Ferran Viñas Poch y Mònica González Carrasco
Universidad de Girona

La aparición e implantación progresiva de Internet y la telefonía móvil han constituido un salto cualitativo en la evolución de los sistemas de comunicación. Las ventajas que conllevan la implantación y uso de las TICS (Tecnologías de la Información y la Comunicación) son amplísimas. No obstante, no todo son beneficios y ventajas para el usuario. En los últimos años, se ha producido un incremento del uso de la telefonía móvil e Internet con fines intimidatorios o simplemente para amenazar a los iguales en los centros escolares de nuestro país.

En nuestra investigación, con adolescentes de 12 a 17 años, estudiantes de Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.), hemos querido averiguar si Internet y la telefonía móvil son utilizados como medio de amenaza y conocer el perfil psicológico de estos chicos y chicas que han recibido amenazas.

Los resultados indican que un 23,3% de la muestra estudiada ha recibido algún tipo de amenaza a través de la red o la telefonía móvil, de los cuales aproximadamente el 10% fue con una frecuencia de "a menudo" o "muy a menudo". Las que reciben con mayor frecuencia amenazas son las chicas (61%). Además, es más habitual en los adolescentes que utilizan el chat y que se describen como usuarios habituales de Internet o que realizan un uso excesivo de la Red.

En algunos de estos adolescentes, y de manera especial en las chicas, se detecta un nivel elevado de desesperanza que podría atribuirse, entre otros posibles factores, al hecho de recibir amenazas. Un 20,3% de los chicos y chicas amenazados se situaban por encima de la puntuación de corte de la escala de desesperanza, que es indicativa de riesgo de suicidio. A su vez, el impacto emocional de las amenazas a través de Internet y la telefonía móvil es similar al que se produce en situaciones de interacción cara a cara. Una posible hipótesis explicativa de este mayor impacto en las chicas es la mayor puntuación en la dimensión "neuroticismo" observada en las chicas víctimas de amenazas, que podría actuar amplificando su impacto emocional.

Asimismo, los resultados relativos al perfil de personalidad de los adolescentes que reciben amenazas indican que las dimensiones de "apertura a la experiencia" y "amabilidad" podrían ser consideradas, junto con el neuroticismo, como rasgos que pueden incrementar el riesgo de recibir amenazas o hacerles más vulnerables. Otro aspecto a destacar es su perfil de afrontamiento. Se caracterizan por la búsqueda de apoyo en los demás, por el hecho de comprometerse en relaciones personales de tipo íntimo o hacer nuevas amistades, llevar a cabo acciones dirigidas a reducir la tensión, refugiarse en la religión o una mayor tendencia a la autoinculpación (se sienten culpables o responsables de sus problemas). Estos perfiles pueden variar según el género. Así, mientras los chicos optan más por estrategias de afrontamiento que implican buscar refugio en sus compañeros/as, las chicas optan por un afrontamiento más centrado en las emociones y en acciones de carácter social que puedan ayudar a resolver el problema. En ningún caso se observa una acción positiva y esforzada dirigida a la resolución del problema.

En definitiva, los datos de nuestra investigación indican que las amenazas a través de Internet y la telefonía móvil constituyen un fenómeno social en auge y que requieren de una intervención eficaz con la finalidad de erradicarlos de las aulas, especialmente si tomamos en consideración el hecho de que el impacto emocional de las amenazas a través de Internet y la telefonía móvil puede ser similar al de la amenaza cara a cara.

La prevención tanto desde la escuela como desde la familia se perfila como la herramienta más eficaz. La educación basada en el fomento de la tolerancia, la paciencia, la cooperación, el compañerismo, la no violencia, el altruismo y la empatía pueden actuar como el mejor antídoto contra la violencia a través de la Red.

El artículo completo puede encontrarse en la revista Acción Psicológica: 
Viñas, F. y González, M. (2010). Amenazas a través de la telefonía móvil e Internet: perfil psicológico y consecuencias emocionales. Acción Psicológica, 7, 31-40.

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