"Si hubiera muerto a los 60 años, no habría publicado ni un sólo libro". Estas fueron las palabras del escritor José Saramago en una entrevista realizada en el 2004, cuando tenía 82 años. Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998, con 76 años, representa, sin duda alguna, un nuevo modelo de la tercera edad. Y es que, desde hace unos años, estamos viviendo un cambio en la tradicional visión y conceptualización del proceso de envejecer, que se empieza a desligar de la imagen de pasar a ser una "carga improductiva" para vincularse con el concepto de vivir un proyecto de vida activo, también en esta última etapa de la vida.

Este cambio de perspectiva se encuentra determinado, en gran medida, por el aumento progresivo de la población mayor en la sociedades desarrolladas, donde la baja tasa de natalidad y el aumento de la esperanza de vida están invirtiendo las estructuras demográficas, hasta tal punto que, según datos aportados por la Comisión Europea, se espera que para el año 2050 el porcentaje de población mayor de 65 años en Europa se sitúe en el 30% (es decir, 1 de cada 3 ciudadanos europeos), de los cuales, el 11% tendrá más de 80 años (Comisión Europea, 2005). En el caso de España, se espera un engrosamiento aún mayor de este sector de la población.

Junto a este envejecimiento progresivo de la población, se prevé un aumento considerable de las enfermedades asociadas a la tercera edad, sobre todo, las demencias, que hoy por hoy suponen un importante reto para los sistemas de salud de todo el mundo, con cerca de 35,6 millones de afectados, siendo la enfermedad de Alzheimer la responsable de la gran mayoría de estos casos (el 60%), y cuya cifra se duplicará en los próximos 20 años (Alzheimer’s Disease International, 2010).

Dadas las repercusiones que suponen estos cambios demográficos, -en términos de de infraestructuras y de políticas públicas de empleo, de pensiones, de atención sanitaria o de cuidados de larga duración-, diversos organismos europeos e internacionales han lanzado la voz de alarma y, desde hace unos años, se han puesto en marcha numerosas iniciativas que pretenden concienciar sobre la importancia de que los países "estén preparados" para afrontar estos nuevos desafíos.

Desde que, en el año 2002, se celebrase la Segunda Asamblea Mundial de las Naciones Unidas sobre el Envejecimiento adoptándose por unanimidad la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, y, en ese mismo año, la Comisión Económica Europea de las Naciones Unidas adoptase una estrategia de implementación regional, diseñada específicamente para el territorio de la Unión Europea, han sido numerosas las reuniones, conferencias y acuerdos establecidos para hacer frente a las demandas derivadas del envejecimiento, de las que se han originado importantes acciones europeas e internacionales, como el Proyecto EuroCoDe 2006-2008 (Colaboración Europea contra la Demencia) o los informes anuales sobre la situación internacional de la Enfermedad de Alzheimer.

Así mismo, esta preocupación se ha visto reflejada en el Pacto Europeo por la Salud Mental y el Bienestar, -una declaración intersectorial de medidas para mejorar la salud mental en el entorno europeo, que fue elevada a Conferencia de Alto Nivel (bajo el título: Together for Mental Health and Well-being) por el Comisionado Europeo para la Salud en el año 2008-, a través de la inclusión de la salud mental de las personas mayores como uno de los cinco ejes prioritarios de acción. Como consecuencia, la Comisión Europea celebró, en junio de 2010, en Madrid, la conferencia temática sobre Salud Mental y Bienestar de las Personas Mayores y varias fundaciones europeas lanzaron una propuesta para que este año 2011 fuera considerado "Año Internacional del Alzheimer", con el objetivo de concienciar acerca de la necesidad de fomentar la investigación sobre esta enfermedad.

