Mª del Carmen López, Adolfo Sánchez, Miguel Ángel Pérez y Mª Poveda Fernández

Universidad Camilo José Cela

 

La agresividad es uno de los temas que más preocupan a la sociedad actual, ya que en los últimos años parece que ha habido un incremento en las conductas agresivas de los adolescentes. Esto puede ser debido, entre otros factores, a) a la constante difusión de imágenes violentas a través de los medios de comunicación y de las nuevas tecnologías, haciendo que nuestra sensibilidad sea mayor ante esta temática; y b) que el aprendizaje a través del modelado para nuestros menores sea referente directo en la manifestación de su agresividad.

Hay varias clasificaciones para las distintas formas de agresividad de las que algunas son especialmente relevantes en el contexto adolescente, como el bullying (Sánchez Burón y Fernández, 2007).

En el DSM-IV TR (2002) y el CIE 10 (1992), la agresividad se manifiesta a través de conductas agresivas como elementos diagnósticos en diversos tipos de patologías, en ocasiones problemas que se encuentran fácilmente en la adolescencia, como por ejemplo, el trastorno negativista desafiante y el trastorno disocial; y en otras, vinculados a la edad adulta, como el trastorno explosivo intermitente o el trastorno antisocial de la personalidad.

Es necesario identificar cuáles son los factores relacionados con la aparición de la agresividad, así como las variables que intervienen desde un aspecto tanto cognitivo, como conductual y emocional. Las variables explicativas que se seleccionaron en el trabajo que aquí se reseña para abordar la agresividad, fueron la autoestima, la impulsividad y el control cognitivo.

Los resultados fueron obtenidos a través de la aplicación de diversos instrumentos aplicados a una muestra de 160 adolescentes: Escala de Autoestima de Rosenberg (1965), Escala de Impulsividad de Plutchik (Plutchik y Van Praag, 1989; versión española de Rubio et al., 1999), Estrategias de Control Cognitivo (TCQ- Wells y Davies, 1994) y la Prueba A.Q (Agression Questionnarie, Buss y Perry, 1992).

Los resultados evidencian la impulsividad como uno de los predictores más importantes de la agresividad, ya que los adolescentes con puntuaciones altas en este factor muestran dificultades para controlar su conducta agresiva al interaccionar con otros. Además, dichos jóvenes se caracterizan, en mayor o menor medida, por expresar dicha agresión a través de la forma física y verbal; aunque podemos observar diferencias en función del sexo. Así, en las mujeres la expresión de la agresión es más sutil, mientras que en los varones predomina más la forma física.

Han aparecido también relaciones entre impulsividad, resentimiento y agresividad, por lo que aquellos sujetos que se caracterizan por ser impulsivos son, en mayor o menor medida, más agresivos, especialmente en agresión física y verbal, y resentidos, en comparación con aquellos sujetos que piensan y sienten de manera más detenida antes de actuar.

El fracaso escolar es otra de las variables que aparece como factor de riesgo en la agresividad, ya que algunos alumnos que han repetido curso muestran índices significativos con la agresividad física y verbal.

Existen muchos problemas que se derivan directa o indirectamente de tener un bajo nivel de autoestima, como puede ser una falta de autoaceptación, un sentimiento de inutilidad, de falta de poder, de fracaso y una autocrítica extrema; pero dicha variable explicativa no ha demostrado ser significativa en relación a la agresividad en la presente investigación. Sin embargo, en estudios recientes se ha comprobado que una baja autoestima provoca conductas de riesgo que incluyen la agresión (MacDonald y Martineau, 2002).

 

En relación al control cognitivo, hay que destacar la combinación de la impulsividad con métodos de control cognitivo basados en la rumiación y la preocupación, convirtiéndose esa combinación de variables en un predictor de la agresividad verbal y del resentimiento. Una posible explicación a esta relación pasa por el hecho de que las personas que analizan en mayor profundidad sus pensamientos, pueden favorecer atribuciones externas acerca de las situaciones en las que se ven implicadas, lo que favorece la ira y su expresión violenta (Pérez Nieto, Camuñas, Cano Vindel, Miguel Tobal e Iruarrizaga, 2000; Shechtman, y Nachshol, 1996). Aquellos adolescentes que se recrean en sus pensamientos negativos tienden a ser más desconfiados, resentidos y con una mayor tendencia a la agresividad verbal que aquellos que no se replantean y revaloran sus pensamientos.

