Manuel Gámez Guadix

Universidad de Deusto

La disciplina parental incluye las estrategias de los padres encaminadas a evitar o corregir el comportamiento inadecuado de los hijos. Estas estrategias son, entre otras, el razonamiento verbal, el reforzamiento del comportamiento apropiado, asignar tareas como castigo, privar de privilegios o el castigo físico y psicológico. La disciplina representa, por tanto, un aspecto fundamental en el proceso de socialización e interiorización de valores de los menores.

Uno de las principales limitaciones de la investigación en este ámbito es que, hasta el momento, la mayoría de los estudios se han centrado en analizar en mayor medida las estrategias de disciplina severas, como es el caso del castigo físico (el típico cachete o la bofetada). Mucha menos atención se ha prestado a las estrategias consideradas positivas, como el refuerzo del comportamiento adecuado o la explicación verbal.

En un estudio reciente entre jóvenes universitarios (Gámez-Guadix, 2014), se ha analizado la prevalencia de un amplio rango de estrategias de disciplina parental y su relación con el bienestar subjetivo, la sintomatología depresiva y la conducta antisocial durante la vida adulta. Para ello, se ha evaluado a una muestra de 536 alumnos universitarios y se les ha preguntado qué estrategias de disciplina les aplicaron sus padres a la edad de los 10 años. 

Los resultados de este estudio indican que la disciplina parental de los padres españoles se basa, principalmente, en estrategias de disciplina consideradas adecuadas. Así, la explicación verbal de lo que es correcto e incorrecto y el refuerzo del comportamiento adecuado fueron dos de las estrategias disciplinarias más empleadas. A pesar de ello, un alto porcentaje de padres también reconoció usar estrategias más aversivas como el castigo físico o la agresión psicológica. En este sentido, algo más de la mitad de los padres usaron el azote, el cachete o la bofetada como una forma de corregir a sus hijos en algún momento.

En general, las madres aplicaron con mayor frecuencia diferentes estrategias disciplinarias en comparación con los padres. Estos resultados indican que, aunque la implicación del padre en la crianza y el cuidado de los hijos ha aumentado en las últimas décadas, las madres continúan siendo las principales responsables en la disciplina de los hijos.

Un segundo objetivo de este estudio consistió en analizar la relación de los diferentes métodos de disciplina parental con el bienestar y psicopatología de los hijos a largo plazo. Los resultados mostraron que informar de estrategias disciplinarias consistentes en el castigo físico y la agresión psicológica durante la infancia incrementaba la probabilidad de un menor bienestar subjetivo durante la vida adulta. Los jóvenes que recibieron menos castigos físicos y psicológicos en la infancia presentaron menos sintomatología depresiva y menos conductas y rasgos antisociales en la edad adulta. Además, recibir más disciplina positiva (p.ej., explicación verbal de lo que es correcto e incorrecto) estuvo relacionado con un mayor bienestar subjetivo en la vida adulta y menos síntomas de depresión.

Este estudio se une al creciente número de trabajos nacionales e internacionales que muestran que las estrategias disciplinarias como el castigo físico y el psicológico pueden tener importantes consecuencias negativas. Por ejemplo, en otra investigación reciente llevada a cabo en 8 países, Landford y sus colegas (2014) encontraron que el castigo físico entre los 7 y los 10 años predecía un incremento de problemas de ansiedad y agresividad en el hijo uno y dos años más tarde, con independencia de si el castigo era aplicado en un contexto general de afecto.

Por tanto, estos resultados indican la conveniencia estrategias más efectivas, como el refuerzo del comportamiento adecuado, la supervisión, o los castigos moderados (p.ej., privar de privilegios por un mal comportamiento). Para los padres y los educadores, las guías como la Escuela de Padres (Carrobles y Pérez-Pareja, 2008) pueden ser herramientas útiles para aprender de manera aplicada y sencilla estrategias de disciplina adecuadas.

Para profesionales, recomendamos el Manual del psicólogo de familia: un nuevo perfil profesional (Mendez y Llavona, 2012) que es un cuidado y exhaustivo compendio sobre la familia como contexto de socialización y sobre las diversas intervenciones con padres.

En definitiva, ejercer como padres no es sencillo. Esta tarea va más allá de satisfacer las necesidades básicas de alimentación y sustento, aun cuando estas son de gran importancia. La crianza de los hijos incluye también aspectos tan relevantes como educar en un clima de afecto, apoyo y respecto, el establecimiento de normas y disciplina, enseñar hábitos y estilos de vida saludables, la transmisión de valores, o ayudar a los hijos a que tomen decisiones importantes. Todo ello sin olvidar promover la autonomía de los hijos a medida que van creciendo para que aprendan a autorregularse por sí mismos (Carrobles y Gámez-Guadix, 2012). Teniendo esto en cuenta, estudios como los descritos muestran que hoy en día la disciplina parental es más necesaria e importante que nunca. Y aplicarla de la forma adecuada aún lo es más. 

El artículo completo puede encontrarse en la Revista de Psicopatología y Salud Mental del niño y del adolescente:

Gámez-Guadix, M. (2014). Estrategias disciplinares de padres españoles, bienestar subjetivo y ajuste psicosocial de los hijos a largo plazo. Revista de Psicopatología y salud mental del niño y del adolescente, 23, 51-60

Referencias:

Carrobles, J.A. y Pérez-Pareja, J. (2008). Escuela de padres: Guía práctica para evitar problemas de conducta y mejorar el desarrollo infantil. Madrid: Pirámide.

Carrobles, J.A. y Gámez-Guadix (2012). La educación positiva de los hijos: principios y procedimientos. En F.J. Méndez, y L.M. Llavona. Manual del psicólogo de familia: un nuevo perfil profesional (pp. 57-77). Madrid: Pirámide.

Lansford, J. E., Sharma, C., Malone, P. S., Woodlief, D., Dodge, K. A., Oburu, P., ... & Di Giunta, L. (2014). Corporal Punishment, Maternal Warmth, and Child Adjustment: A Longitudinal Study in Eight Countries. Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology, “online first”. DOI: 10.1080/15374416.2014.893518

Méndez, F.J. y Llavona, L.M. (2012). Manual del psicólogo de familia: un nuevo perfil profesional. Madrid: Pirámide.

Manuel Gámez-Guadix es investigador en la Universidad de Deusto, en Bilbao, y profesor consultor en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Sus intereses se centran en el uso problemático de las nuevas tecnologías, el cyberbullying y las estrategias educativas de los padres. Sus publicaciones y líneas de investigación se pueden encontrar aquí: https://sites.google.com/site/mgamezguadix/home

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