Manuel Fernández-Alcántara, Azucena Ortega-Valdivieso, M. Nieves Pérez-Marfil, Mª Paz García-Caro y Francisco Cruz-Quintana

Universidad de Granada

Como cada año, hoy, 8 de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Debido al envejecimiento de la población, cada vez son más las personas que necesitan cuidados en el proceso de fin de vida, para que la calidad de sus días sea lo mejor posible. Los responsables de estos cuidados deben ser equipos multidisciplinares para que presten atención a las necesidades físicas, psicológicas y sociales. En esta ocasión Infocop le ha pedido a un equipo de la Universidad de Granada que nos hable sobre el papel del psicólogo en este ámbito de trabajo.

Los Cuidados Paliativos pueden definirse como una asistencia dirigida al creciente número de personas con enfermedades crónico-degenerativas y con cáncer que padezcan al final de su vida un sufrimiento intenso y precisen de atención sanitaria y social especial. Su objetivo no es alargar la vida a toda costa, sino conseguir una calidad de vida lo más alta posible y facilitar que el proceso de fin de vida sea lo más cómodo y digno posible. La atención en cuidados paliativos está basada en un abordaje holístico, teniendo en cuenta tanto al paciente como a su familia. Para ello se hace necesario que las unidades de cuidados paliativos estén formadas por equipos conformados por diferentes profesionales, que puedan ayudar a regular diferentes aspectos que van desde el control de síntomas, a un plan de cuidados adecuado o a una atención emocional, incluyendo la prevención y atención al duelo.

El trabajo en equipos multidisciplinares requiere, además de una importante labor de coordinación, que los roles y las funciones de cada uno de los miembros se encuentren definidas a priori. Recientemente se ha publicado una revisión cuyo objetivo fue delimitar y conocer cuáles son las diferentes propuestas para entender la labor de los psicólogos en cuidados paliativos (Fernández-Alcántara, Ortega-Valdivieso, Pérez-Marfil, García-Caro y Cruz-Quintana, 2014). A través del análisis de diferentes fuentes documentales los autores hemos identificado los siguientes puntos de interés:

1. Los principales roles y funciones que desempeñan los psicólogos en esta área tienen que ver con: la atención  psicológica,  tanto  al  paciente como  a  su  familia; el asesoramiento emocional al personal sanitario (incluyendo intervenciones en casos de burnout); labores  de  coordinación, docencia e investigación. Tradicionalmente, la intervención ha sido con pacientes en proceso oncológico, aunque cada vez son más los pacientes diagnosticados con enfermedades crónicas o neurológicas que reciben atención psicológica.

2. Las labores de intervención psicológica y emocional en cuidados paliativos pueden dividirse en dos tipos: aquellas que implican habilidades de carácter más global y aquellas que requieren de conocimientos y formación específicos. Los diferentes modelos señalan que cualquier personal sanitario trabajando en cuidados paliativos debe de disponer de herramientas emocionales básicas para acompañar en momentos determinados. Sin embargo, aspectos más concretos como las intervenciones en casos de duelo complicado, conspiraciones de silencio complejas o pacientes/familiares con trastornos clínicos importantes son áreas para las que el psicólogo está específicamente formado. Es importante resaltar que la intervención emocional por parte de los psicólogos supone un beneficio tanto para los pacientes como para los familiares, e inclusive para los profesionales sanitarios. Este hecho contrasta con el escaso número de psicólogos que trabajan en cuidados paliativos, así como con el bajo número de pacientes que reciben derivados de otro tipo de unidades hospitalarias.

3. Los psicólogos se encuentran con toda una serie de obstáculos importantes en su práctica diaria en cuidados paliativos. Uno de ellos es el escaso número de pacientes que reciben, así como el estado en el que se demanda su intervención. En un importante porcentaje de casos se pide la intervención psicológica cuando el paciente se encuentra en estados de extrema gravedad, lo que dificulta e imposibilita en muchas ocasiones el trabajo terapéutico. Un reciente estudio realizado desde nuestro grupo de investigación ha demostrado la existencia de toda una serie de obstáculos, no sólo en psicólogos trabajando en cuidados paliativos, sino en aquellos que de manera diaria afrontan situaciones relacionadas con el fin de vida (Fernández-Alcántara, García-Caro, Pérez-Marfil y Cruz-Quintana, 2013). Entre ellas destacan la falta de tiempo, la falta de información previa de la situación del paciente, problemas de carácter organizacional, así como obstáculos emocionales asociados al estrés emocional.

