Neus Roca Cortés y Julia Masip Serra (Eds.)

Editorial: Herder

450 páginas

La violencia sexista contra las mujeres, producto de una cultura patriarcal que justifica y legitima una relación desigual entre géneros, se ha hecho visible en los últimos decenios, y su erradicación ha entrado definitivamente a formar parte de la agenda pública. Se trata de una problemática que debe abordarse atendiendo a las víctimas, a los agresores y al contexto social en que tiene lugar, tanto desde la vertiente preventiva como desde la asistencial.Dado que una gran parte del contexto social favorece la violencia sexista, tanto la deslegitimación de la misma como parte de la intervención han de realizarse en el ámbito social, de ahí la importancia del trabajo grupal como estrategia de transformación.