La atención a personas con trastornos del espectro autista (TEA) ha alcanzado costes astronómicos, y se prevé un incremento a menos que la situación cambie. Así de tajante se han mostrado economistas de la salud estadounidenses al proyectar los costes actuales y futuros de la atención a personas con TEA en EE.UU.

El cálculo de los costes asociados al autismo ha sido llevado a cabo, por primera vez, de la mano un equipo de investigadores de la Universidad de California, a través de un estudio publicado el pasado mes de julio en la revista Journal of Autism and Developmental Disorders, bajo el título Brief Report: Forecasting the Economic Burden of Autism in 2015 and 2025 in the United States (Breve Informe: Pronosticar la carga económica del Autismo en 2015 y 2025 en los Estados Unidos).

Para emprender esta investigación, el equipo liderado por Paul Leigh (profesor de ciencias de la salud pública e investigador del Centro de Políticas de Salud e Investigación UC Davis), analizó diferentes bases de datos procedentes de la literatura de investigación, así como de otras fuentes tales como servicios médicos, atención residencial, educación especial, atención en el hogar, transporte, apoyo al empleo y pérdida de productividad, Centros para el Control y Prevención de Enfermedades, y de la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU.

A partir del análisis de datos, los autores estiman que la combinación total de los costes médicos y no médicos directos junto con los costes de productividad, podría ascender a 268 billones de dólares en 2015, alcanzando los 461 billones en el 2025. Si bien matizan que estas predicciones son moderadas, lanzan una advertencia: si la prevalencia del autismo sigue elevándose al ritmo actual, los costes podrían llegar al trillón de dólares en la próxima década.

Según el estudio, las cifras correspondientes al 2015 son superiores a los costes que suponen los accidentes cerebrovasculares y la hipertensión, y similares a las estimaciones recientes sobre los costes asociados con la diabetes y el déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Sin embargo, tal y como señalábamos en el párrafo anterior, si la prevalencia de los TEA continúa creciendo como lo ha hecho en los últimos años, con toda probabilidad las cifras asociadas a estos trastornos sobrepasarán a las de la diabetes y el TDAH en 2025.

A tenor de los resultados de su investigación, los autores concluyen que el modo de reducir los costes, y así poder detener este incremento paulatino, sería acometiendo una serie de medidas, tales como elevar la financiación en la investigación para el trastorno del espectro autista, de cara a averiguar sus causas, difundir e implementar intervenciones eficaces y promover tratamientos preventivos, tal y como ya se está haciendo con otros trastornos.

El estudio completo puede verse aquí:

Brief Report: Forecasting the Economic Burden of Autism in 2015 and 2025 in the United States

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