La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, en sus siglas en inglés) constituye uno de los desarrollos más recientes de la terapia cognitivo-conductual en Psicología, recibiendo la denominación, junto con otras terapias recientes, como la Terapia de Atención Plena o Mindfulness, de terapias de "tercera generación". Esta nueva generación de tratamientos enfatiza elementos como la aceptación, la conciencia plena, la desactivación cognitiva, la dialéctica, los valores, la espiritualidad o las relaciones.

La aplicación de las terapias de tercera generación y, en concreto, de la ACT, al ámbito de la Psicología clínica está cobrando cada vez más protagonismo y su uso se está extendiendo al tratamiento de diversos problemas: trastornos depresivos, psicóticos, trastorno obsesivo-compulsivo, etc. Así, están surgiendo nuevas propuestas de intervención integradoras que pretenden complementar el tratamiento psicológico tradicional con los beneficios que aportan estas nuevas corrientes.


Raquel Suriá


Ana Meroño

En esta línea de trabajos, las psicólogas Raquel Suriá Martínez y Ana Meroño Picazo, de la Universidad de Alicante, han realizado recientemente un estudio en el que analizan los beneficios de la terapia de la Aceptación y Compromiso como estrategia complementaria al tratamiento tradicional de pacientes diagnosticados de Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC). Para conocer en detalle las características de la aplicación de este tipo de terapias, Infocop Online se ha interesado por los resultados de su trabajo.

ENTREVISTA

La ACT es considerada una terapia de tercera generación, y cada vez su uso se está extendiendo a más trastornos ¿Cuáles son los principales componentes de la ACT?

El objetivo de la ACT es tratar de cambiar la relación que la persona mantiene con sus propios síntomas (experiencias, sentimientos, sensaciones, obsesiones, voces. ect). La persona ha de hacer algo que probablemente va en contra de su sentido común, como es "aceptar" los síntomas en vez de "eliminarlos".

Uno de los principales componentes de la ACT, es la clarificación de los valores, que supone sacar al cliente/paciente del círculo auto-reflexivo en el que ha entrado y reponerlo sobre un horizonte de posibilidades.

¿Qué elementos diferencia la ACT del tratamiento cognitivo-conductual?

Las principales características de la ACT, que la diferencian de la terapia cognitivo-conductual, son los principios generales de la intervención (basados en la Aceptación y la Activación); los logros positivos (ampliación del horizonte personal); la explicación psicológica interactiva (funcional y contextual); y la ausencia de mecanismo causal (condición humana posible).

Otra de las diferencias consiste en que la eficacia de la terapia cognitivo-conductual presenta dos problemas, por un lado, puede estar limitada debido a su propia tendencia a estandarizar los casos y, por otro, puede que su eficacia se deba a lo que tiene de conductual, como así se ha mostrado en relación con la terapia de activación conductual.

Algunos estudios sugieren que la ACT puede producir mayores beneficios si se aplica de manera complementaria al tratamiento cognitivo-conductual. ¿Qué ventajas añadidas supone la aplicación de este tipo de terapia sobre el tratamiento tradicional cognitivo-conductual?

La mayor parte de la literatura sobre el TOC confirma que hay una coexistencia muy elevada de sintomatología obsesivo-compulsiva con otros problemas de salud mental. Así, se ha evidenciado que la depresión es el trastorno asociado más frecuente, ya que entre el 23% y el 38% de los pacientes con TOC presentan algún trastorno depresivo y cerca del 70% lo han padecido en algún momento.

La depresión puede preceder o seguir al comienzo del TOC e incluso aparecer tras la eliminación de los síntomas obsesivo-compulsivos y, a su vez, se ha comprobado que algunas personas desarrollan síntomas obsesivo-compulsivos o TOC cuando están deprimidos.

La Terapia de Aceptación y Compromiso aplicada de forma complementaria al tratamiento cognitivo-conductual se dirige a reducir algunos de los síntomas derivados de los trastornos asociados como la depresión y la ansiedad, los cuales hacen que aumente o se potencien los efectos del TOC, por lo que se posibilita que se reduzcan de manera general las intrusiones y rumiaciones que ocasiona el trastorno.

¿Cómo se pueden combinar ambas terapias?

La aplicación de estos procedimientos se realiza siguiendo una agenda terapéutica, que no es un procedimiento rígido, sino más bien una guía tentativa que se ha de adaptar a cada paciente.

En esa guía tentativa, uno de los objetivos es facilitar el contacto del paciente/cliente con la experiencia de inviabilidad del control de sus eventos privados.

¿Podrían describirnos el programa de tratamiento que han aplicado a los pacientes con trastorno obsesivo-compulsivo en su estudio: fases, componentes, número de sesiones, tipo de sesiones, etc.? ¿Qué programas de tratamiento han comparado?

