Gonzalo Hervás1 y Rafael Jódar2
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Universidad Complutense de Madrid y 2Universidad Pontifica Comillas de Madrid

La regulación de las emociones en una tarea inevitable en el día a día para cualquier persona. Sin embargo, mientras que para algunos es un proceso natural y casi automático, para otras puede ser algo tremendamente frustrante y costoso. Aunque por supuesto los factores externos, como el nivel de estrés o factores temperamentales puedan tener una cierta influencia, son las habilidades para gestionar las emociones las que determinan si la regulación emocional es exitosa o si, por el contrario, es disfuncional.

En este trabajo, se presenta la adaptación al castellano de la Escala de Dificultades en la Regulación Emocional (Gratz y Roemer, 2004), un instrumento que evalúa diversas dimensiones de la regulación emocional y que puede ser de utilidad tanto en el campo de la investigación como en el contexto clínico.

Las investigaciones más recientes han coincidido en encontrar diversos problemas de regulación emocional en la población clínica (p.ej., Mennin, Holaway, Fresco, Moore, y Heimberg, 2007). En concreto, estos problemas se han encontrado en pacientes con trastornos depresivos, en la mayoría de los trastornos de ansiedad y, por supuesto, en el trastorno límite de personalidad. Por tanto, es muy relevante disponer de instrumentos para evaluar la presencia de estas disfunciones emocionales, tanto en el ámbito aplicado como en el campo de la investigación. Este último aspecto no debe olvidarse ya que se necesita más investigación para conocer el papel específico de la regulación emocional en el desarrollo de los trastornos psicológicos , en los procesos de mantenimiento de los mismos, o su influencia en la respuesta al tratamiento.

En un futuro a corto plazo, este tipo de investigación nos permitirá tener una comprensión aún mayor de la etiología de muchos trastornos; y a un mayor plazo, permitirá probablemente mejorar los tratamientos existentes para algunos de los trastornos comentados. No en vano, ya existen algunos investigadores que están validando programas de intervención que incluyen elementos dirigidos a restaurar procesos emocionales alterados (Roemer y Orsillo, en prensa).

En cuanto a la escala cuya adaptación se presenta, una de sus principales virtudes es que evalúa diversos aspectos de la regulación emocional de una forma rápida en un mismo instrumento. Aunque la escala original evaluaba 6 dimensiones, el análisis factorial de la muestra española ha dado lugar a 5 factores, que son las que finalmente se corresponden con las 5 subescalas en las que se divide el instrumento en castellano: Desatención emocional, Confusión emocional, Rechazo emocional, Descontrol emocional, e Interferencia emocional.

Estas 5 subescalas se pueden agrupar en dos bloques para una mejor interpretación: desregulación emocional y procesos de regulación emocional. Las dos últimas subescalas pueden ser considerados como dos índices generales de desregulación emocional, el primero –Descontrol emocional- sobre la incapacidad percibida para manejar las emociones, y el segundo –Interferencia emocional- sobre el modo en que dicha incapacidad afecta a tareas cotidianas. Por otra parte, las tres primeras se refieren a procesos de regulación que pueden no estar funcionando de forma adecuada y ser causa de la desregulación emocional general (Desatención, Confusión y Rechazo emocional).

De especial interés es esta última subescala, el Rechazo emocional, que evalúa la tendencia de la persona a juzgar de forma negativa su propia experiencia emocional y por tanto a reaccionar con vergüenza o con malestar ante sus propias emociones (se podría decir, que evalúa el polo opuesto a la aceptación emocional). Recientes investigaciones coinciden en que una actitud de rechazo o de falta de aceptación ante las emociones puede ser un obstáculo importante en la regulación emocional. De hecho, en nuestros datos, de las tres subescalas que evalúan procesos que intervienen en la regulación emocional (Desatención, Confusión y Rechazo emocional), es la subescala de Rechazo emocional la que muestra correlaciones más altas con el Descontrol y con la Interferencia emocional.

El estudio de validación aporta diversos datos psicométricos que apoyan la fiabilidad y validez de la escala adaptada. En concreto se han aportado datos acerca de la consistencia interna, de la fiabilidad test-retest, de validez convergente y de validez incremental.

 

En resumen, la Escala de Dificultades en la Regulación Emocional es una herramienta de evaluación más, complementaria a las ya existentes, que nos permite tener información sobre la presencia de problemas de regulación emocional y su intensidad. Además, nos da información sobre algunas variables del funcionamiento emocional del individuo que pueden estar alteradas y que podrían estar causando o agravando sus problemas de regulación emocional.