Gracias al buen trabajo de los psicólogos especializados, la Psicología del Deporte se ha convertido en una disciplina consolidada tanto en el ámbito de la investigación, como en su parte aplicada.

La creciente demanda de psicólogos deportivos ha hecho que además de los ámbitos de aplicación tradicionales (mejora del rendimiento de deportistas de élite, trabajo con los deportistas de base, prevención de la obesidad,…), aparezcan novedosas aplicaciones como es el trabajo con deportistas que se enfrentan a la retirada del deporte profesional.

Con el fin de conocer más a fondo la intervención psicológica en al ámbito del deporte, y más en concreto, sobre el trabajo con deportistas en un proceso de transición deportiva, Infocop ha querido entrevistar al psicólogo deportivo Ignacio Pedrosa.

Ignacio Pedrosa

Ignacio es doctor en Psicología y socio fundador de FeelIn Psicología Deportiva. Ha desarrollado sus estudios en la Universidad de Oviedo, habiendo realizado estancias investigadoras en diferentes universidades de España, Estados Unidos y Canadá. Además de su trabajo aplicado, cuenta con numerosas publicaciones científicas en revistas de impacto nacional e internacional, siendo la Psicología del Deporte una de sus líneas principales de investigación. Es coordinador del Grupo de Nuevos Profesionales del Colegio Oficial de Psicólogos del Principado de Asturias y miembro de la División de Psicología de la Actividad Física y el Deporte del Consejo General de la Psicología (COP).

ENTREVISTA

La Psicología de Deporte es una disciplina consolidada y con múltiples ámbitos de actuación. Como psicólogo dedicado al asesoramiento de deportistas ¿podrías contarnos cuáles son las principales funciones que desempeña en su labor profesional cotidiana? ¿Cuáles son las demandas más habituales en su quehacer diario?

Actualmente ofrezco un servicio especializado de psicología deportiva bajo la marca FeelIn que se centra en tres aspectos fundamentales.

Por una parte, potenciar diferentes conocimientos y habilidades psicológicas por parte de los entrenadores y técnicos deportivos. El objetivo es que éstos optimicen el desarrollo personal y deportivo de los deportistas que tienen a su disposición. Los propios técnicos son conscientes de las mayores exigencias del deporte en los últimos tiempos y de la necesidad de saber gestionar a las personas adecuadamente. En este sentido, entienden la necesidad de adquirir conocimientos complementarios que les permitan manejar el grupo de manera más adecuada o controlar sus propias emociones, entre otros aspectos.

En segundo lugar, y en el área en donde las demandas son más variadas, un asesoramiento psicológico integrado en la propia institución deportiva. De esta manera intento satisfacer las diversas necesidades cotidianas de la entidad por parte de cualquiera de sus integrantes (directivos, padres, deportistas…). En este caso, el trabajo es continuado y totalmente adaptado a las necesidades particulares de cada institución. En función de mi experiencia, resulta frecuente que los técnicos soliciten colaboración a la hora de desarrollar una comunicación más eficaz, tanto en entrenamiento como en competición. Por parte de los deportistas, las demandas más frecuentes están relacionadas con la gestión de los errores y la pérdida de concentración en momentos clave de la competición.

El tercer aspecto se dirige a las transiciones deportivas. En este caso, mi trabajo se centra en proporcionar un apoyo psicológico a aquellos deportistas que dan un salto cualitativo en su carrera, compitiendo en un nivel superior, o que abandonan el deporte, algo inevitable para todo deportista. Ambas situaciones suponen cambios personales, económicos, sociales, profesionales, y físicos en el caso de la retirada, significativos. Mi labor es tratar de que estas personas afronten este periodo de transición en las mejores condiciones emocionales posibles, pudiendo lograr sus nuevos retos.

En su opinión ¿piensa que el psicólogo deportivo está reconocido en nuestro país? ¿Cree que los deportistas valoran y recurren a esta figura?

Considero que se trata de una figura que ha ido ganando reconocimiento de manera progresiva gracias, tanto al buen hacer de los profesionales de esta área en los últimos años, como al apoyo institucional permanente del propio Consejo General de la Psicología. Es cierto que aún quedan muchos hitos por lograr y aspectos que mejorar para conseguir una integración absoluta en el deporte, pero creo que podemos estar satisfechos con los avances conseguidos en los últimos años.

Por otra parte, no se puede negar que el hecho de que grandes referentes del deporte español hayan exhibido en los últimos años los beneficios que el trabajo psicológico les ha reportado personal y profesionalmente ha sido de gran ayuda para nuestra profesión. El hecho de que profesionales de gran nivel normalicen esta cuestión y la expongan abiertamente, ha ayudado tanto a la difusión de nuestra labor como a que los deportistas jóvenes entiendan el trabajo psicológico como una parte más del entrenamiento diario.

