El pasado 28 de abril se celebró el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo. Este año, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha querido centrar la atención en la importancia de la prevención de las enfermedades profesionales, que siguen siendo las principales causas de las muertes relacionadas con el trabajo, y cuyos efectos resultan devastadores, no sólo para los trabajadores y sus familias, sino también para la sociedad en su conjunto, debido al enorme coste económico que generan, en particular, en lo que respecta a la pérdida de productividad y la sobrecarga de los sistemas de seguridad social.

Las enfermedades profesionales se definen como el grupo de trastornos y enfermedades que se contraen como resultado de la exposición a algún factor de riesgo relacionado con el trabajo, y dentro de este grupo, se encuentran riesgos físicos para la salud, así como los trastornos musculoesqueléticos y los trastornos mentales. Denominados por la OIT, como “la pandemia oculta”, se calcula que cada año mueren 2,34 millones de personas como consecuencia de este tipo de enfermedades.

Según la OIT, a pesar de su incidencia, la tendencia habitual de las empresas y organizaciones, e incluso de los gobiernos, se basa en una política dirigida hacia el tratamiento y la rehabilitación frente a la prevención de este tipo de enfermedades profesionales. Sin embargo, “la prevención de las enfermedades profesionales es más eficaz y menos costosa”.

Por este motivo, la OIT ha elaborado un documento en el que se expone la situación actual de las enfermedades profesionales y se presentan una serie de recomendaciones para que su prevención ocupe un lugar destacado en los nuevos programas mundiales y nacionales sobre seguridad y salud.

En el entorno de la Unión Europea, los trastornos musculoesqueléticos (como el dolor crónico) son los trastornos de salud laboral más comunes, y el estrés laboral y sus consecuencias para la salud “se han convertido en una gran preocupación”. De acuerdo al informe, “las empresas se enfrentan cada vez más al acoso psicológico, al hostigamiento (mobbing), al acoso moral (bullying), al acoso sexual, así como a otras formas de violencia”. Estas situaciones generan el aumento de los problemas de ansiedad, depresión o consumo de drogas entre los trabajadores afectados, así como son un factor de riesgo para la aparición de patologías musculoesqueléticas, cardíacas o digestivas, o para el aumento del riesgo de suicidio.

Tal y como advierte el informe, titulado La Prevención de las Enfermedades Profesionales, “la lucha contra las enfermedades profesionales se encuentra en un punto decisivo (…) además de los peligros existentes, el mundo del trabajo de hoy entraña nuevas amenazas como los trastornos mentales y los trastornos musculoesqueléticos. Millones de trabajadores están expuestos a condiciones de trabajo peligrosas sin que puedan recurrir a ningún sistema de protección”. Por este motivo, “necesitamos un paradigma de prevención integral centrado en las enfermedades profesionales, no sólo en las lesiones físicas”.

Se puede descargar el informe completo en el siguiente enlace:

La Prevención de las Enfermedades Profesionales

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