El Ministerio de Sanidad ha publicado la Guía de Práctica Clínica sobre Intervenciones Psicosociales en el Trastorno Mental Grave, dentro del marco del proyecto GuíaSalud. Entre sus recomendaciones destacan las intervenciones psicoeducativas, las intervenciones familiares, la terapia cognitivo-conductual y la rehabilitación cognitiva.

Tal y como informamos en anteriores ocasiones a través de Infocop, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (SNS) creó el Proyecto GuíaSalud en el año 2003 con el objetivo de mejorar la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia científica, a través de actividades de formación y de la configuración de un registro de Guías de Práctica Clínica (GPC). Desde entonces, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha promovido la elaboración de guías específicas para el tratamiento de diversas enfermedades, difundiéndolas a través de Internet para facilitar su acceso a todos los profesionales y pacientes (más información en: http://www.guiasalud.es/egpc/).

Con esta nueva guía, se pretende dar a conocer las intervenciones psicosociales más eficaces (terapéuticas y rehabilitadoras), avaladas científicamente, para el tratamiento de las personas con trastorno mental grave (TMG), así como formular recomendaciones para extender las buenas prácticas en todo el territorio español. Se entiende por "trastorno mental grave" todas aquellas enfermedades que se ajusten a tres criterios de evaluación, y que hacen referencia al diagnóstico (donde se incluyen los trastornos esquizofrénicos, esquizotípicos, delirantes, otros trastornos psicóticos no orgánicos, trastorno bipolar, episodio depresivo grave y el trastorno obsesivo compulsivo), la duración (evolución de 2 años o más o deterioro progresivo y marcado en el funcionamiento en los últimos 6 meses) y el nivel de discapacidad social, familiar y laboral.

La elaboración de una guía específica para la valoración de las intervenciones psicosociales en personas con TMG, pone de manifiesto la importancia que están cobrando los conceptos de "rehabilitación psicosocial" y de "recuperación" en este colectivo. Bajo este nuevo paradigma de intervención, se están extendiendo a nivel mundial numerosas intervenciones psicológicas y sociales basadas en la mejora de la autonomía y del funcionamiento del paciente en su entorno y dirigidas hacia el apoyo para una integración y participación social normalizada.

En la guía se realiza una evaluación de la eficacia de diferentes intervenciones, a la luz de la evidencia científica disponible, tanto psicosociales (terapia cognitivo-conductual, psicoterapia psicodinámica y abordaje psicoanalítico, terapia interpersonal, terapia de apoyo, intervenciones familiares, intervenciones psicoeducativas, etc.), como sociales y actuaciones a nivel de servicios y con subpoblaciones específicas de pacientes.

Para la formulación y evaluación de las recomendaciones, la GPC sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto, al igual que las otras guías que se han elaborado en el marco del Proyecto GuiaSalud, se basa en el sistema SIGN (Scottish Intercollegiate Guidelines Network o Red Escocesa Intercolegiada sobre Guías de Práctica Clínica). Este método clasifica la calidad de la evidencia científica, estableciendo diferentes niveles de gradación (de mayor a menor sustentación científica) y solidez de las recomendaciones (del nivel máximo "A" a intervenciones no recomendadas).

En relación a los tratamientos psicológicos, la GPC establece las siguientes conclusiones, tal y como aparece en el apartado de "Resumen de las recomendaciones" (págs. 15 y 16):

A. Con el máximo grado de recomendación (o nivel A):

1. Intervenciones familiares:

  • Hay que ofrecer programas de intervención psicosocial que incluyan intervención familiar con componente psicoeducativo y técnicas de afrontamiento y entrenamiento en habilidades sociales, añadido al tratamiento estándar a las personas con TMG y diagnóstico de psicosis no afectivas.

2. Intervenciones psicoeducativas:

  • Hay que proporcionar información de calidad sobre el diagnóstico y el tratamiento, dar apoyo y estrategias de manejo a las personas con TMG y diagnóstico de trastorno esquizofrénico y relacionados, a los familiares y a las personas que convivan.
  • En los programas psicoeductativos que se oferten a las personas con TMG y diagnóstico de trastorno esquizofrénico y relacionados, se deberá incorporar a la familia.

B. Con un grado de recomendación elevado (categoría B):

1. Terapia cognitivo-conductual:

  • Cuando el objetivo principal de la intervención en las personas con trastorno mental grave sea la mejora del funcionamiento social, es aconsejable incorporar el entrenamiento en habilidades sociales.

2. Intervenciones familiares:

  • En las intervenciones familiares que se realizan con personas con TMG y diagnóstico de trastorno esquizofrénico y relacionados, se recomienda la intervención en formato unifamiliar.
  • La duración recomendada en las intervenciones familiares dirigidas a personas con TMG y diagnóstico de trastorno esquizofrénico y relacionados debe ser de al menos 6 meses y/o 10 o más sesiones.
  • A los familiares y cuidadores de personas con TMG y diagnóstico de trastorno bipolar, se les debe ofrecer programas psicoeducativos grupales, que incluyan información y estrategias de afrontamiento que permitan la discusión en un clima emocional distendido.

3. Intervenciones psicoeducativas:

  • Los programas psicoeducativos grupales dirigidos a las personas con TMG y diagnóstico de trastorno bipolar deberán incorporar técnicas psicológicas especificas, realizarse en un periodo relativamente estable de su trastorno y siempre como complemento al tratamiento psicofarmacológico.

4. Rehabiltación cognitiva:

  • A las personas con TMG y diagnóstico de esquizofrenia y relacionados que presenten deterioro cognitivo se debe ofertar programas de rehabilitación cognitiva.
  • Los programas de rehabilitación cognitiva dirigidos a personas con TMG y deterioro cognitivo deben de estar integrados en programas más amplios de rehabilitación psicosocial.

La guía también ofrece recomendaciones específicas para determinados subgrupos de personas afectadas de TMG, dada su especial vulnerabilidad (pág. 18). En concreto, establece con un grado de recomendación elevado que:

  • Las personas con TMG con diagnóstico dual deben seguir programas de intervención psicosocial y programas de tratamiento de drogodependencias, ambos de modo integrado o en paralelo (nivel B de recomendación).

  • Los programas de tratamiento que se oferten a los TMG con diagnóstico dual deberán de tener un carácter multicomponente, ser intensivos y prolongados (nivel B de recomendación).

  • En las personas con TMG y "sin hogar" que precisen atención psiquiátrica e intervención psicosocial, se recomienda que ambas les sean suministradas conjuntamente mediante programas integrados en los que se ofrezca alojamiento/programa residencial (nivel A de recomendación).

  • En las personas con TMG y nivel intelectual bajo, y en presencia de síntomas productivos persistentes, es recomendable el indicar la terapia cognitivo-conductual adaptada a esa condición (nivel B de recomendación).

Todas aquellas personas interesadas pueden consultar la GPC de Intervenciones Psicosociales en el Trastorno Mental Grave en el siguiente enlace:

http://www.guiasalud.es/egpc/TMG/completa/index.html

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