la atención psicológica, social y espiritual, y proporcionando un espacio organizativo (físico, temporal, funcional) para que se puedan llevar a cabo estas acciones con calidad.

Durante el proceso de elaboración de la GPC, sus autores han detectado una serie de líneas de investigación futura que, a su juicio, podrían ser relevantes para profesionales y pacientes, entre ellas, emprender estudios cuantitativos y cualitativos en España para analizar el modo en que las diferentes intervenciones pueden reducir el impacto de la incertidumbre en el reconocimiento de la situación de últimos días en la atención clínica, en la toma de decisiones compartida y en la comunicación; para conocer las barreras y facilitadores de una adecuada comunicación e intercambio de información entre los profesionales, pacientes y familia en la situación de últimos días; para realizar una adecuada toma de decisiones compartida en situación de últimos días, y para evaluar el impacto de talleres, cursos y otras actividades formativas en la práctica asistencial de los profesionales implicados. Otra línea de investigación recomendada es la puesta en marcha de estudios sobre intervenciones no farmacológicas que permitan evaluar el efecto directo en los síntomas y en variables como la calidad de vida o el bienestar psicológico y el fomento de estudios para el manejo de síntomas emocionales en allegados.

Se puede acceder al informe desde el portal de GuiaSalud, o bien directamente a través del siguiente enlace:

Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre atención paliativa al adulto en situación de últimos días. Guía de Práctica Clínica sobre atención paliativa al adulto en situación de últimos días. Madrid: Ministerio de Sanidad; Santiago de Compostela: Agencia de Conocimiento en Salud (ACIS). Unidad de Asesoramiento Científico-técnico, Avalia-t; 2021. Guías de Práctica Clínica en el SNS.  

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