La guía recomienda utilizar el tratamiento farmacológico siempre y cuando los beneficios superen los riesgos, si bien, en ningún caso, debe ser la única opción de intervención. La guía del NIHM también recuerda que los niños pequeños asimilan los fármacos de manera diferente de cómo lo hacen los adolescentes y los adultos (sus cerebros, en pleno desarrollo, son más sensibles) y que existen diferencias individuales en la manera en que los niños metabolizan los medicamentos. Por estos motivos, cada niño necesita una supervisión cercana en caso de estar recibiendo tratamiento farmacológico, así como un plan de tratamiento individualizado que se adapte a su problema y a sus necesidades particulares.
La clave para la elección de un tratamiento debe establecerse sobre si ha conseguido modificar el comportamiento que se deseaba. En este sentido, la guía del NIHM señala que "las terapias psicosociales pueden ser muy efectivas por sí solas y en combinación con medicamentos", ya que promueven la modificación de conductas del niño y el desarrollo de estrategias efectivas en los padres. "Las terapias psicosociales requieren tiempo, esfuerzo y paciencia. Sin embargo, los niños aprenden nuevas habilidades que pueden tener beneficios positivos a largo plazo", establece el texto.
La guía para padres puede descargase en el siguiente enlace:
Tratamiento de Niños con Enfermedades Mentales