Los niños sometidos a experiencias estresantes son tres veces más propensos a desarrollar esquizofrenia en la edad adulta. Este es uno de los hallazgos de una interesante investigación, publicada recientemente en la revista Schizophrenia Bulletin, en la que se han recopilado y analizado los resultados de más de 27.000 estudios realizados a lo largo de los últimos 30 años, con el objetivo de delimitar la asociación entre sucesos vitales estresantes en la infancia y el desarrolllo de síntomas psicóticos.

 

Los autores de este ambicioso trabajo, pertenecientes a la Universidad de Liverpool y de Maastricht, han establecido las siguientes conclusiones, tras seleccionar y analizar la literatura científica:

  • Los niños que han experimentado algún tipo de situación potencialmente traumática antes de los 16 años son tres veces más propensos a desarrollar trastornos psicóticos en la edad adulta, en comparación con los niños que no han experimentado este tipo de sucesos. Además, se observa una relación entre la severidad de la experiencia y la probabilidad de desarrollar la enfermedad, de tal manera que aquellos niños que han sido expuestos en mayor medida a experiencias difíciles en la infancia, presentan un riesgo mucho más elevado de padecer síntomas psicóticos en la edad adulta (en algunos casos, este riesgo se eleva al 50%).

  • Por otro lado, los resultados muestran una relación entre el tipo de suceso experimentado en la infancia y el tipo de sintomatología psicótica desarrollada en la edad adulta. De esta manera, diferentes situaciones potencialmente traumáticas tienden a producir diferentes síntomas. Por ejemplo, los abusos sexuales en la infancia están asociados en mayor medida con alucinaciones en la etapa adulta, mientras que haber estado ingresado en un orfanato o en un centro de menores se asocia con pensamiento paranoide.

Para los autores de la investigación, estos resultados ponen de manifiesto el factor clave que juega el ambiente en el desarrollo de la esquizofrenia, en contraste con la visión médica tradicional que centra su atención en factores exclusivamente biológicos o genéticos, sin tener en cuenta las experiencias de la infancia. Tal y como ha declarado a los medios el profesor Richard Bentall, autor principal del estudio: "ahora que sabemos que existe una relación directa entre las experiencias infantiles y los síntomas específicos de la enfermedad, resulta más crucial, si cabe, que los servicios especializados en salud mental consideren, de manera rutinaria, la evaluación de la historia de vida del paciente. Sorprendentemente, muchos equipos psiquiátricos no suelen abordar estas cuestiones y sólo se centran en el tratamiento farmacológico".

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