Un reciente artículo publicado en la revista The Lancet, de febrero de 2015, realiza una revisión de la clasificación, evaluación y prevalencia de los trastornos de personalidad (entre los que se encuentra el trastorno antisocial, el trastorno límite, el trastorno esquizotípico, etc.) y que tienen en común un problema en el establecimiento y desarrollo de las relaciones sociales.

La clasificación y definición de los trastornos de personalidad han sido algunos de los aspectos más controvertidos y que han recibido una mayor crítica por parte de la comunidad científica y profesional en salud mental. A este respecto, no existe un consenso claro acerca del establecimiento de unos puntos de corte que permitan diferenciar los tipos y niveles de gravedad de la “personalidad disfuncional”, por lo que su evaluación se considera en un continuo que va desde la normalidad a la gravedad.

Asimismo, y según se establece en el artículo, la descripción de los trastornos de la personalidad se ha complicado en los últimos años por la adhesión excesiva de categorías no validadas, que se solapan y que incluyen características específicas más que componentes básicos de los trastornos de personalidad.

Este estado de la cuestión supone importantes riesgos para la salud y el bienestar de las personas con trastornos de personalidad, dado que, según advierten los autores, a menudo no son identificadas o se les proporcionan tratamientos ineficaces, e incluso dañinos.

La importancia de invertir esfuerzos para mejorar este conjunto de diagnósticos está justificada, además, por la elevada comorbilidad de los trastornos de personalidad con otros trastornos mentales, lo que interfiere negativamente en el curso y en los resultados del tratamiento de estos otros problemas de salud mental.  Los autores de la revisión subrayan la necesidad de que los clínicos, a pesar de las dificultades en su diagnóstico, presten más atención a la evaluación de estos trastornos de personalidad en su práctica diaria, ya que los estudios evidencian que están asociados a un mayor riesgo de muerte prematura y de suicidio.

Fuente:

Tyrer, P., Reed. G.M., Crawford, M.J. (2015). Classification, assessment, prevalence and effect of personality disorder. The Lancet, 385, 9969, 717-726

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