Si hace unas semanas un grupo de psicólogos y psiquiatras de Reino Unido publicaba un polémico artículo en la revista The Guardian criticando la imparable ampliación de categorías diagnósticas prevista para la nueva versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders - DSM-V), ahora es un artículo publicado en la prestigiosa revista PLoS Medicine el que destapa la existencia de graves conflictos de intereses con industrias farmacéuticas entre muchos de los expertos que trabajan en su elaboración.

En concreto, los autores del artículo denuncian que los comités más conflictivos por sus relaciones con industrias farmacéuticas son aquellos, precisamente, en donde el tratamiento farmacológico se ha propuesto como primera línea de intervención, a pesar de que esta estrategia no está clara en muchos casos. Así, el 67% de los integrantes del comité de trastornos del estado de ánimo, el 83% de los expertos del comité de trastornos psicóticos y el 100% de los integrantes del comité de trastornos del sueño tienen sospechosas vinculaciones con importantes farmacéuticas y compañías afines que fabrican medicamentos para tratar esos problemas.

Los autores del artículo exigen a la Asociación Americana de Psiquiatría (responsable de la creación de este manual), una mayor rigurosidad y transparencia en la elección de los miembros de los comités que trabajan en el DSM-V, dada la poderosa influencia que tiene esta guía diagnóstica para establecer las pautas de intervención en salud mental en todo el mundo, y que se ha convertido en la Biblia de la psiquiatría. Es más, los autores del artículo consideran que es indispensable que la APA sustituya de manera inmediata a estos expertos, dado que todavía queda un año para la publicación definitiva de la nueva versión de este manual.

Asimismo, los autores reclaman a la APA que sea más precisa en la información que aporta sobre la vinculación de los expertos elegidos para los diferentes comités de trabajo y critican la "tibieza" de los datos que proporciona en la página Web que supuestamente ha habilitado la asociación para dejar clara la ausencia de conflictos de intereses entre sus miembros. De esta manera, se quejan de que determinadas donaciones de las industrias farmacéuticas en forma de regalos no aparecen recogidas, así como el hecho de que los expertos no están obligados a especificar si forman parte de la "plantilla de conferenciantes" de alguna empresa, si bien es conocido que los conferenciantes constituyen un importante grupo de poder e influencia en los medios de comunicación y son invitados y utilizados por las industrias farmacéuticas en sus campañas de marketing y publicidad.

Para los responsables del artículo en la revista PLoS Medicine, la presencia de estos conflictos de intereses pone en duda la seriedad y rigurosidad del DSM-V.

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