Para los niños, las niñas y los/as adolescentes víctimas de violencia sexual y sus familias, es necesario avanzar hacia un protocolo de atención asistencial y jurídica único, ya que establecer múltiples protocolos en las diferentes áreas supone finalmente una mayor victimización secundaria.

Esta es una de las conclusiones de un informe publicado por la Fundación Márgenes y Vínculos, a través del cual se pretende conocer si en los procesos jurídico-asistenciales por los que pasan los y las menores atendidos por el recurso especializado en victimización sexual infantil de la Junta de Andalucía (Programa de Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento a Menores Víctimas de Violencia Sexual) se respeta el interés y derechos del niño, la niña y el/la adolescente, partiendo de su propia perspectiva, así como de los padres y las madres del o la menor víctima.

Para tal fin y con el propósito de establecer mejoras en dichos procesos jurídicos, se ha contado con la opinión y percepción de las víctimas sobre los procedimientos por los que han pasado y los aspectos que consideran positivos en los mismos y aquellos a mejorar, así como con la valoración de las familias.

Foto: Ekaterina Bolovtsova Fuente: pexels Fecha descarga: 29/04/2022

El informe destaca las siguientes conclusiones:

  • Se observan diferencias -aunque no drásticas- en las valoraciones de niños/as y adolescentes y sus madres/padres, con una mayor satisfacción con los procedimientos jurídicos asistenciales entre los primeros.

  • Se detectan también discrepancias en las valoraciones en cuanto a la participación: mientras los y las menores consideran que sí han podido participar en los procedimientos, una cuarta parte de los/as familiares no compartía esta opinión.

  • Con respecto a la información recibida, tanto los niños/as y los/as adolescentes como sus familiares se muestran conformes con la misma, si bien el 13,63% de los y las menores y el 26,08% de los familiares califican la información recibida como “regular” o “casi nada apropiada”.

    En este punto, los autores del informe recuerdan que contar con información insuficiente o no adaptada “puede llevar a confusión miedo y ansiedad en los niños, las niñas y los/as adolescentes”.

  • Tanto familiares como menores coinciden en general al afirmar que se han sentido protegidos durante el proceso y que se les ha transmitido confianza.

  • Los niños, las niñas y los/as adolescentes manifiestan sentirse más satisfechos que el grupo de familiares con respecto a la adaptación del proceso a sus necesidades particulares.

  • Ambos grupos coinciden en una valoración general positiva hacia las personas que les han atendido en los diferentes dispositivos (el 90,90% de los/as menores y el 91,30% de los familiares).

    Concretamente, la valoración de los/as profesionales del Programa de Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento de Andalucía ha sido muy positiva, evidenciando la necesidad de contar con dichos dispositivos y profesionales especializados.

  • El 45,45% de los y las menores y el 56,52% de las familias señalan que los procesos les resultan repetitivos y pesados. En línea con los expertos, los autores del informe indican aquí que el hecho de tener que volver a relatar los sucesos experimentados (victimización sexual sufrida) supone para los niños, las niñas y los adolescentes, en muchas ocasiones, la sensación de no ser creídos, y genera sentimientos de culpa y ansiedad, especialmente, si los entrevistadores emplean técnicas no apropiadas.

    En este sentido, el informe subraya la relevancia de avanzar hacia un protocolo de atención asistencial y jurídica unificado y válido para todas las instancias y organismos implicados en la atención a pequeños/as víctimas de violencia sexual, puesto que “establecer múltiples protocolos en las diferentes áreas supone finalmente una mayor victimización secundaria”, reiterándose en la importancia de contar con profesionales cualificados y especializados.

  • Para el 45,45% de los y las menores, la adaptación del lugar donde se lleva a cabo el proceso jurídico ha sido “regular” o “poca/nada”. De acuerdo con el informe, los niños, las niñas y los/as adolescentes son más críticos porque son quienes mejor pueden valorar si los espacios están acondicionados y adaptados para sus edades. Para sus autores, esta valoración concuerda con los datos del estudio de la FRA (2017), donde niños/s y adolescentes opinan que los juzgados son “lugares intimidatorios y atemorizantes”, asociándolos con la delincuencia. Ante ello, inciden en la trascendencia de apostar por la adecuación de los espacios de atención directa a menores, recomendando que las actuaciones con esta población de edad se realicen en espacios adaptados a sus necesidades fuera de contextos judiciales y hospitalarios y promoviendo la realización de la prueba preconstituida en los Centros del Programa de Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento de niños, niñas y adolescentes Víctimas de Violencia Sexual.

Se puede acceder al documento desde la página de la fmyv o bien directamente aquí:

El proceso jurídico asistencial y su impacto. Desde la perspectiva de niñas, niños, adolescentes y su familia

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