Ana Berástegui Pedro-Viejo1 y Ana Mª Rosser Limiñana2

1Universidad de Comillas (Madrid)

2Universidad de Alicante

La adopción ofrece a un menor que no puede permanecer con su familia de origen, la posibilidad de vivir una experiencia familiar estable. Pero, en el proceso de integración de estos menores, entran en juego otros contextos diferentes de la familia. Uno de los más importantes es la escuela.

El menor adoptado se encuentra con un doble reto en su escolarización, pues a la necesidad de adaptarse a un nuevo entorno y de establecer nuevos vínculos afectivos, aúna, como cualquier otro alumno, el progreso en la adquisición de nuevos conocimientos y en su proceso de socialización.

En este empeño, el menor tendrá que enfrentarse a obstáculos específicos en su integración escolar, que se manifiestan tanto en el rendimiento académico como en las relaciones con compañeros y profesores, y en su comportamiento.

La investigación ha señalado que, en general, los adoptados, tanto si son de adopción nacional como internacional, al compararlos con sus iguales en la escuela, tienden a presentar mayores retrasos en su rendimiento escolar y en las habilidades lingüísticas, y a desarrollar problemas de aprendizaje.

En aquellos estudios en los que se comparan adoptados nacionales e internacionales, los adoptados internacionales suelen presentar peores logros que los adoptados en el propio país.

En el estudio de las variables implicadas en la integración escolar, la edad a la que fueron adoptados los menores, es la variable que más consistentemente se ha relacionado con un aumento en las dificultades. La principal razón de su influencia, es que los niños adoptados en una edad más avanzada, a menudo han estado expuestos a una variedad de factores negativos antes de la adopción por un período de tiempo más largo que los adoptados en la infancia.

También son numerosos los trabajos que señalan la institucionalización tras la separación de los menores de su entorno original como un factor de riesgo importante con consecuencias negativas para el desarrollo psicosocial de los niños. El tiempo que pasaron en las instituciones, correlaciona negativamente con las puntuaciones del rendimiento intelectual, los problemas conductuales y sociales, y con el apego inseguro.

Por otra parte, los problemas escolares a menudo son vividos por los padres como un termómetro de la adaptación de sus hijos tras la adopción, y afectan a su satisfacción con la adopción y, en consonancia, a la convivencia familiar.

Para profundizar en estos aspectos, realizamos un estudio orientado a analizar la integración escolar de los menores adoptados.

El estudio ha sido realizado sobre una muestra de 91 menores adoptados nacional e internacionalmente. El 45% eran chicos y el 55% chicas. Los menores llevaban adoptados una media de dos años y medio, y tenían en el momento del estudio, entre 3 y 11 años.

A través de un cuestionario cumplimentado por los padres, se evaluó el grado de integración escolar de sus hijos en general, así como en aspectos concretos como adaptación, aprendizajes básicos, resultados escolares, relaciones con profesores y compañeros, y actitud en el aula.

La primera conclusión del estudio es que, en general, los menores adoptados se integran con normalidad en el nuevo entorno escolar. Sin embargo, aproximadamente una de cada cinco familias adoptivas (20%) está percibiendo dificultades tanto en los resultados escolares de sus hijos como en su actitud en el aula. Estos datos apuntan a que existe una cierta desventaja en el proceso de integración escolar de los adoptados, que deben realizar un esfuerzo adicional para responder a las demandas de una escolarización normalizada.

Comprobamos que conforme aumenta la edad a la que fueron adoptados los menores, se producen más dificultades en su integración escolar. Igualmente, los menores que permanecieron más tiempo en instituciones tienden a presentar más dificultades en la escuela tras su adopción.

También existen diferencias en la integración escolar según el lugar de procedencia de los menores. De hecho, los menores procedentes de los Países del Este y los que fueron adoptados en América Latina, presentan más dificultades en su integración que los adoptados en Asia o en España.

Estas diferencias apuntan a que las dificultades de los menores adoptados en el extranjero, no guardarían tanta relación con las diferencias idiomáticas como con otras variables relacionadas con los sistemas de protección, en las que se debería profundizar en futuros estudios.

Se comprueba igualmente la relación existente entre la integración escolar de los menores adoptados y la percepción de los padres, de forma que un mayor grado de dificultades se asocia con menos sentimientos de autoeficacia y control en los padres, y menor grado de satisfacción con su adopción.

La integración escolar de los menores adoptados, no sólo depende de las carencias con las que llega el menor, sino de la capacidad del entorno para regular y mitigar esos riesgos. Familia y escuela, por tanto, se enfrentan al reto de integrar a los menores adoptados y facilitar su adaptación, proporcionando a estos menores un entorno protector y potenciador de sus competencias y habilidades, especialmente para aquellos que fueron adoptados más mayores, que sufrieron en sus primeros años largos periodos de institucionalización y/o que provienen de determinados países con unos modelos de cuidado más deficitarios.

Sensibilizar a maestros y educadores ante estos nuevos retos, cuidar la incorporación a la escuela de los menores tras la adopción, promover la coordinación entre familia y escuela en el abordaje de las posibles dificultades, y un mayor respeto al ritmo de los menores en su adaptación a este nuevo entorno, son elementos cruciales para favorecer la integración de los menores adoptados a la escuela.

El artículo completo puede encontrarse en Anuario de Psicología: The UB Journal of Psychology:

Berástegui, A. y Rosser, A. (2012) La integración escolar de los menores adoptados: percepción parental y variables implicadas. Anuario de Psicología: The UB Journal of Psychology, Vol. 42 (3), 343-360.

Referencias

Berástegui, A. (2006). La adaptación escolar de los adoptados internacionales: una cuestión emergente. En M.I. Álvarez, y A. Berástegui, (coord.). Educación y familia: la educación familiar en un mundo en cambio. Madrid: Universidad Pontificia de Comillas.

Berástegui, A. (2012). La adaptación familiar y social de los menores adoptados internacionalmente: seguimiento postadoptivo en la Comunidad de Madrid. Miscelánea Comillas, 136.

Rosser, A. y Suriá, R. (2012). La adaptación escolar de los menores adoptados. Riesgos y estrategias de prevención. Electronic journal of research in educational psychology, 10(1), 151-170.

Ana Berástegui. Doctora en Psicología por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid. En la actualidad desarrolla su trabajo en el Instituto Universitario de la Familia de esta universidad. El foco principal de su investigación, ha sido la infancia en riesgo, centrándose en la adopción internacional y en las cuestiones relacionadas con la adaptación psicosocial, familiar, racial y cultural de los menores y sus familias. Coordina desde 2008 la Red de Adopción que agrupa a investigadores de toda España en torno a la adopción.

Ana María Rosser. Doctora en Psicología por la Universidad de Alicante. Directora del Grupo de investigación en Intervención psicosocial con familias y menores (IPSIFAM) de esta Universidad. Su investigación se centra en diferentes ámbitos de la protección a la infancia y, especialmente, en la adopción, el acogimiento familiar, y los menores expuestos a la violencia de género.

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