Una de cada ocho personas es migrante o desplazada, y esta proporción va en aumento. La condición de migrante afecta enormemente la salud y el bienestar, y los refugiados y migrantes continúan siendo uno de los grupos más vulnerables y desatendidos en muchos países.

Así lo advierte la Organización Mundial de la Salud en su informe mundial sobre la salud de los refugiados y los migrantes, un documento a través del cual aborda de forma amplia y detallada los múltiples desafíos y problemas de salud que enfrentan las personas que se encuentran en esa situación en distintas partes del mundo.

Tal y como señala la OMS, el número de migrantes internacionales y personas en situación de desplazamiento forzado ha alcanzado niveles sin precedentes durante el último decenio y continúa aumentando. El desplazamiento y la migración son determinantes clave de la salud de este colectivo, y también afectan a las poblaciones de los países a lo largo de la ruta migratoria.

Foto: David Peinado Fuente: pexels Fecha descarga: 22/09/2022

Según advierte la Organización, los sistemas de salud se ven afectados por los conflictos y las catástrofes: “además de las muertes y daños provocados tanto a civiles como a combatientes, se han incrementado los riesgos de contraer enfermedades transmisibles y presentar problemas de salud mental, y los centros de salud han sido blanco o se han visto muy afectados por interrupciones de la energía y los suministros”. Asimismo, aumentan los casos de malnutrición debido al hambre generado por la interrupción del suministro de alimentos.

En este contexto, afirma que los refugiados y los migrantes pueden convertirse en miembros productivos de los países a los que se desplazan, “siempre que existan políticas y prácticas que promuevan su salud”, siendo esenciales aquí las respuestas pangubernamentales e intersectoriales.

A este respecto, considera fundamental abordar los factores determinantes básicos de la mala salud de este colectivo (que, unidos a su situación migratoria, incrementan aún más su vulnerabilidad), siendo más eficaz y menos costoso que brindar tratamiento y servicios de salud cuando las personas ya estén enfermas.

Los determinantes que afectan de forma más desproporcionada a las poblaciones vulnerables son los sociales y económicos (en lugar de las enfermedades o las afecciones médicas en sí mismas), al explicar la mayoría de los resultados de salud desfavorables que viven los refugiados y los migrantes. Por ejemplo, los ingresos constituyen una barrera para acceder a los servicios de salud, y la inseguridad económica puede empeorar su salud física y mental. En este sentido, datos provenientes de los campamentos de refugiados en diversas partes del mundo destacan una correlación entre los ingresos más bajos y una mayor prevalencia de enfermedades crónicas.

Según señala el informe de la OMS, “los refugiados y ciertos grupos de migrantes, como los trabajadores migrantes internacionales poco calificados, tienen resultados de salud más desfavorables que las personas en los países de acogida si las condiciones en las que viven y trabajan no son propicias para una buena salud”. Si esta situación se aborda de forma oportuna, pueden prevenirse o tratarse enfermedades y evitar que se conviertan en una carga para los refugiados, los migrantes o la población de acogida.

Los/as trabajadores/as migrantes representan casi dos tercios de los 281 millones de migrantes de todo el mundo. En comparación con los trabajadores y trabajadoras de la población de acogida, los trabajadores migrantes tienen menos probabilidades de utilizar los servicios de salud y más probabilidades de sufrir una lesión ocupacional. Con frecuencia, desempeñan su labor en trabajos sucios, peligrosos y exigentes, en sectores de alto riesgo con salarios bajos y malas condiciones, y donde afrontan riesgos para su salud física y mental, incluido el abuso. Los trabajadores migrantes varones tienden a trabajar en sectores donde el riesgo de sufrir lesiones físicas es más elevado.

Asimismo, la OMS advierte de que refugiados y migrantes enfrentan a una carga “cada vez mayor de enfermedades no transmisibles, incluidas las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, los trastornos por abuso de sustancias, los problemas de salud relacionados con la nutrición, las enfermedades inflamatorias y las enfermedades renales”. La condición de migrante o refugiado genera una serie de situaciones estresantes (ausencia de apoyo familiar o social, la discriminación, el origen étnico o el tiempo que se pasa en el país de acogida, etc.) que pueden impactar en la salud mental. De hecho, en múltiples países los casos de psicosis son más frecuentes entre algunos grupos de migrantes que entre la población general.

