Enrique G. Fernández-Abascal

Editorial: Grupo 5

166 páginas

Las emociones negativas tienen una función: protegernos ante las amenazas y peligros, pero ¿qué es lo que nos aportan las emociones positivas?

Durante muchos años se pensó que simplemente eran un regalo evolutivo ya que, en apariencia, no cumplen con las mismas funciones que presentan las negativas.

El reciente interés por la investigación de las emociones positivas ha puesto de manifiesto que éstas nos proporcionan muchos y muy importantes recursos, más de los que hasta ahora habíamos pensado.

Las emociones positivas nos hacen sentirnos bien, mejoran la forma en que utilizamos nuestros recursos cognitivos, nos dotan de recursos sociales, guían y orientan nuestros comportamientos, regulan las emociones negativas, promueven la utilización de estrategias de afrontamiento activo en la solución de nuestros problemas emocionales, construyen y maduran nuestra personalidad preparándola para que seamos capaces de enfrentarnos a situaciones adversas, y nos ayudan a cuidar nuestra salud haciéndonos menos vulnerables ante la enfermedad.