Lograr que la práctica de ejercicio físico se convierta en un hábito propio del estilo de vida del niño, que se mantenga durante la adolescencia y se consolide durante la vida adulta puede facilitarse si se siguen las siguientes pautas que la Fundación FAROS ha publicado en su página Web:

  • Prestar atención a los cambios de intereses, puesto que a lo largo del desarrollo el gusto por las diferentes actividades puede ir cambiando, especialmente en función de la edad. Lo importante no es qué actividad física se practica, sino que el niño continúe manteniéndose activo. Así la labor de la familia habría de centrarse en ayudar a que el niño identifique las actividades con las que más disfruta y le ayude a solventar los obstáculos que a lo largo del desarrollo pueden ir apareciendo para mantener dicha práctica (falta de tiempo, demanda escolar, creencia de que no son "buenos deportistas", etc.).
  • Tener en cuenta la personalidad del niño, porque ésta, junto a la propia potencialidad atlética de carácter más biológico, determinarán la actitud del niño hacia la práctica habitual de ejercicio físico.
  • Ayudarle a identificar los beneficios de mantenerse activo físicamente (por ejemplo, músculos y huesos más fuertes, mantenimiento de un peso adecuado, reducción del riesgo de padecer diabetes, mejor calidad del sueño, mejora de la autoestima, etc.).
  • Motivar a los niños para fomentar la práctica de ejercicio físico. Para ello, es fundamental escoger una actividad apropiada para la edad del niño, cubrir las necesidades del niño para que realice dicha actividad y focalizar sobretodo en la diversión y el placer que provoca la práctica de ejercicio físico y premiar la propia práctica, no el rendimiento. Todo ello incrementará la probabilidad de que el niño quiera practicar la actividad con mayor frecuencia, lo cual permitirá mejorar sus habilidades, facilitando la percepción de logro de objetivos y, por tanto, fortaleciendo su autoestima.
  • Dar ejemplo y convertir la práctica de un deporte como una actividad normal dentro del estilo de vida de la familia.

Fuente:
Fundación FAROS
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