Este mes de octubre ha comenzado una nueva Campaña Europea contra el dolor. Como ya saben nuestros lectores, con motivo del Día Mundial contra el Dolor se selecciona anualmente una temática específica, alrededor de la cual se organizan Conferencias y reuniones durante todo el año, y se difunden estudios científicos, con el fin de concienciar a la sociedad de las dimensiones de este grave problema.

La campaña, organizada por la IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor-International Association on the Study of Pain) y la EFIC (European Federation of the IASP Chapters), está dedicada este año al dolor orofacial, y su objetivo es el de proporcionar información sobre este tipo de dolor, señalando sus diferentes variedades y posibilidades de tratamiento, y alentando a los afectados a buscar la ayuda adecuada.

El dolor orofacial se define como cualquier dolor que se siente en la cara y/o la cavidad oral, que responde a una amplia gama de causas y síntomas posibles, siendo los problemas dentales -seguido de los trastornos temporomandibulares-, la causa más común en la mayoría de ocasiones. Cuando este malestar es continuo y se prolonga más de 3 meses hablamos de dolor orofacial crónico.

Este tipo de dolor constituye hoy en día uno de los mayores problemas de salud en todo el mundo (se estima que alrededor de un 7% de la población padece este mal en su forma persistente), y tiene un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes. A este respecto, un estudio llevado a cabo en el Hospital de Eastman (Londres) el pasado año 2012, concluyó que las personas con dolor orofacial crónico son más propensas a desarrollar patologías colaterales, y su grado de sufrimiento es mayor que el de los pacientes que presentan dolor de cabeza o de espalda.

Tal y como afirma la EFIC, un mejor diagnóstico, tratamiento y prevención de los dolores orales y craneofaciales, conlleva una mejora significativa en la calidad de vida de quienes los padecen, así como un considerable impacto socioeconómico (con el consecuente ahorro en gasto sanitario).

En relación al tratamiento, la APA (American Psychological Association-Asociación Americana de Psicología) señala que los tratamientos médicos orientados a aliviar las dimensiones físicas del dolor crónico, son algunas de las piezas que conforman este complejo “puzzle” en el que otros ámbitos como el emocional y el mental cobran igual o mayor importancia, y es en estos aspectos donde los profesionales de la psicología juegan un papel fundamental.

A este respecto, ofrece una serie de recomendaciones orientadas a hacer frente al dolor crónico:

  • “Maneje su estrés”. El estrés emocional y físico están estrechamente vinculados, y el dolor persistente puede aumentar el nivel de estrés. Aprender a manejarlo de forma más saludable puede ayudar a afrontar el dolor crónico de una manera más efectiva.

  • “Tenga pensamientos positivos”. El pensamiento positivo es una herramienta muy eficaz. El hecho de centrarse en los logros que se van alcanzando (por ejemplo, “hoy tengo menos dolor que ayer”, o “me encuentro mucho mejor que la semana pasada”) puede marcar una diferencia en cuanto al nivel de bienestar percibido. De este modo, en lugar de considerarse incapaz de manejar el dolor, recuérdese a sí mismo que, aunque no se siente bien, se está esforzando por hallar una forma saludable de lidiar con ese dolor y mejorar su calidad de vida.

  • “Sea activo y manténgase ocupado”. Distraer la atención del dolor participando en actividades gratificantes, le ayudará a resaltar los aspectos positivos de la vida. Tenga en cuenta que el hecho de aislarse de los demás fomenta una actitud negativa y puede incrementar su percepción del dolor. Para evitarlo, trate de encontrar un hobby o entretenimiento que le haga sentirse bien y le ayude a conectar con la familia, amigos u otras personas a través de grupos de interés local de su comunidad o vía Internet.

  • ”Busque apoyo”. Lidiar a diario con el dolor puede ser extremadamente difícil, especialmente cuando se hace sólo y sin ayuda. Póngase en contacto con otras personas que se encuentren en su misma situación y que pueden comprenderle. Para ello, busque en Internet o en su comunidad grupos de apoyo: ellos le mostrarán que no está solo en su sufrimiento y que, actualmente, hay muchas personas que se hallan en las mismas circunstancias.

  • “Consulte a un profesional”. Si el dolor crónico le impide llevar a cabo su rutina cotidiana, debería hablar con un profesional de salud mental. Un psicólogo, concretamente, puede ayudarle a reconocer y manejar las consecuencias físicas y psicológicas de su problema de salud, enseñándole las estrategias necesarias para hacerle frente.

Para más información sobre la Campaña contra el dolor 2013-2014, pincha el siguiente enlace: Año Mundial Contra el Dolor Orofacial

Fuente: http://www.apa.org/helpcenter/chronic-pain.aspx

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