Hoy, 7 de abril, se celebra el Día Mundial de la Salud. Mediante la conmemoración de este día, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pretende concienciar a los gobiernos, organizaciones y empresas sobre la importancia de adoptar medidas que ayuden a mejorar la salud de la población. Precisamente hace unos meses, y en relación con la evaluación del impacto de los principales problemas de salud mundial, la OMS dio a conocer los resultados del Informe sobre enfermedades crónicas.

Las enfermedades crónicas incluyen un conjunto de enfermedades de larga duración, como, por ejemplo, los trastornos cardiovasculares, los trastornos de alimentación, los trastornos respiratorios crónicos, la artritis reumatoide, los problemas de dolor crónico, la diabetes o el cáncer, que suponen la principal causa de mortalidad en el mundo y que tienen un grave impacto en la vida diaria de los afectados y sus familiares, representando una enorme carga para la sociedad.

El informe aporta los últimos datos sobre el impacto de estas enfermedades, estableciendo que actualmente constituyen la causa de muerte del 42% de los fallecimientos prematuros en todo el mundo (antes de los 70 años), lo que equivale a más de 16 millones de muertes.

En la nota de prensa dirigida a los medios, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha subrayado que “la comunidad mundial tiene la oportunidad de cambiar el curso de esta situación”, calificada como “epidemia” por la propia directora, y sin necesidad de invertir grandes gastos. Según ha explicado, con una inversión inferior a 3 euros por persona y año, los países podrían llegar a reducir las tasas de morbilidad y mortalidad asociadas a este conjunto de enfermedades.

Para los responsables de la OMS, resulta necesario y urgente que los países tomen conciencia de la importancia de desarrollar políticas gubernamentales y estrategias de actuación para disminuir el impacto del consumo de tabaco y alcohol en la población, así como para promover hábitos de alimentación saludables y ejercicio físico regular.

Respecto a los avances alcanzados, el análisis pone de manifiesto que la mayoría de los países incluidos en el estudio se encuentran muy lejos de alcanzar las metas propuestas para el año 2025, siendo los progresos muy lentos para lo que era de esperar. Específicamente de los 167 países, y en relación con los avances conseguidos en hasta el año 2013, solo 37 contaban con un plan nacional relativo a las enfermedades crónicas y en concordancia con el Plan de Acción Mundial para la prevención y control de las enfermedades crónicas, 56 países habían puesto en marcha algún plan para reducir la inactividad física, 60 países tenían planes nacionales para reducir los hábitos de alimentación inadecuados, 69 países tenían un plan para reducir la carga de morbilidad derivada del consumo de tabaco, 66 países tenían un plan para reducir el consumo nocivo de alcohol y 42 países tenían sistemas de seguimiento para informar sobre las nueve metas mundiales.

De acuerdo con la situación específica en España, los datos muestran que las enfermedades crónicas no transmisibles fueron la causa del 92% de los fallecimientos por enfermedad en el año 2013 (lo que equivale unas 398.000 muertes). Según los datos recogidos para nuestro país, se estima que la probabilidad de morir entre los 30 y los 70 años debido a las 4 enfermedades crónicas más comunes (cáncer, enfermedades cardiovasculares, enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes) se sitúa en el 11%, siendo el principal factor de riesgo el consumo de tabaco, seguido de la hipertensión, la obesidad y el consumo de alcohol.

Los expertos de la OMS advierten que se deben seguir invirtiendo esfuerzos para reducir el impacto que las enfermedades crónicas suponen para la población mundial, de tal manera que se puedan alcanzar los objetivos mundiales propuestos para el año 2025, entre los que se encuentran:

  1. La reducción de la mortalidad general asociada a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes o las enfermedades respiratorias crónicas en un 25%.
  2. La disminución del impacto del consumo excesivo de alcohol en al menos un 10%, dependiendo del contexto de cada país.
  3. La reducción de la prevalencia del sedentarismo en la población, en un 10%.
  4. La disminución en un 30%de la ingesta media de sal o sodio en los alimentos.
  5. La reducción de la prevalencia del consumo actual de tabaco en un 30% en las personas mayores de 15 años.
  6. La disminución de la prevalencia de la hipertensión en un 25%, o el control del impacto de la misma, dependiendo de las características de cada país.
  7. El control del aumento de la prevalencia de la diabetes y la obesidad.

Se puede consultar el informe en el siguiente enlace:

Informe sobre la situación de las enfermedades crónicas -2013

Informe de situación en España

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