El estrés que acompaña al diagnóstico de cáncer de mama puede producir déficits cognitivos, como pérdida de fluidez verbal o problemas de memoria y atención. Esta es una de las conclusiones de una investigación de la revista Journal for Clinical Psychology in Medical Settings, y cuyas conclusiones han sido recogidas en una noticia del periódico Abc, publicada el pasado 12 de abril de 2012.

Hasta la fecha, se consideraba que este deterioro cognitivo, observado en pacientes diagnosticadas de cancer de mama y ampliamente documentado, se debía a un efecto secundario del tratamiento farmacológico (principalmente asociado a la quimioterapia). Sin embargo, los datos aportados por esta investigación, titulada Stress, coping and cognitive deficits in women after surgery for breast cancer, han evidenciado que estos mismos problemas de memoria y atención también se manifiestan en las mujeres sometidas a la cirugía por cáncer de mama antes del inicio de la quimioterapia.

Específicamente, según los datos aportados en la investigación, aquellas mujeres con mayor estrés percibido y que eran más tendentes a utilizar estrategias de afrontamiento pasivo (como negación, separación o desamparo), eran las que manifestaban más deterioro cognitivo.

De esta manera, los resultados de este trabajo vuelven a subrayar la importancia de la consideración y abordaje de los aspectos psicológicos en pacientes con cáncer. En este caso, el estrés asociado al diagnóstico de la enfermedad y la falta de estrategias eficaces de afrontamiento pueden suponer una importante limitación para la adecuada recuperación del paciente y para la normalización de su vida diaria, reduciendo notablemente su calidad de vida. Los autores del estudio señalan, a este respecto, la necesidad de desarrollar programas de intervención que permitan a estas pacientes establecer estrategias de afrontamiento eficaces, de tal manera que se preserve su rendimiento cognitivo durante el proceso de tratamiento.

En esta línea, recientemente el Instituto para la Salud y la Excelencia Clínica (National Institute for Health and Clinical Excellence, NICE) -tal y como informamos hace unos días en Infocop-, ha publicado un informe en el que justifica la necesidad de abordar los problemas de salud mental de las personas que sufren enfermedades físicas de larga duración, tales como asma, trastornos cardiovasculares, diabetes, hipertensión, artritis o cáncer (más información aquí). El informe, titulado Long-term conditions and mental health – the cost of co-morbidities, pone de manifiesto los costes económicos asociados a la desatención del estrés y el sufrimiento psicológico asociado a estas dolencias, lo que se traduce en la complicación de la sintomatología física del paciente, el aumento del número de visitas al médico y de los días de hospitalización, así como en una peor calidad de vida, con el consiguiente incremento de la discapacidad asociada a la enfermedad.

El informe del NICE también advierte de que el estrés y el sufrimiento psicológico de estos pacientes son frecuentemente obviados por los médicos y especialistas que les atienden, quienes suelen centrar su interés exclusivamente en los síntomas físicos.

Fuente:

Abc