Leticia Ascencio, Silvia Allende y Emma Verástegui

Servicios de Cuidados Paliativos. Instituto de Cancerología

Hablar del tema de la muerte resulta muy complejo dentro del sistema de salud, principalmente en aquellos servicios de atención a pacientes con enfermedades crónicas en fases avanzadas, ya que no solo se debe considerar el proceso del morir en términos biológicos sino como un proceso multidimensional en que deben considerarse factores psicosociales, económicos y culturales.

Los profesionales de la salud inevitablemente enfrentan sus propias limitaciones personales y profesionales y a plantearse la propia con­cepción de la muerte.

Tener consciencia de la muerte genera una diversidad de emociones intensas y una gama de actitudes y creencias que se manifiestan a través de reacciones como desesperación, miedo y ansiedad, incluso ante la propia muerte.

La actitud que cada cual adopte ante la muerte también dependerá de las creencias religiosas, de la concepción filosófica, así como de la capacidad para enfrentarnos con la realidad de la vida, o con la realidad o no de la muerte.

En el ámbito de la salud es evidente la necesidad de abordar las emociones de los profesionales que pudieran influir en la calidad de los cuidados, especialmente aquellas experiencias derivadas de procesos de muerte y de duelo de pacientes y familiares.

Los profesionales que laboran en las unidades de cuidados paliativos requieren de una alta competencia emocional, ya que deben utilizar estrategias que den como resultado la satisfacción de las de­mandas de enfermos terminales y sus fami­liares al final de la vida.

Existen reportes como el de Collel, Li­monero y Otero (2003) y Gómez Sancho (2005) que sugieren que la ansiedad ante la muerte en el médico viene dada por la confrontación con su propia muerte, que cambia sus actitudes y conductas,  disminuyendo la motivación desafiante de sus habilidades e inexplicables cambios de humor.

Todo esto dio pie a realizar un estudio, con el objetivo de conocer los factores que pueden in­fluir en las actitudes, creencias y ansiedad del personal de salud ante la muerte, en un equipo multidisciplinario de cuidados paliativos que maneja pacientes con cán­cer avanzado en el Instituto Nacional de Cancerología. En este trabajo se evaluó a  profesionales que componen el equipo multidisciplinario de la Unidad de Cuidados Paliativos a través de los siguientes instrumentos de evaluación: Cuestionario de actitudes ante la muerte, Cuestionario de creencias con relación al paciente terminal, y la Escala de ansiedad ante la muerte de Templer.

Dentro de los resultados más importantes se encontró que en la Unidad de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología, el personal de salud es muy  joven (de 20 a 40 años), en su mayoría son mujeres solteras, con grado de estudios de licenciatura, con experiencia clínica de menos de 10 años, experiencia de menos de 5 años en atención a pacientes oncológicos, y menos de 1 año en la atención de pacientes terminales. Lo cual nos hace pensar que el personal de salud que está integrando las unidades de paliativos es joven, y que son predominantemente de sexo femenino; que seguramente tiene que ver con el sistema de crianza en la población mexicana donde resalta el matriarcado (preponderancia de la autoridad femenina).

Dentro de las creencias acerca del paciente terminal, el personal de salud está a favor de considerar que lo mejor es morir en casa, piensa que la morfina es un tratamiento adecuado para el dolor en el cáncer en fase avanzada, y que el paciente debe recibir además de la atención médica, apoyo psicológico y espiritual.

Dentro de las actitudes con respecto a la muerte,  el personal de salud debe pensar en la muerte y no evitarlo, y considerarla como una posibilidad real que se puede presentar independientemente de la edad o por la evolución del ser humano. Dentro de las actitudes más importantes frente al paciente terminal, el personal de salud ha generado mayor responsabilidad y atención hacia la vida, por lo corta que puede resultar. Además reconocen que el contacto con la muerte ha promovido en ellos, mayor crecimiento personal y les ha permitido aceptar su propia muerte, aun cuando existe ansiedad ante esta posibilidad; llegando a concluir que la muerte no es una salida, aún ante lo complicado y difícil que pueda resultar la vida.

La muerte en el personal de cuidados paliativos no se vive como un fracaso profesional, sino que los ha llevado a verla como algo natural. Sin embargo, no  pueden evitar pensar en la posibilidad de su propia muerte o de algún familiar cercano en algunas ocasiones; por lo que recurren a respuestas evasivas cargadas de temor y ambigüedad, en donde predominan los componentes afectivo-emocionales.

Finalmente algo que llamó nuestra atención fue el hecho de que no están de acuerdo en considerar a la muerte únicamente como tránsito, lo cual los lleva a cuestionarse: ¿qué sucede en el momento y después de la muerte?

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de indagar más acerca la espiri­tualidad en el personal de salud, y promover el tema de la vida y la muerte haciendo énfasis en la calidad humana y profesional de estos trabajadores.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicooncología:

Ascencio, L.; Allende, S.; y Verástegui, E. (2014). Creencias, actitudes y ansiedad ante la muerte en un equipo multidisciplinario de cuidados paliativos oncológicos. Psicooncología, 11 (1), 101-115.

Referencias:

Collel R, Limonero J, Otero M. (2003). Actitudes y emociones en estudiantes de enfermería ante la muerte y la enfermedad terminal. Investigación en salud, 2, 1-10.

Gómez Sancho M. (2005). Morir con dignidad. Madrid: Arán Ediciones.

Dra. Psic. Leticia Ascencio Huertas. Egresada de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza, UNAM. Especialista en Psicología de la Salud en la Secretaría de Salud de México. Maestría en Psicología Experimental  por la Facultad de Psicología de la UNAM. Doctorado en Ciencia Sociales en la Universidad Chapultepec, México D.F. Profesora en la Universidad del Valle de México. Psicóloga adscrita al Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología.

Dra. Silvia R. Allende Pérez. Egresada de la Facultad de Medicina de la UNAM, México;  Especialidad de Anestesiología en el Hospital Central Sur de alta especialidad Picacho, PEMEX. Subespecialidad de Clínica del Dolor en el Instituto Nacional de Cancerología. Fellow of Hospice and palliative Care at Marie Curie Hospice Holme and Tower in London, England. Maestría en Bioética en la Universidad Panamericana, México, DF. Jefe de Servicio de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional de Cancerología.

 

Dra. Emma Verástegui Avilés. Médico Cirujano, Especialista en Inmunologia Clinica. Doctora en Inmunologia; Maestría en Biociencia y Sociedad por la London School of Economics and Political Sciences; Miembro de la Academia Nacional de Medicina y de la Academia Mexicana de las Ciencias; Médico adscrito a Cuidados Paliativos Instituto Nacional de Cancerología.

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