A pesar del tiempo transcurrido desde que se iniciaron y del esfuerzo y tiempo dedicado a ellos por la organización colegial, aún perduran sin solución asuntos de gran trascendencia como son la regulación del Grado o la aprobación de una regulación que facilite el acceso al Máster en Psicología General Sanitaria a los habilitados como profesionales sanitarios. En estos temas aún hay interrogantes sobre los que las autoridades ministeriales han evitado pronunciarse.

Así, hace algunos meses, el COP se dirigió al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte solicitando que se establecieran vías para que los psicólogos habilitados tuviesen unas condiciones más favorables al estudiar, si así lo decidían, el Máster en Psicología General Sanitaria (PGS), en el sentido de que les fuera reconocida la totalidad de los créditos del prácticum.

Tal y como se le trasladaba en el escrito a dicho Ministerio, se indicaba que se está produciendo una incongruencia si no accedían a nuestra petición, dado que estos profesionales sanitarios tienen reconocida su capacitación y están autorizados para ejercer como docentes dentro de los propios prácticum de los másteres oficiales.

Francisco Santolaya Ochando

Es decir, si se entiende por parte de las autoridades que los psicólogos habilitados gozan de capacitación profesional suficiente para formar a nivel práctico a los futuros psicólogos y psicólogas, no tiene sentido que no sea reconocida esta capacitación con ninguna fórmula de cara a la obtención del título de Máster PGS.

También se le trasmitió al Ministerio que en el proceso de adaptación del sistema educativo universitario español al europeo, incluido el establecimiento de las correspondencias y equivalencias de títulos, lo más lógico sería sentar las bases regulatorias para que los Licenciados en Psicología sean adscritos al Nivel 3 (Máster), según se define en el Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES). Esta medida, que no implica la obtención de un título de Máster específico, tendría la doble función de establecer la equivalencia y facilitar la circulación en el extranjero de los egresados de universidades españolas, aumentando su competitividad en la Unión Europea.

En otro orden de cosas, y mientras la organización colegial continúa insistiendo en estos temas, el COP conocía, el pasado mes de abril, que el Proyecto de Ley de reforma del Sistema para la valoración de los daños y perjuicios causados a las personas en accidentes de circulación, en el que se incluye el nuevo Baremo Médico para la clasificación y valoración de las secuelas asociadas con trastornos de salud mental en víctimas de accidentes de circulación, excluía la intervención de los psicólogos clínicos e invalidaba la posibilidad de poder cubrir los gastos derivados de tratamientos psicológicos.

Frente a la gravedad de esta exclusión, y tras convocar una reunión urgente con las principales asociaciones de Psicología Clínica de nuestro país, el COP presentó, el pasado 6 de mayo, una serie de enmiendas a este Proyecto, en las que solicita la inclusión de los psicólogos clínicos en la valoración y baremación de las secuelas causadas a personas que han sufrido un accidente de circulación.

Estas enmiendas se enviaron a todos los Grupos Parlamentarios para que se tengan en cuenta en la elaboración de la Ley, actualmente en trámite parlamentario, así como a las asociaciones de Psicología Clínica y Asociaciones de Víctimas de Accidentes de Tráfico.

Tras sendos encuentros con el PSOE y con UPyD, ambos se mostraron totalmente favorables a las sugerencias del Consejo para la reforma del Proyecto de Ley, comprometiéndose el Partido Socialista a introducir en sus enmiendas la mayor parte de las modificaciones planteadas.

No quiero concluir este editorial sin hacer mención a los incidentes ocurridos en los últimos meses en dos centros educativos, uno en Barcelona y otro en Madrid, que han supuesto respectivamente el fallecimiento de un profesor y una menor que, al parecer, había sufrido acoso por parte de algunos compañeros.

El COP ha querido reiterar, por distintos medios, la enorme importancia de contar con profesionales de la Psicología en el ámbito educativo y señalar el grave problema que supone no sólo el hecho de que haya un insuficiente número de psicólogos en los centros, sino la falta de una orientación especializada multidisciplinar con la que se garantice la existencia de orientadores que tengan la formación necesaria para afrontar los difíciles retos de comportamientos que se dan en los centros educativos, e invita a las instituciones y a los ciudadanos a la reflexión y a que se establezcan las medidas necesarias para abordar estas situaciones.

Para finalizar, quiero compartir con todos la satisfacción que supone para este Consejo General el hecho de que el Consejo de Ministros, en su reunión del día 14 de mayo, aprobase la creación de la Academia de la Psicología de España junto con sus estatutos, creación que tan intensamente ha apoyado y defendido la organización colegial y cuya formalización ha venido a darse con la publicación en el BOE el pasado 2 de junio.

Con la creación de la Academia, formada por profesores e investigadores de primer nivel en Psicología, se viene a cubrir el campo de la profesión de una manera que no hace ninguna otra institución equivalente a nivel nacional.

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