María Jesús Cava - Universidad de Valencia

En el ámbito escolar, es habitual que surjan conflictos entre alumnos, así como entre alumnos y profesores. Sin embargo, estos conflictos pueden variar ampliamente en cuanto a su intensidad y a sus consecuencias dependiendo del modo en que se afronten. Así, en algunos casos, estos conflictos son el punto de partida para situaciones graves de violencia escolar, mientras que en otros casos pueden ser una oportunidad para mejorar la relación. El desarrollo en los centros escolares de programas de mediación escolar constituye un medio útil para enseñar a los alumnos competencias y habilidades que les permitan resolver adecuadamente sus conflictos y disminuir las situaciones de violencia escolar (Cava y Musitu, 2002).

Los programas de mediación escolar, además de facilitar la resolución de ciertos conflictos, inciden muy positivamente en la convivencia escolar. En este sentido, Cohen (2005) ha resaltado cómo estos programas mejoran la comunicación entre los alumnos, facilitan la creación de vínculos positivos entre ellos, incrementan sus sentimientos de pertenencia y generan en ellos una mayor sensación de control sobre su propia vida escolar.

En todo caso, es fundamental para su efectividad que tanto los mediadores como toda la comunidad educativa conozcan sus principios básicos. A través de la mediación se ayuda a las partes en conflicto a transformar su situación, centrándose el mediador en facilitar el diálogo y evitando todo tipo de imposición. En general, y, aunque existen diferencias según el modelo concreto que se decida seguir, las fases del proceso de mediación, siguiendo a Torrego (2000), son: (1) fase de premediación, en la que los mediadores se reúnen por separado con las partes en conflicto; (2) fase de presentación, en la que se explican las reglas a seguir; (3) fase de exposición, en la que las partes explican su versión del conflicto y sus sentimientos; (4) fase de aclaración del problema, en la que se consensuan los temas más importantes, buscando puntos de unión y analizando intereses y necesidades de cada uno; (5) fase de propuesta de soluciones; y (6) fase de búsqueda de un acuerdo aceptado por ambas partes, y que sea claro, realista, concreto, evaluable y con expectativas de mejora en la relación.

Cuando los programas de mediación escolar se aplican adecuadamente los resultados son muy positivos. Sin embargo, existen temores y barreras que a veces dificultan su inicio. Así, es habitual que surjan temores relacionados con su efectividad, el coste en tiempo y esfuerzo que su puesta en marcha implica, las dificultades que pueden surgir y, en general, el cambio que puede suponer en el funcionamiento del centro. Algunos de estos temores pueden vencerse con un mayor conocimiento de los beneficios que estos programas aportan tanto al alumnado como a toda la comunidad educativa.

Además de superar algunos de estos temores, previamente a la puesta en marcha de un programa de mediación escolar, deben también clarificarse algunas cuestiones, tales como: ¿serán mediadores sólo alumnos, o también profesores y padres?, ¿qué tipo de conflictos se mediarán?, ¿quién se va a encargar de la formación inicial y de coordinar al equipo de mediadores? y ¿qué criterios se seguirán para seleccionar a los mediadores? Respecto a esta última cuestión, y, aunque a veces existe cierta preocupación respecto a las cualidades que un buen mediador debe tener, Cohen (2005) aconseja que en el equipo de mediación se refleje toda la diversidad cultural, de género, de rendimiento académico, de personalidad,... existente en el centro y que en el caso del alumnado se ofrezca como una posibilidad a todos, aunque también debería explicárseles que en función del grado de compromiso que muestren hacia el programa en las primeras semanas de formación se seleccionarán a los mediadores que definitivamente integrarán el equipo.

Por otra parte, conviene ser conscientes de que la mediación también tiene limitaciones, puesto que tan negativa puede ser la incredulidad sobre su eficacia, como el exceso de confianza en relación con sus posibilidades (Boqué, 2002). No todos los conflictos son susceptibles de mediación, ni todos los alumnos que tienen un conflicto recurrirán a ella. No obstante, y aún no siendo una solución eficaz en todos los casos, sí puede ayudar a un gran número de estudiantes a solucionar sus conflictos y a mejorar sus competencias sobre formas adecuadas de resolverlos. En la medida en que este recurso esté presente en el centro, y sea utilizado por los estudiantes, el beneficio se incrementará tanto para quienes utilizan este recurso como para el centro en su conjunto. Ahora bien, para que estos efectos positivos se produzcan, estos programas deben iniciarse con una adecuada formación previa de los mediadores, deben funcionar durante un cierto periodo de tiempo con una buena coordinación y seguimiento, y es fundamental que cuenten con el apoyo de toda la comunidad educativa.

Referencias

Boqué, M.C. (2002). Guía de mediación escolar. Barcelona: Octaedro.
Cava, M.J. y Musitu, G. (2002). La convivencia en la escuela. Barcelona: Paidós.
Cohen, R. (2005).
Students resolving conflict: Peer mediation in schools. Tucson, AZ: Good Year Books.
Torrego, J.C. (2000). Mediación de conflictos en instituciones educativas. Manual para la formación de formadores. Madrid: Narcea.

El artículo original pertenece en la revista Informació Psicològica:

Cava Caballero, M.J. (2009). La utilidad de la mediación como estrategia de resolución y prevención de conflictos en el ámbito escolar. Informació Psicològica, 95, 15-26.

Sobre la autora:

María Jesús Cava Caballero es Profesora Titular del Departamento de Psicología Social de la Universidad de Valencia. Su interés investigador se centra, principalmente, en el análisis de la autoestima y la integración social como elementos favorecedores de la convivencia escolar, dedicando una especial atención al desarrollo de programas de intervención. Es miembro del equipo de investigación LISIS (http://www.uv.es/lisis), dirigido por el Catedrático de Psicología Social Gonzalo Musitu Ochoa.

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