Javier Suárez-Álvarez 1, Rubén Fernández-Alonso 2, Francisco J. García-Crespo 3 , y José Muñiz 4

1Universidad de Massachusetts Amherst

2Universidad de Oviedo, Oviedo, España

3Universidad Complutense de Madrid, Madrid, España

4Universidad Nebrija, Madrid, España

Según los últimos datos del Programa de Evaluación Internacional de Estudiantes (PISA 2018), el estudiante promedio de 15 años en España pasa unas 35 horas semanales conectado a Internet. Sin embargo, aproximadamente uno de cada tres estudiantes en España respondió en las pruebas PISA que hacer clic en el enlace de un correo electrónico de phishing era algo apropiado o muy apropiado y menos de la mitad fueron capaces de distinguir hechos de opiniones. España se encuentra por debajo de la media de la OCDE en ambos indicadores, aunque la diferencia es de menos de 10 puntos porcentuales.

La buena noticia es que trabajar estas competencias en el aula – por ejemplo, aprender a detectar información sesgada – está relacionado con una mejor competencia lectora, por ejemplo, ser capaz de distinguir hechos y opiniones. La escuela puede jugar un papel fundamental en el aprendizaje de las competencias digitales y ayudar a reducir los riesgos asociados a ellas, aunque, por supuesto, no existen fórmulas mágicas.

 

Autor: Mikhail Nilov Fuente: 
pexels Fecha descarga: 18/05/2022

Si bien es cierto que 29 de las 35 horas semanales que el alumnado español pasa en Internet son fuera de la escuela, aquellos países cuyos estudiantes pasan más horas utilizando tecnología en el aula no siempre son los que mejor competencia digital muestran. Tampoco podemos olvidar que el uso de las tecnologías digitales responde a una realidad multidimensional: en ocasiones el uso de la tecnología en el aula se hace de manera complementaria a otras actividades que también son importantes, mientras que en otros casos pueden llegar a reemplazarlas. La clave puede estar, no tanto en el uso en sí, sino en el cómo se realiza una actividad concreta. La literatura especializada sugiere que no deberíamos desterrar al papel en favor de un monopolio digital y parece razonable buscar una compatibilidad entre formatos de lectura tradicionales y analógicos. Por ejemplo, leer un libro en papel puede tener beneficios para una comprensión profunda mientras que leer las noticias en línea puede tener beneficios para una comprensión más eficiente.

Otro ejemplo claro es el tipo de estrategias de lectura que los estudiantes aprenden en la escuela, hecho que en el caso de España es particularmente interesante. Los estudiantes en España tienen un conocimiento relativamente bueno de los aspectos tradicionales y aún importantes de la Lectura (comprender y recordar un texto y redactar resúmenes). Sin embargo, todavía carecen, en promedio, del conocimiento y las habilidades relevantes para navegar en un mundo digital (evaluar la credibilidad de las fuentes de información). Para convertirse en lectores competentes en un mundo digital, los estudiantes necesitan una base sólida de lectura, pero también capacidad de pensar críticamente, ajustar su comportamiento en función de la tarea y motivarse para perseverar frente a las dificultades. En este sentido, España podría beneficiarse de fortalecer los conocimientos y habilidades del alumnado para navegar a través de la ambigüedad, contrastar y validar puntos de vista.

El uso de las Nuevas Tecnologías no solo está transformando la forma en la que leemos, sino también la forma de evaluar cómo leemos. El uso de la tecnología en la evaluación educativa permite mejorar tanto la experiencia del examinado como la precisión de la evaluación. Por ejemplo, las pruebas adaptativas informatizadas, aquellas que se ajustan al nivel de competencia del examinado, permiten aumentar la precisión en la medición utilizando menos preguntas por estudiante y, al mismo tiempo, mejorar la experiencia del examinado al no presentar preguntas que son demasiado fáciles o difíciles. Evaluaciones a gran escala como PISA, TIMSS (Estudio Internacional de Tendencias en Matemáticas y Ciencias), y PIRLS (Estudio Internacional para el Progreso de la Comprensión Lectora) ya utilizan este tipo de pruebas.

