En julio de 2011 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), aprobó una resolución histórica, invitando a los países miembros a medir la felicidad de su población, con el objetivo de utilizar estos datos para ayudar a guiar las políticas públicas.

A partir de esta resolución, el pasado mes de septiembre de 2013, la Red de soluciones para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas publicó el Wold Happiness Report 2013. Este informe, contribuye al debate sobre las metas mundiales que se deben perseguir para un desarrollo sostenible en los próximos años y subraya la importancia de la felicidad como objetivo clave para el progreso.

Conceptualmente, la evaluación de la felicidad, para la realización del documento, se ha hecho desde dos puntos de vista diferentes: por una parte se ha medido la felicidad como una emoción, es decir lo que se siente en un momento específico de la vida; y por otro lado, se ha evaluado la felicidad como la satisfacción con el sentido de la vida en su conjunto.

El contenido del informe, además del ranking de países por niveles de felicidad, analiza el impacto de factores como el PIB, la situación política, las expectativas de vida o la salud mental, en el bienestar subjetivo de las personas.

En el segundo capítulo del documento, se presentan los datos de felicidad por país y región, y para el mundo en su conjunto, mostrando los niveles, los cambios y las posibles explicaciones de dichos datos. A pesar del evidente impacto que ha tenido la crisis financiera en la felicidad, a nivel general, el mundo se ha vuelto un poco más feliz y generoso en los últimos 5 años.

Se han observado mejoras en la calidad de vida en América Latina, el Caribe o en África Subsahariana, mientras que el empeoramiento ha sido la norma en las regiones más afectadas por la crisis financiera y política. De los países evaluados, 41 son más tristes ahora, con respecto al informe llevado a cabo en 2005-2007. La lista del ranking de felicidad la encabezan Dinamarca, Noruega, Suiza, Holanda y Suecia.

En Europa, 6 de los 17 países tuvieron aumentos significativos en sus niveles de felicidad, mientras que 7 tuvieron disminuciones significativas. Los 4 países europeos que más han disminuido sus niveles de felicidad han sido Portugal, Italia, España y Grecia, los más afectados por la crisis en la euro-zona. En concreto, España ocupa el puesto 38 de un total de 156,  siendo uno de los estados que más ha descendido en sus niveles de felicidad.

Según la evidencia recogida en este trabajo, algunos de los factores que más han influido en la disminución de la felicidad son: la percepción de la libertad para tomar decisiones importantes de la vida, la percepción de las oportunidades futuras, de corrupción en los negocios y en el gobierno, la percepción de apoyo social y de generosidad.

Además de lo señalado, el informe alerta sobre el gran problema de la salud mental en las sociedades. Actualmente es una de las principales causas de infelicidad en todo el mundo. Los datos muestran que hay un porcentaje muy elevado y creciente de personas con problemas psicopatológicos, de los cuales un tercio no recibe tratamiento, incluso en los países desarrollados. Un mejor abordaje de la salud mental podría mejorar directamente los niveles de felicidad, y es más, la mejora de la felicidad reduciría la frecuencia de los trastornos mentales. Según el informe, si queremos un mundo más feliz, es necesario que los países inviertan una mayor parte de sus presupuestos sanitarios en un abordaje más eficiente de la salud mental.

La importancia de la felicidad radica en que según los datos, los niveles de bienestar subjetivo predicen el futuro de la salud, la mortalidad, la productividad y los ingresos. Aunque no es un factor determinante, la evidencia muestra que la felicidad se asocia con una mayor cooperación, motivación y creatividad, características necesarias para el éxito. Asimismo, las emociones positivas mejoran el sistema inmunológico, dando lugar a una mejor salud física.

De esta encuesta se desprende que es importante destinar medidas políticas y presupuestarias, no sólo al crecimiento económico, sino también a la mejora del bienestar social, para garantizar que el desarrollo de la población se produzca en todos los ámbitos y no sólo en el poder adquisitivo.

Gracias al Wold Happiness Report 2013, vemos que la felicidad es un componente imprescindible en el desarrollo social y económico, y recuerda que el bienestar de los ciudadanos es imprescindible para el progreso de las naciones.

Para consultar el informe completo:

Wold Happiness Report 2013

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