La eficacia de la intervención con pacientes con anorexia nerviosa persistente y severa mejora significativamente con una ligera modificación de los objetivos terapéuticos. Esta es una de las conclusiones de un nuevo ensayo clínico multinacional y aleatorizado, realizado conjuntamente en la Universidad de Sydney, la Universidad de Londres y la Universidad de Chicago y publicado en la revista Psychological Medicine.

Las personas con anorexia nerviosa persistente y severa se caracterizan por la dificultad a responder adecuadamente al tratamiento convencional. Habitualmente estos pacientes han sido objeto de repetidos tratamientos sin éxito, por lo que su nivel de desmotivación es elevado. La anorexia prolongada que sufren las personas afectadas provoca una desnutrición continua que da lugar a la aparición de diferentes niveles de discapacidad, así como a dificultades para el mantenimiento de un puesto de trabajo y de la realización de actividades de la vida diaria.

Asimismo, estos pacientes suelen presentar daños neurocognitivos, complicaciones cardíacas y hepáticas, así como osteoporosis, situando a este trastorno mental en el primer lugar de la lista de causas de mortalidad asociada a trastornos mentales.

El estudio, realizado con personas que habían sufrido anorexia durante al menos siete años (con una duración media del trastorno de más de 15 años) analizó, como elemento novedoso, los efectos de cambiar la prioridad de la presentación de los objetivos del tratamiento en la intervención. Si bien habitualmente el tratamiento en estos casos suele centrarse en la recuperación del peso corporal, los investigadores analizaron, como estrategia alternativa, los efectos de poner menos énfasis en el aumento de peso y más en la calidad de vida, la reducción del malestar asociado a los trastornos del estado de ánimo y la mejora del ajuste social de los pacientes.

Los resultados del estudio evidenciaron que estos cambios en la prioridad de los objetivos de la intervención mejoraron significativamente la eficacia de dos programas de tratamiento: terapia cognitivo-conductual y manejo clínico especializado, aumentando el índice de masa corporal de los pacientes en un 4%.

Según afirma S. Touyz, investigador principal del estudio, este cambio en la prioridad del tratamiento favorece el compromiso terapéutico de los adolescentes con anorexia severa y resistente, así como disminuye las tasas de abandono escolar, mejorando notablemente su calidad de vida. La investigación subraya, además, la importancia del enfoque psicosocial en el tratamiento de la anorexia.

Fuente:

S. Touyz D. Le Grange, H. Lacey, P. Hay, R. Smith, S. Maguire, B. Bamford, K. M. Pike and R. D. Crosby. Treating severe and enduring anorexia nervosa: a randomized clinical trial. Psychological Medicine, 2013. DOI: 10.1017/S0033291713000949.

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