Otro claro ejemplo es la posibilidad de almacenar archivos de registro, también conocidos como datos de proceso. Estos datos contienen información sobre las acciones realizadas por los examinados cuando interaccionan con las tareas que se les presentan en el ordenador, y el tiempo dedicado a cada acción durante el proceso. Más allá de si la pregunta fue respondida de forma correcta o incorrecta, estos datos proporcionan información sobre el nivel de esfuerzo (si están dando lo mejor de sí), y las estrategias utilizadas para resolver una tarea. Esta información puede ayudar a los responsables de la formulación de políticas, los investigadores y los educadores a comprender mejor las estrategias cognitivas de los estudiantes y las causas subyacentes del bajo y alto rendimiento. Esto, a su vez, puede ayudar a mejorar el diseño de las evaluaciones y conducir a programas de formación y aprendizaje más eficaces.

La tecnología potencia el conocimiento a niveles inimaginables. Sin embargo, de igual forma que los estudiantes que más utilizan la tecnología no siempre tienen una mejor competencia digital, los datos que se obtienen de una prueba informatizada no son automáticamente válidos. En España, además, el uso de los tests en el ámbito profesional es enorme y la formación y conocimiento sobre el uso de ellos es relativamente bajo. Es importante que la comunidad educativa tenga presente que, en el uso de la tecnología el cómo importa más que el cuanto, y que ni los datos ni la tecnología saben de Psicología. Es responsabilidad del investigador asegurar que el uso de los datos y la tecnología sea el adecuado para los objetivos de una evaluación y sirva de forma fiable, válida y justa a las personas involucradas, pero también del usuario saber cuándo, cómo y para qué utilizar los datos.

El artículo completo puede encontrarse en:

Muñiz, J., Suárez-Álvarez, J., Fernández-Alonso, R., & García-Crespo, F. J. (2022). El uso de las nuevas tecnologías en las evaluaciones educativas: La lectura en un mundo digital. Papeles del Psicólogo43(1), 36-47.

Referencias:

INEE (2021). Nota país: Lectores del siglo XXI. PISA 2018. Secretaría General Técnica. Subdirección General de Atención al Ciudadano, Documentación y Publicaciones.

OECD (2021). 21st-Century Readers: Developing Literacy Skills in a Digital World. PISA, OECD Publishing, Paris.

Suarez-Alvarez, J. (2021). Are 15-year-olds prepared to deal with fake news and misinformation? PISA in Focus, No. 113, OECD Publishing, Paris.

Suárez-Álvarez, J., Fernández-Alonso, R., García-Crespo, F. J., y Muñiz, J. (2022). El uso de las nuevas tecnologías en las evaluaciones educativas: La lectura en un mundo digital. Papeles del Psicólogo, 43(1), 36- 47.

Javier Suarez-Alvarez es investigador sénior en la Universidad de Massachusetts Amherst (UMass) en los Estados Unidos. Antes de unirse a UMass, Javier fue analista de políticas educativas en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Francia. Javier es Licenciado en Psicología y Doctor en Psicometría por la Universidad de Oviedo, España.

Rubén Fernández-Alonso es el responsable del Área de Evaluación de la Educación en el Departamento de Educación del Gobierno del Principado de Asturias y profesor asociado en el Departamento de Ciencias de la Educación de la Universidad de Oviedo. Rubén es Doctor en Psicometría por la Universidad de Oviedo y Experto en Estadística e Indicadores Educativos por la Universidad Nacional a Distancia.

Francisco J. García-Crespo es responsable de análisis de datos del INEE en el Ministerio de Educación y Formación Profesional de España y Profesor Asociado del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la Universidad Complutense de Madrid. Francisco J. es Licenciado en Matemáticas y Doctor en Educación por la Universidad de Oviedo.

José Muñiz es rector de la Universidad Nebrija, catedrático de Psicometría y miembro de la Academia de Psicología de España. José es director de la revista Psicothema y ha sido presidente de la Asociación Española de Metodología de las Ciencias del Comportamiento, de la Comisión Europea sobre Tests and Testing (AEMCO), de la International Test Commission (ITC) y de la European Association of Methodology (EAM).

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