La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó el pasado 6 de agosto un nuevo protocolo y directrices clínicas destinadas a los trabajadores sanitarios, para el tratamiento eficaz de las repercusiones de los traumas y la pérdida de seres queridos en la salud mental de adultos y niños.

El objetivo de este nuevo protocolo, publicado conjuntamente con el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), es que el personal de atención primaria pueda ofrecer apoyo psicosocial básico a los refugiados y a las personas expuestas a traumas o a la pérdida de seres queridos en otras situaciones. El tipo de apoyo ofrecido abarca los primeros auxilios psicológicos, la gestión del estrés, y la ayuda a los afectados para enseñarles métodos de afrontamiento positivos y posibilidades de apoyo social, o reforzarlos en su caso. Además, se pretende que aprendan a identificar a las personas que necesiten una atención especializada, con el fin de que sean derivados al psicólogo para que reciba un tratamiento eficaz (terapia cognitivo-conductual o desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares, según la literatura).

Este trabajo, de casi 300 páginas, además, alerta al personal de atención primaria de que algunos tratamientos como las benzodiacepinas, aunque se usen con frecuencia, son una opción que debe evitarse para aliviar los síntomas de estrés traumático agudo y los problemas de insomnio, durante el mes siguiente al evento potencialmente. Según explica el documento, no hay datos que demuestren que las benzodiacepinas, medicamento común contra la ansiedad, alivien los síntomas de estrés postraumático tras un evento potencialmente traumático reciente; de hecho, pueden retrasar la recuperación tras ese tipo de eventos. Los principales motivos de preocupación en torno al uso de estos medicamentos son que muchas personas desarrollan tolerancia a sus efectos, apenas obtienen beneficio terapéutico cuando las consumen de forma crónica, se vuelven dependientes de ellas y sufren un síndrome de abstinencia al dejar de tomarlas.

En consecuencia, la recomendación de la OMS es que no se ofrezcan benzodiacepinas a los adultos para mitigar los síntomas de estrés traumático agudo asociados a un deterioro importante del funcionamiento diario durante el mes siguiente al evento potencialmente traumático. Sin embargo, en la recomendación de la OMS se señala también que las benzodiacepinas pueden ser útiles para otros trastornos mentales.

Se puede consultar el documento completo:

Guidelines for the Management of Conditions Specifically Related to Stress

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