4. Los principales modelos que explican las áreas de intervención del psicólogo en cuidados paliativos (véase Haley, Larson, Kasl-Godley, Neimeyer, y Kwilosz, 2003 para una revisión al respecto) ponen el énfasis, no solo en las tareas, sino en la vertiente temporal de la intervención. Así, el psicólogo participaría en el proceso paliativo desde que el paciente recibe el diagnóstico de terminalidad hasta el acompañamiento a la familia en la asistencia al duelo tras el fallecimiento. Este planteamiento en nuestro país adolece de una gran dificultad. Son varios los estudios que han mostrado las dificultades con que se encuentran los sanitarios a la hora de diagnosticar a un paciente dentro de un proceso de enfermedad terminal (García-Caro et al., 2010). El trabajo con este tipo de obstáculos es una de las áreas donde actualmente se requiere investigación e intervención, de cara a proporcionar una atención más integral tanto a los pacientes como a los familiares.

En resumen, los resultados de dicho estudio señalan que el psicólogo en cuidados paliativos trabaja, idealmente, alrededor de tres ejes: el paciente, la familia y el equipo sanitario (Fernández-Alcántara et al., 2014). Dicha labor no está exenta de obstáculos en diferentes niveles. Es importante tener esto en cuenta a la hora de planificar una formación, no solo ya en cuidados paliativos, sino en las intervenciones del psicólogo en los procesos de final de vida, entendidos de manera global. El desarrollo de habilidades de autorregulación emocional, de habilidades específicas de comunicación, o el manejo de situaciones complejas son algunos ejemplos de áreas donde ha de incidir este tipo de formación.

El artículo completo puede encontrarse en la Revista Psicooncología:

Fernández-Alcántara, M., Ortega-Valdivieso, A., Pérez-Marfil, N., García-Caro, M.P., y Cruz-Quintana, F. (2014) Funciones y situación actual de la intervención de los psicólogos en cuidados paliativos. Psicooncología, 11, 163-172 doi: 10.5209/rev_PSIC.2014.v11.n1.44925

Referencias:

Fernández-Alcántara, M., García-Caro, M.P., Pérez-Marfil, N., y Cruz-Quintana, F. (2013) Experiencias y obstáculos de los psicólogos en el acompañamiento de los procesos de fin de vida. Anales de Psicología, 29, 1-8. doi: 10.6018/analesps.29.1.139121

García-Caro, M. P., Cruz-Quintana, F., Schmidt Río-Valle, J., Muñoz-Vinuesa, A., Montoya-Juárez, R., Prados-Peña, D., ...y Botella-López, M. C. (2010). Influencia de las emociones en el juicio clínico de los profesionales de la salud a propósito del diagnóstico de enfermedad terminal. International journal of clinical and health psychology, 10, 57-73.

Haley, W., Larson, D.G., Kasl-Godley, J., Neimeyer, R.A., y Kwilosz, D.M. (2003) Roles for psychologist in end-of-life care: Emerging models of practice. Professional Psychology: Research & Practice, 34, 626-33. doi: 10.1037/0735- 7028.34.6.626

 

Manuel Fernández-Alcántara es becario predoctoral del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada. Actualmente realiza su tesis doctoral sobre aspectos emocionales y neurocognitivos del duelo complicado. Es miembro del grupo de investigación CTS-436 “Aspectos psicosociales y transculturales de la salud y la enfermedad”.

Azucena Ortega-Valdivieso es profesora colaboradora del Departamento de Fisioterapia de la Universidad de Granada. Terapeuta ocupacional y Licenciada en Documentación. Miembro del grupo de investigación CTS-526 "Fisioterapia y Atención Primaria". Algunas de sus líneas de investigación actuales son la bibliometría y la teoría e intervención relacionada con Terapia Ocupacional.

M. Nieves Pérez-Marfil es profesora titular de la Universidad de Granada y miembro del grupo de investigación CTS-436. Sus líneas de investigación son la evaluación e intervención en pérdidas y duelo, así como en trastornos de ansiedad. Actualmente participa en un proyecto de investigación relacionado con la diferenciación entre duelo complicado y duelo normal.

Mª Paz García-Caro es profesora del Departamento de Enfermería de la Universidad de Granada. Es miembro del Grupo de Investigación CTS-436 y Coordinadora del Máster Oficial de la Universidad de Granada en "Cuidados de Salud para la promoción de la autonomía de las personas y la atención a los procesos de fin de vida”. Sus líneas de investigación actuales se centran en la variabilidad de la práctica clínica en el fin de vida y con la caracterización del intento de suicidio en la provincia de  Granada.

 

Francisco Cruz-Quintana es profesor titular del Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada. Psicólogo especialista en psicología Clínica. Director del grupo de Investigación CTS-436 "Aspectos psicosociales y transculturales de la Salud y la Enfermedad". Entre sus líneas de investigación está la de "Evaluación e Intervención en procesos de fin de vida".

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