Un equipo de investigación, liderado por John P. O´Doherty, psicólogo del Instituto Tecnológico de California (EE.UU), ha llevado a cabo un experimento en el que se ha buscado el lugar del cerebro donde se sitúan las preferencias gastronómicas; su objetivo era buscar un patrón en la actividad cerebral cuando el cerebro de un sujeto relacionaba un estímulo visual y un sabor. Este estudio ha sido portada de la revista científica Neuron, y de ello se ha hecho eco elmundo.es.

En el estudio se enseñaba a un grupo de participantes una imagen de una fruta para después ingerir una muestra de zumo que no tenía por qué coincidir con la imagen antes mostrada. Se utilizaron cinco zumos de frutas, incluyendo una solución control incolora e insabora.

 

Al mismo tiempo, mediante resonancia magnética funcional, se tomaron imágenes del cerebro para ver qué zona se activaba. Se pudo comprobar que las zonas activadas estaban en el estriado ventral, dentro del núcleo estriado (ganglios basales).

           

Tal y como ha relatado el psicólogo, "el cerebro medio ventral contiene un grupo de neuronas especiales llamadas dopaminérgicas, que desempeñan un papel importante en las tareas de aprendizaje y motivación. Intervienen en el sistema de recompensa".

Además añade, "Parece que ayudan a otras partes del cerebro a aprender a asociar arbitrariamente sucesos del entorno con resultados positivos. De esta forma, la próxima vez que el cerebro reconozca ese evento sabrá que algo bueno va a suceder".

Con el experimento se ha podido comprobar, según dice el investigador, que "las señales en el cerebro profundo codifican las preferencias ante los diferentes estímulos y estas señales se utilizan para guiar las decisiones de la vida diaria, tales como la elección de los productos del supermercado".

Descubrimientos como éste han ayudado a que, profesionales del marketing y la publicidad hablen de la llamada Neuromercadotecnia, que busca conocer las áreas estimuladas del cerebro cuando se compra un producto determinado para así poder actuar sobre los comportamientos del comprador.

Aparte de servir como guía del comportamiento a través de la experiencia, este mecanismo cerebral es fundamental para la supervivencia, ya que dicha experiencia previa, si es negativa, hará que nuestro comportamiento se vea modificado y evite revivir la misma experiencia.