Según estima la Organización Mundial, la carga de trastornos mentales se cifra en 22,1% en las poblaciones afectadas por conflictos. Las poblaciones específicas que han vivido conflictos y guerras, como los migrantes y adolescentes más jóvenes, se ven más afectadas por una mala salud mental. A este respecto, pone de relieve la necesidad de centrarse en el grupo de menores no acompañados o separados, al encontrarse especialmente en riesgo de sufrir violencia física y sexual, así como de presentar problemas de salud mental. Durante un viaje o desplazamiento, estos menores, y, en particular, las niñas, pueden unirse a familias o grupos con los que no están relacionados para buscar protección; sin embargo, advierte, “estas familias o grupos no relacionados pueden estar vinculados a la explotación y a la violencia”. Entre los factores que contribuyen al alto riesgo que tienen de presentar problemas de salud mental, el informe destaca la separación forzada de la familia, la muerte de un familiar cercano y la falta de apoyo social. Según datos de los Países Bajos, el tipo de centro de atención en el que residen los/as menores no acompañados/as o separados/as influye en su salud mental: aquellos/as menores que vivían en grandes centros de recepción tenían el entorno de peor calidad y también presentaban la mayoría de los problemas de salud mental, en comparación con los niños y las niñas que vivían en otros alojamientos (por ej., pequeñas unidades de vivienda o con familias de acogida).

El informe subraya la trascendencia de que la atención a la salud mental de los refugiados y los migrantes se aborde de manera integral, brindando tratamiento y teniendo en cuenta los determinantes de la salud, incluida la condición migratoria. Empero, la OMS lamenta que, en muchos países, el personal sanitario no está suficientemente capacitado ni cuenta con las habilidades necesarias para prestar servicios de salud que tengan en cuenta las características culturales de los refugiados y los migrantes.

Existe poca información y escasos datos en todo el mundo sobre la atención sanitaria de este colectivo, lo que dificulta comprender y abordar sus necesidades de salud, desarrollar enfoques inclusivos de salud pública para ellos o realizar un seguimiento de los progresos hacia los objetivos nacionales y mundiales en materia de salud, entre otros aspectos.

Los datos evidencian la viabilidad y rentabilidad de contar con sistemas de salud y profesionales sanitarios que tengan sensibilidad y conocimientos suficientes sobre la salud de los refugiados y los migrantes, para brindar una atención culturalmente competente y abordar los problemas de salud asociados al desplazamiento y la migración, algo que beneficia a su vez, a las poblaciones del país de acogida. En este sentido, la Organización considera preciso reorientar los sistemas de salud existentes para que todos sus servicios y programas atiendan a los refugiados y los migrantes, con arreglo a los principios de la atención primaria y la cobertura sanitaria universales, y resalta la importancia de invertir en personal de salud “que cuente con la formación, la aptitud técnica, las herramientas, los entornos laborales adecuados y la justa remuneración que se necesitan para dispensar una atención segura, eficaz y de calidad”.

Se puede acceder al documento completo desde la página Web de la OMS o bien directamente aquí:

Organización Mundial de la Salud. (‎2022)‎. Informe mundial sobre la salud de los refugiados y los migrantes: resumen. Organización Mundial de la Salud. https://apps.who.int/iris/handle/10665/360465. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO

Artículos Relacionados
Guía de autoayuda para refugiados por la guerra de Ucrania y recomendaciones para la acogida
¿Cómo apoyar a los niños refugiados desde los centros educativos?
Se triplica el número de jóvenes refugiados que afirma necesitar apoyo psicológico a causa de la COVID-19
Un nuevo informe aborda la atención a la salud mental en campamentos de refugiados
La OMS advierte del estigma de la salud mental en muchas partes del mundo
Expertos británicos elaboran una Guía para psicólogos que trabajan con refugiados