El Instituto Nacional de la Excelencia para la Salud y la Atención del Reino Unido (National Institute for Health and Care Excellence, NICE) ha publicado su primera guía sobre la atención de las personas al final de la vida (Care of dying adults in the last days of life, NG31).

El documento establece recomendaciones para la atención que se debe prestar durante los dos a tres días del final de la vida de personas mayores de 18 años, recogiendo la mejor evidencia científica disponible. La comunicación respetuosa y la implicación del paciente y de sus allegados en las decisiones sobre el mantenimiento de su bienestar y dignidad son aspectos esenciales que deben guiar la atención. A este respecto, la guía sitúa al paciente en el centro de la toma de decisiones sobre sus cuidados, de tal manera que se cumplan sus últimos deseos.

En la atención a estos pacientes, el NICE ha establecido una serie de recomendaciones para el reconocimiento de las personas que podrían estar entrando en sus últimos días de vida, para la comunicación y la toma de decisiones compartidas entre los profesionales y el paciente y sus familiares, la hidratación asistida, el tratamiento farmacológico para el manejo del dolor, las náuseas, los vómitos, la ansiedad, el delirium, la agitación y para la prevención de otras complicaciones médicas.

Tal y como reconoce la guía, puede resultar difícil establecer con seguridad si una persona se está muriendo, ya que los procesos relacionados con el final de la vida pueden variar en función de cada persona y de su estado de salud. Con el objetivo de facilitar el reconocimiento de estos pacientes, la guía establece la evaluación de ciertos signos y síntomas, entre los que se incluyen la agitación, el deterioro del nivel de conciencia y el aumento de la fatiga y la pérdida de apetito. Asimismo, se recomienda que las personas sean monitorizadas al menos cada 24 horas para evaluar cualquier posible cambio en su evolución, actualizándose el plan de actuación en consecuencia.

Debido a las deficiencias observadas en la información que se presta a familiares y enfermos, el NICE recomienda que tanto a la persona moribunda como a sus allegados se les proporcione información precisa sobre su pronóstico, al mismo tiempo que se de la oportunidad de expresar sus miedos y ansiedades, informándoles sobre cómo contactar con el equipo de atención en caso de que sea necesario y mostrando su disposición a hablar sobre el estado del paciente en cualquier momento.

En relación con la hidratación, según el NICE se debe proporcionar agua a las personas al final de la vida, si esa es su decisión y son capaces de beber. El deseo del paciente debe prevalecer sobre cualquier decisión médica, si bien se le debe advertir que la administración de líquidos por vía oral puede causar otros problemas y que no está aún establecido si la administración de líquido prolonga la hidratación o acorta la vida de una persona.

En definitiva, y a diferencia de otros protocolos, la guía del NICE enfatiza la importancia de la aproximación individual en la atención a estos pacientes, la realización de su revisión diaria y su consideración como personas únicas.

La guía puede descargarse en el siguiente enlace:

Care of dying adults in the last days of life

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