En el programa de tratamiento que hemos llevado a cabo con personas afectadas de TOC, hemos aplicado sesiones individuales, de forma que todos los pacientes pasaron durante 8 meses por las siguientes fases: entrevista inicial, tratamiento farmacológico con antidepresivos y tratamiento cognitivo-conductual (1-2 veces por semana, con un total de 24 sesiones y formado por técnicas de exposición, de prevención de respuesta y terapia cognitiva). Este bloque formado por tratamiento farmacológico y tratamiento cognitivo-conductual viene siendo el abordaje tradicional para las personas afectadas de TOC. En nuestra investigación, complementamos este programa con unas sesiones de seguimiento basadas en tratamiento con focalización atencional, que se aplicaron a la mitad de la muestra (1 vez por semana, con un total de 12 sesiones).

Finalmente, se evaluaron los resultados a los 9 meses, tanto en el grupo de tratamiento farmacológico con antidepresivos y terapia cognitivo-conductual, como en el grupo con focalización atencional, para observar si había cambios en las situaciones alcanzadas. Para realizar la evaluación se utilizaron diferentes instrumentos: Escala Yale-Brown, para el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, Inventario de Depresión de Beck, para valorar la presencia e intensidad de la clínica depresiva, y la Escala de Hamilton, para los síntomas de ansiedad.

Una de las técnicas de la ACT que han incluido en su programa ha sido la focalización atencional ¿En qué consiste esta técnica aplicada al TOC? ¿Cómo se aplica, cuándo y qué beneficios puede aportar al tratamiento de estos pacientes?

La aplicación de la focalización atencional en los pacientes de TOC consistiría en no bloquear la intrusión, es decir, reconocer su presencia y continuar con la actividad, demostrando que la rumiación es ineficaz y más aversiva que enfrentarse al problema.

Así, el entrenamiento atencional se basa en tomar conciencia de que escapar de los pensamientos y emociones negativas no es un buen afrontamiento, así como en centrarse en el ahora, en la aceptación y en la focalización sensorial de los estímulos que interfieren.

Previamente, antes de su aplicación se le explica al sujeto la función del pensamiento en estados depresivos (comorbilidad con TOC), para que sea capaz de reconocer cuando está rumiando. La base reside en la detección de la rumiación, en dirigir la focalización atencional hacia el entorno (aspectos experienciales) y las actividades (aspectos conductuales).

De esta forma, la persona sigue estos pasos:

1. Detección de la posible rumiación.

2. Si hay rumiación: utilizar el contexto en que se presenta o incrementa para activar otra conducta.

3. Focalización atencional.

4. Ante intrusiones y emociones negativas sin rumiación: reconocer su presencia sin realizar valoración y/o intentos de bloquear estas intrusiones y continuar con la actividad que se llevaba a cabo.

¿Cuáles han sido los principales resultados de su investigación? ¿La focalización atencional ha demostrado ser más eficaz al incluirse al programa de tratamiento tradicional?

Hemos encontrado que la técnica de focalización atencional, aplicada en el seguimiento del tratamiento cognitivo-conductual, reduce los pensamientos intrusivos y produce mejorías en los clientes diagnosticados de Trastorno Obsesivo Compulsivo. En concreto, se observa una disminución de la intensidad de las obsesiones, una reducción significativa del tiempo dedicado a dichas obsesiones y de las interferencias causadas por éstas, así como del malestar que sienten los clientes por tenerlas. Por otra parte, se observa un aumento significativo en cuanto al control de las obsesiones después del tratamiento.

En relación al grado de severidad o intensidad de las compulsiones, encontramos resultados similares.

Aunque se necesitan ensayos adicionales para confirmar los hallazgos mencionados, parece que el tratamiento farmacológico y cognitivo-conductual pueden obtener mejores resultados cuando se combinan con focalización atencional para reducir los síntomas asociados del trastorno. Así, este tratamiento cognitivo combinado modifica las creencias relacionadas que llevan a la mala interpretación de los pensamientos obsesivos, es decir, trata de que el paciente entienda que sus creencias y esfuerzos relacionados a evitar daños son innecesarios y que esto es lo que le genera los problemas que padece. Así mismo, posibilita que el paciente entienda que la detección de las rumiaciones y su aceptación, es decir, la admisión o tolerancia de esos eventos privados y su propia situación, son los que le llevan a mejorar los síntomas de su trastorno.

 

Para terminar, ¿desean añadir alguna otra cuestión?

Queremos resaltar que ningún paciente empeoró su sintomatología después de la intervención. Al comparar a los grupos después del tratamiento, observamos que todos los clientes presentaron una disminución notoria en los niveles de ansiedad y depresión que antes del tratamiento, así como en algunos de los rasgos obsesivos y compulsiones.

No obstante, debemos señalar que los resultados obtenidos no pueden atribuirse sin más a la implantación de esta técnica durante el seguimiento puesto que también influye el contexto interactivo de ambos tratamientos. Además, se debe señalar que la colaboración del cliente es trascendental, ya que es él el que deberá enfrentarse a situaciones que le causan ansiedad, como parte esencial del tratamiento.

También cabe mencionar que una de las limitaciones más importante de nuestro trabajo es el tamaño reducido de la muestra por lo que se necesitan estudios con más pacientes, con períodos de seguimiento más prolongados, para investigar de forma más exhaustiva el seguimiento de los beneficios de esta técnica cognitivo-conductual. Del mismo modo, los ensayos futuros deben examinar las variables predictivas de la respuesta a cada tratamiento, y también realizar evaluaciones de coste-efectividad.

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