El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es uno de los problemas de la salud infantil actualmente más relevantes, que ha de abordarse desde un enfoque biopsicosocial para que. Entre lo factores nucleares del TDAH, los psicológicos tienen un papel nuclear, siendo fundamental su evaluación precisa y rigurosa de cara al establecimiento del diagnóstico y a la planificación de la intervención.

Para hablar sobre estos y otros temas relacionados con el TDAH, Infocop Online tiene el placer de contar con la colaboración en esta entrevista de Mateu Servera, experto en evaluación y tratamiento de los problemas psicológicos de la infancia y la adolescencia, especialmente en el TDAH. Actualmente, Mateu Servera desempeña su labor profesional como profesor en la Universidad de las Islas Baleares y pertenece al Instituto Universitario de Investigación en Ciencias de la Salud y al Laboratorio de Conducta y Sistemas Dinámicos de la UIB. 


Mateu Servera

ENTREVISTA

El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es una de las alteraciones de la salud infantil más relevantes. Como experto en la materia, ¿podría explicarnos por qué?

Fundamentalmente por dos razones. La primera es que, exceptuando el campo de las discapacidades, probablemente es la alteración en psicopatología infantil con mayor impacto en la vida familiar, académica, social y en el propio desarrollo del niño. Y, en segundo, lugar por su elevada prevalencia que, a pesar de algunas controversias, está aceptado que se sitúa entre el 3% y el 7% de la población infantil (si bien se da en diferentes subtipos y en diferentes niveles de gravedad).

La evidencia empírica subraya la necesidad de una abordaje de carácter interdisciplinar de este problema, siendo el psicológico una de las partes fundamentales. ¿Podría indicarnos cuál es el papel del psicólogo?

Como más tarde podremos hablar del tratamiento, me centraré en el ámbito del diagnóstico. Las principales guías de práctica clínica aplicadas al TDAH coinciden en que el diagnóstico del TDAH es fundamentalmente clínico, pero, a su vez, recomiendan protocolos amplios y lo más objetivos posible. Estos protocolos implican una serie de instrumentos y procedimientos que en unos casos proceden del ámbito médico y en otros del ámbito más psicológico (o pueden ser compartidos).

Desde este punto de vista, la parte médica del protocolo correspondería a un psiquiatra infantil o a un neuropediatra y se centraría en entrevistas clínicas, escalas de desarrollo y revisión médica en general. El ámbito psicológico lo ocuparían fundamentalmente distintas escalas baremadas: las propias de las conductas TDAH, las de conductas problemas, las de rendimiento académico y las de exploración psicopatológica en general (normalmente son escalas para padres y para maestros).

Finalmente, también dentro del ámbito psicológico, estaría la evaluación de la capacidad intelectual global del niño y el uso de tareas neuropsicológicas centradas en la atención y el control inhibitorio (funciones ejecutivas). En algunos casos se hace que médicos u otros profesionales apliquen las escalas (tarea más fácil) pero también la evaluación neuropsicológica (tarea más difícil). La verdad es que no parece lógico ni adecuado teniendo en cuenta que en la mayoría de casos son los psicólogos quienes han desarrollado las pruebas o al menos quienes más se han formado en su uso y validación. Prescindir del psicólogo especializado en un proceso de diagnóstico del TDAH no parece una buena decisión.

Uno de los elementos clave de la eficacia de la intervención sobre el TDAH es el diagnóstico precoz. ¿Qué podría hacerse para optimizar la eficiencia en cuanto a la detección precoz?

El diagnóstico por debajo de los 6 años sigue siendo arriesgado. Evidentemente, hay casos que son "claros", pero, en muchos otros, puede haber dudas. No hay que olvidar que el TDAH también es un trastorno del desarrollo: la inatención, la impulsividad y la sobreactividad no son por sí signos patognomónicos de nada: son propios de la infancia. Son un problema cuando se dan con una frecuencia y una intensidad inadecuada teniendo en cuenta la edad del niño. La cuestión es que, si bien por encima de los 6 o 7 años la decisión clínica puede apoyarse en bastantes pruebas objetivas más o menos válidas, por debajo de estas edades existen muchas menos pruebas y de menor validez. No obstante, en los últimos años se está trabajando intensamente en la mejora del diagnóstico en preescolar y, sin duda, es una línea prioritaria. 

A este respecto, existe un sector de los profesionales que trabajan en esta área que afirma que el diagnóstico sólo compete al médico, aunque se tome en cuenta la información aportada por el psicólogo o el maestro. ¿Qué opinión le merece esto?

A pesar de que como todos sabemos hay algunos temas no resueltos, el psicólogo, al menos el psicólogo especialista en Psicología Clínica, tiene competencias en la evaluación, el diagnóstico y en determinados tratamientos en el ámbito de la psicopatología. Por tanto, en términos generales, el diagnóstico psicopatológico no sólo compete al médico. En el caso particular del TDAH, el diagnóstico debería provenir de un equipo multidisciplinar especializado. Puedo aceptar que el "psicólogo generalista" no deba hacer el diagnóstico, del mismo modo que probablemente tampoco el pediatra o el médico de familia. Lamentablemente, en nuestro país la formación especializada en psiquiatría infantil, en neuropediatria o en psicología clínica infantil no está convenientemente regulada. Pero, mientras ello se soluciona, deberían poderse constituir estos equipos multidisciplinares de referencia donde, cada uno en su ámbito, aportara sus conocimientos para el correcto diagnóstico o descarte. No es una cuestión, pues, de "profesión" es una cuestión de "formación" y de conocimiento y respeto por las distintas formaciones.

Como especialista, ¿cuál es la situación en la que nos encontramos actualmente respecto al abordaje psicológico del TDAH? ¿En qué hemos avanzado? ¿Qué queda por lograr?

Es una situación compleja, puesto que, muy a menudo, lo más conocido y utilizado a nivel profesional no coincide con los datos científicos. Sólo los programas conductuales de formación de padres en el manejo de conductas problema se consideran "bien establecidos" en términos de intervenciones basadas en la evidencia. Luego la intervención psicoeducativa e incluso la adaptación curricular también se considera muy necesaria, si bien la investigación controlada es mucho menor. En cambio, hay bastantes terapias profesionalmente muy utilizadas, como la intervención cognitivo-conductual en autoinstrucciones o resolución de problemas, los programas de entrenamiento en atención, el neurofeedback, u otros del ámbito psicológico sin datos suficientemente contrastados. De todos modos, aunque el tratamiento de elección en casos de TDAH combinado sea el farmacológico, como mínimo los programas formativos para padres, la intervención escolar e incluso, en adolescentes, el entrenamiento en habilidades sociales constituyen el tratamiento combinado más recomendado y con mayor apoyo empírico.

Para finalizar, ¿le gustaría añadir alguna cosa más?

El TDAH, a pesar de su banalización y popularidad reciente, no es trastorno simple. Se publican miles de artículos científicos al año sobre él y, en muchos de ellos, están implicados psicólogos. No conozco ninguna unidad reputada en la evaluación y tratamiento del TDAH que no tenga incorporados psicólogos. Aún así, entiendo y comparto las voces que les exijan un mayor grado de formación y especialización. Pero debe ser el mismo que se exija también a los otros profesionales del ámbito médico que trabajen en los equipos. Sólo a partir de esta mejora formativa común y asumiendo el trabajo interdisciplinar con la misma naturalidad con la que se da en el ámbito anglosajón nos pondremos a la altura de las demandas de las personas y los familiares que padecen el problema.