Por todo ello y a la vista de los resultados obtenidos en dicho trabajo, se muestra la relevancia de variables más procesuales, como la impulsividad y el control cognitivo, puesto que parecen explicar en buena medida la conducta agresiva, especialmente frente a variables más descriptivas, como la autoestima.

El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista eduPsykhé. Revista de Psicología y Educación: López, C., Sánchez, A., Pérez-Nieto, M. A., y Poveda, Mª. (2008). Impulsividad, autoestima y control cognitivo en la agresividad del adolescente. eduPsykhé. Revista de Psicología y Educación, Vol. 7 (1), 81-99.

Sobre las autoras y autores:

Mª del Carmen López del Pino es Licenciada en Psicología y en Criminología por la Universidad Camilo José Cela y Experta en Mediación Social e Intercultural por la Universidad de Sevilla. En la actualidad es profesora en el Departamento de Psicología y en el Departamento de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de dicha universidad. Es miembro del Departamento de Admisiones y desarrolla su trabajo de investigación en el área de la agresividad, participando en proyectos financiados por el Fondo Social Europeo. Dicha actividad la compagina con la práctica clínica a través del Instituto Universitario de Psicología Aplicada.

Adolfo Sánchez Burón es Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Master Business Administration (MBA). Ha recibido varios Premio extraordinario de Licenciatura y Premio extraordinario de Doctorado en reconocimiento a su labor académica. Es Vicerrector de Investigación de la Universidad Camilo José Cela y hasta el año 2008 ha compaginado dicha actividad con la Dirección del Departamento de Psicología. Es profesor titular de la asignatura Estadística aplicada a la Psicología y, en el doctorado Metodología de la Investigación. Fue Director fundador de la revista eduPykhé. Revista de Psicología y Educación. Sus áreas de investigación se centran en el desarrollo de la identidad sexual y de género, metodología de la investigación, desarrollo social y resolución de conflictos y comportamiento del consumidor aplicado al marketing.

Miguel Ángel Pérez Nieto es Doctor en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Intervención en la Ansiedad y el Estrés por la UCM. Es Premio extraordinario de Doctorado. Actualmente, es Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Camilo José Cela y profesor del Departamento de Psicología, donde imparte las asignaturas de Motivación y Emoción, Psicopatología y Técnicas de Intervención y Psicología de la Salud. Es miembro de diversas sociedades científicas, revisor de varias revistas y desde el año 2005 director de la revista eduPsykhé. Su labor académica la compagina con la práctica clínica, centrándose especialmente en trastornos de ansiedad y del estado del ánimo. Es en esta área donde desarrolla su actividad investigadora, teniendo múltiples publicaciones científicas en libros y revistas nacionales e internacionales, y participando en numerosos congresos nacionales e internacionales.

Mª Poveda Fernández Martín es Doctora en Psicología de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid y Experto en Psicopatología y Salud por la UNED. Es profesora en las titulaciones de Psicología, Psicopedagogía y Magisterio en la Universidad Camilo José Cela. Desde el año 2008 asume las funciones de dirección del Departamento de Psicología. Así mismo es subdirectora y miembro del Consejo Editorial de la Revista eduPsykhé. Su trabajo de investigación y formación se centra en el estudio, análisis y diseño de programas en el ámbito de las estrategias de aprendizaje (solución de conflictos, de procesamiento de la información y motivacionales) y la discapacidad. Ha participado en proyectos de investigación financiados por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, el Ministerio de Educación y Ciencia y el Fondo Social Europeo.

 

Artículos Relacionados
PROGRAMA DE INTERVENCIÓN NEUROPSICOLÓGICA EN EL TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD
EL TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN/HIPERACTIVIDAD (TDAH): ¿DIFERENCIAS ENTRE LOS SUBTIPOS?
IMPULSIVIDAD: UNA REVISIÓN
IMPULSIVIDAD, INTELIGENCIA Y RENDIMIENTO ACADÉMICO