El avance de la medicina y el estilo de vida actual ha permitido que la esperanza de vida de las personas sea mayor. Efectivamente, es muy importante que las personas cada vez vivan más tiempo y mejor. No obstante, el aumento de la longevidad también puede tener una cara amarga: la aparición cada vez más frecuente de problemas relacionados con el deterioro cognitivo y la demencia. Según los datos que ofrece el IMSERSO, entre un 5,2% y un 14,5% de los españoles mayores de 65 años presentan algún tipo de demencia, alcanzando casi el 30% en las personas que superan los 85 años. Las causas de este grave problema pueden ser bastante variadas, pero podrían dividirse en dos grandes grupos: demencias primarias, como la enfermedad de Alzheimer y demencias secundarias de tipo vascular, infecciosas, tumorales, toxicológicas, etc. Sea cual sea el tipo de demencia, la realidad es que tiene consecuencias muy negativas para la persona, los familiares y la sociedad, puesto que supone una reducción de la calidad de vida tanto para el enfermo como para los familiares, peor salud, y, en general, un aumento de la dependencia y del gasto sociosanitario, debido a una mayor probabilidad de institucionalización, así como de tratamiento farmacológico.

Sin embargo, como bien se sabe, la demencia en sí misma no es curable y los esfuerzos han de ir dirigidos a la potenciación de las capacidades que la persona con deterioro cognitivo aún posee, a la mejora de su funcionamiento cognitivo y al enlentecimiento del proceso de deterioro cognitivo. Todo ello con el objetivo general de fomentar la calidad de vida, la autonomía personal y el estado de ánimo en general de la persona con deterioro cognitivo.

Para el logro de dichos objetivos, cada vez está teniendo un mayor desarrollo la estimulación cognitiva o psicoestimulación, especialmente en el ámbito aplicado, pero fundamentada en los avances científicos de la neuropsicología, la Psicología cognitiva, y los principios básicos del aprendizaje y la motivación. En este sentido, la Dirección General de Atención a Mayores, Discapacitados, y Personas Dependientes, ha editado una guía escrita por Teresa Martínez Rodríguez, Estimulación Cognitiva: Guía y Materiales para la Intervención, que, desde 2002, se ha convertido en un auténtico "best-seller" gratuito y puede encontrarse en la página web del IMSERSO.

La estimulación cognitiva comprende un conjunto de técnicas de intervención neuropsicológica para potenciar la plasticidad de las personas con deterioro cognitivo y, así, preservar y mejorar su funcionamiento cognitivo, enlenteciéndose el proceso de deterioro. Esta guía ofrece un magnífico material sobre cómo diseñar un programa de estimulación cognitiva de forma individualizada, global, y basado en la evidencia científica, incluyendo 115 tareas de psicoestimulación que pueden ayudar a los profesionales que trabajan con este colectivo.

En este sentido ésta es una guía de carácter aplicado que pretende ser básicamente terapéutica, pero con un abordaje global e integral de la intervención, puesto que abarca las diferentes dimensiones del individuo (cognitivo-funcional, cognitivo, psicoafectivo y relacional).

Asimismo, esta guía ofrece pautas para realizar un programa de intervención sistemático e individualizado, comenzando por una evaluación pretratamiento que habría de repetirse cada cierto tiempo para valorar la evolución de la persona, y a partir del diagnóstico neuropsicológico, diseñar dicho programa. No obstante, aunque éste ha de ser individualizado, se ofrecen una serie de pautas generales que pueden ser de enorme utilidad (frecuencia de las sesiones, formación de los grupos, estructuración de la sesión): Igualmente, se recuerda la eficacia de la utilización de diversas técnicas de apoyo al aprendizaje y facilitación neurocognitiva, así como para favorecer la comunicación y la motivación.

La guía se completa con 115 tareas, el apartado más atractivo de la misma, donde se describe la actividad a realizar y se indica qué área del funcionamiento cognitivo pretende estimular y qué nivel mínimo sería necesario para desarrollarla.

La publicación y difusión de guías como ésta son sin duda un excelente ejemplo de cómo la práctica puede fundamentarse en el conocimiento científico, a la par que ser sencilla, atractiva, y útil. Si duda un magnífico material a la disposición de todos los profesionales que se dedican a la recuperación de las personas con deterioro cognitivo.

La guía original puede encontrarse en la página web del IMSERSO:
MARTÍNEZ RODRÍGUEZ, T. (2002). Estimulación Cognitiva: Guía y Material para la Intervención. Gobierno del Principado de Asturias, Consejería de Asuntos Sociales: Asturias.

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