En este contexto, y más recientemente, el pasado 19 de enero de 2011, el pleno del Parlamento Europeo aprobó a su vez una iniciativa en la que se solicitaba a los Estados miembros y a la Comisión Europea reforzar sus medidas para hacer frente a la Enfermedad de Alzheimer y a las enfermedades neurodegenerativas, fijando un total de más de 66 propuestas de acción (Resolución del Parlamento Europeo, de 19 de enero de 2011, sobre una iniciativa europea acerca de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias).

El pilar sobre el que se asientan todas estas recomendaciones radica en la necesidad de desarrollar medidas de diagnóstico temprano, prevención, investigación y tratamiento de las demencias, basadas en una política de "envejecimiento saludable" o "envejecimiento activo". Este nuevo concepto de envejecimiento, definido por la Organización Muncial de la Salud (OMS, 2002) como "el proceso de optimización de oportunidades de salud, participación y seguridad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen", implica el abordaje del envejecimiento desde un enfoque positivo y pone de relieve el potencial de las personas y su capacidad de independencia, percibidos como elementos esenciales para incrementar su calidad de vida.

Bajo esta perspectiva, la prevención del deterioro cognitivo y la promoción de la salud de las personas mayores se han convertido en la columna vertebral de las estrategias y políticas sanitarias actuales para la población mayor, de manera que envejecer no implica solamente prolongar la vida, sino hacerlo de la manera más saludable posible (Comisión Europea, 2007).

La psicología, en respuesta a estas necesidades sociales, ha desarrollado importantes programas de prevención y de intervención en deterioro cognitivo, a través de disciplinas como la neuropsicología que, en relativamente poco tiempo, ha experimentado un notable crecimiento y que, dadas las circunstancias, se espera que tenga un protagonismo cada vez mayor. Un ejemplo de la valiosa aportación de la psicología al envejecimiento ha quedado patente recientemente en la Resolución, de 19 de enero de 2011, sobre una iniciativa europea acerca de la enfermedad de Alzheimer y otras demencias (anteriormente mencionada), en la que el Parlamento Europeo "subraya la importancia de prestar apoyo psicológico a los pacientes y a sus familias y hace hincapié en la importancia de combinar un enfoque psicológico del envejecimiento con los resultados de la investigación médica y biomédica; defiende la necesidad de la investigación en el ámbito de la economía sanitaria, los aspectos sociales y humanos, y los enfoques no farmaceúticos del tratamiento, para comprender mejor los aspectos psicológicos, económicos y sociales de la demencia y fomentar el uso de las tecnologías existentes" (artículo 42).

Dado que el envejecimiento es una cuestión de interés universal (más tarde o más temprano afecta a todas las personas) y coincidiendo con la celebración del Año Internacional de la investigación contra el Alzheimer y las enfermedades neurodegenerativas-2011, así como con el creciente interés por la prevención y la promoción de la salud de las personas mayores, los próximos días Infocop Online dedicará su espacio al análisis de las aportaciones principales de la neuropsicología al campo del envejecimiento y de las demencias. Para ello, se ha contado con la colaboración de importantes expertos en el ámbito de la neuropsicología en nuestro país. En primer lugar, Fernando Maestú Unturbe, profesor titular del Departamento de Psicología Básica II (Procesos Cognitivos) de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid, examinará el importante papel del neuropsicólogo en la evaluación e intervención en el Alzheimer y otras enfermedades neurodegenerativas. A continuación, Pablo Duque San Juan, director de formación de la Fundación Instituto Valenciano de Neurorrehabilitación, del Centro de Daño Cerebral NISA Vinalopó y del Servicio de Daño Cerebral NISA-Aguas Vivas (Valencia), abordará la situación actual de la neuropsicología en España, señalando los futuros retos a los que se enfrenta. Finalmente, Nina Gramunt Fombuena, coordinadora asistencial del Instituto de Sociología y Psicología Aplicadas (ISPA), en Barcelona, nos acercará al mundo del envejecimiento, sus mitos y realidades, destacando las propuestas más recientes y novedosas para la prevención del deterioro cognitivo normal asociado a la tercera edad.

Referencias: