Son muchos los profesionales que trabajan con y para la infancia desde diferentes ámbitos (psicólogos, maestros, educadores, enfermeras, pediatras, trabajadores sociales, etc.).

Su conocimiento sobre los Derechos de la infancia y el modo de aplicarlos en la práctica profesional es un elemento clave para avanzar en su cumplimiento y alcanzar el reto compartido por toda la sociedad de la plena ciudadanía de la infancia y la concienciación acerca de sus derechos y su dignidad.

Así lo señala UNICEF Comité Comunitat Valenciana en su guía “Los derechos de la infancia para futuros profesionales de educación”, un documento desarrollado en el marco del proyecto Herramientas para la solidaridad, ante la necesidad detectada de dotar a los curriculums universitarios de contenidos sobre los derechos de la infancia que permitan formar a nuestros profesionales.

El informe se estructura en dos partes; la primera contiene un resumen completo donde se definen los Derechos de la Infancia (recogidos en la Convención Internacional denominada “Convención sobre los derechos del niño”), que permite el manejo de los conceptos básicos de la materia y sitúa el contexto para una visión más aplicada.

La parte práctica se aporta en la segunda sección del documento, donde se abordan los Derechos de la Infancia aplicados específicamente a la educación. En este apartado, UNICEF recuerda el importante papel que juegan los profesionales de la educación en la experiencia diaria de los niños y las niñas, así como su impacto en la misma. A este respecto, afirma, una educación de calidad, en la que los pequeños disfrutan de participar, depende en gran medida del compromiso, el entusiasmo, la creatividad y las habilidades de los profesionales de la educación. “Ellos son los protagonistas en el fomento de una cultura educativa de inclusión y respeto por cada niño y niña”.

Entre las diferentes medidas que pueden implementarse para que ello sea posible, el documento recoge las siguientes:

  • Introducir medidas prácticas de inclusión: todos los niños y niñas deben sentirse bienvenidos en el aula y poder confiar en la igualdad de trato. Para tal fin, debe promoverse una atmósfera de respeto, donde no se toleren preferencias, favor o discriminación de ningún tipo hacia ningún niño o niña o colectivo concreto, tanto en el trato como en las oportunidades de aprendizaje, la corrección de trabajos, etc., sin estereotipar a nadie y asegurando la igualdad de género. Es fundamental impulsar el pleno desarrollo potencial de los pequeños.

  • Contar con los niños y las niñas: los profesionales pueden encontrar espacios y actividades en las que encaje la participación infantil, emprendiendo diversas iniciativas, tales como animar a algunos niños y niñas para actuar como mentores y educadores entre iguales o crear Consejos de participación infantil orientados a dar espacio y desarrollo a las inquietudes y propuestas de los pequeños relativas a la vida escolar y extraescolar, mediación de conflictos en el aula, etc. En este punto, es importante propiciar siempre la expresión de todos los alumnos y la toma de decisiones democrática.

  • Equilibrar derechos y responsabilidades: es necesario enseñar a los niños y niñas las responsabilidades recíprocas que sus propios derechos implican, por ejemplo, el derecho a escuchar y a ser escuchado.

  • Proteger de la violencia: todos los profesionales de la educación tienen responsabilidades así como oportunidades para velar por la protección de la infancia frente a la violencia, mediante la prevención, la detección, y la colaboración con otros profesionales. Para ello, es necesario establecer una interacción con los niños y niñas, fomentando la confianza y el diálogo, saber reconocer los indicadores que pueden alertar de algún tipo de violencia o maltrato, observar los patrones de relación entre niños y niñas y sus familiares, conocer y aplicar los protocolos requeridos en caso de detectar maltrato, etc. Todo ello teniendo siempre en cuenta el interés superior del menor como criterio para regir cualquier acción que se emprenda.

  • Fomentar el derecho al juego: el juego es la manera natural de la infancia de interactuar con el mundo, de aprender de él, sobre sí mismos, y relacionarse entre iguales. Es imprescindible velar porque el juego esté presente en el día a día de los niños y niñas, como fin en sí mismo (juego libre) y como mecanismo para aprender contenidos y modos de relacionarse con respeto.

En esta sección práctica del documento se adjunta también una serie de ejercicios prácticos para el aula universitaria, que pueda facilitar al profesorado el abordaje reflexivo necesario para que el alumnado asimile los nuevos contenidos y los sepa aplicar adecuadamente en su futuro ejercicio profesional.

El texto finaliza aportando ejemplos de buenas prácticas y diversos recursos bibliográficos que permitan a los lectores profundizar en el tema.

Para acceder a la guía completa pincha el siguiente enlace:

Los derechos de la infancia para futuros profesionales de educación

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