En mi caso concreto, puedo decir que he colaborado con deportistas que han reconocido los beneficios del trabajo psicológico a la hora de valorar su rendimiento. Igualmente, me resulta frecuente encontrarme deportistas que libremente acuden a mí para exponerme aspectos personales y deportivos. Esto demuestra que valoran nuestra labor y confían en su utilidad para ayudarles en su desarrollo y su mejora.

Un deportista profesional necesita contar con una adecuada formación física, técnica, táctica y psicológica para optimizar su rendimiento. En este sentido, ¿qué habilidades psicológicas considera fundamentales para poder alcanzar un nivel de competición máximo?

Al hacer referencia a deportistas profesionales, éstos deben contar con un repertorio de habilidades psicológicas ya establecido y desarrollado que han debido adquirir y perfeccionar progresivamente desde sus etapas formativas. Desde mi punto de vista, en el contexto profesional, el componente psicológico debe integrarse en el entrenamiento diario con objeto de mantener estas habilidades. Determinar qué variables resultan fundamentales depende tanto de cada deportista como de cada período o situación específica a la que se deba hacer frente. Cada persona presenta demandas específicas en momentos concretos. Ello implica un conocimiento individualizado de cada situación y del propio deportista de cara a comprender sus necesidades y diseñar un trabajo específico que permita optimizar aspectos psicológicos concretos.

Al igual que la jubilación, el abandono del deporte profesional supone un cambio importante en la vida de una persona, pero a una edad por lo general más temprana. Desde su punto de vista, ¿qué supone para un deportista, a nivel psicológico, un cambio tan grande en su vida?

Como ocurría en el caso anterior, la interpretación y, por tanto, las consecuencias psicológicas asociadas a la retirada deportiva dependen tanto de la persona que la afronta como de diferentes aspectos relacionados con su entorno y con el propio proceso de la retirada. Si bien es relativamente habitual y normal que la persona experimente sentimientos de tristeza e incertidumbre, la respuesta emocional variará en función de diferentes aspectos. Entre ellos se pueden destacar el grado de identidad deportiva que presenta, si la retirada se ha debido a una decisión libre o forzada (debido una lesión, aspectos personales, falta de contratos, etc.), si ésta ha sido o no planificada y se cuenta con un plan post-carrera y, finalmente, los recursos personales y el apoyo social con que cuenta la persona. El proceso de adaptación social y emocional puede ser más o menos complejo dependiendo de estas cuestiones.

Hay que tener presente que los deportistas cuentan con una rutina diaria, unos objetivos establecidos, unos ingresos económicos teóricamente estables, un estado de forma óptimo y, además, dedican su vida a lo que realmente les gusta. En el momento de la retirada, todos, o la mayor parte de estos aspectos se modifican. A pesar de que estos son cambios comunes a muchos deportistas, según los determinantes anteriores, los aspectos emocionales sobre los que sea necesario intervenir variarán en cada caso específico. Además, hay que ser conscientes de que la persona debe hacer frente a una situación totalmente novedosa, por lo que resulta natural que sea necesario un período de adaptación.

¿Cuál es su papel como psicólogo cuando llega este momento en la carrera deportiva? ¿Qué estrategias se pueden poner en marcha para afrontar la nueva situación?

Resulta fundamental que la persona sea consciente de que la retirada llegará y que debe anticiparse a ella diseñando un plan de acción personalizado que le permita adaptarse a su nuevo estilo de vida. Mi labor fundamental es precisamente este trabajo anticipatorio, en que el deportista comprenda esta futura situación. El objetivo es minimizar sus consecuencias psicológicas negativas y poder reducir el intervalo entre la retirada y el sentimiento de adaptación al día a día. Esta cuestión es, en mi opinión, una labor preventiva fundamental que debe abordarse en todas las organizaciones deportivas que cuentan con deportistas profesionales.

Por el contrario, cuando la persona ya ha abandonado el deporte, mi función es proporcionarle el apoyo y los recursos psicológicos necesarios para que afronte su transición en un estado emocional adecuado y, de nuevo, la transición sea lo más breve posible. De manera paralela, considero fundamental ayudar a la persona a que potencie actitudes y habilidades que incrementen sus posibilidades de inserción laboral, así como que desarrolle su marca personal con el objetivo de diferenciarse del resto de profesionales.

Tanto la planificación como la intervención deben adaptarse a cada caso concreto, evaluando la percepción individual de este proceso, los recursos personales con los que cuenta y los objetivos futuros que se plantea. Aun así, los determinantes anteriores sirven como guía fundamental para iniciar el trabajo psicológico. Resulta importante, en primer lugar, que la persona asuma su situación. Posteriormente, es fundamental que la persona no se valore exclusivamente por sus logros o sus capacidades deportivas, sino que valore de manera objetiva sus habilidades y capacidades relacionadas con otros contextos. Igualmente debe establecer nuevos objetivos y retos personales y profesionales, ser consciente de los aspectos que debe mejorar para alcanzarlos y fortalecer y/o desarrollar sus redes de apoyo social tanto familiares como en otros ámbitos, siendo éste último fundamental.

Por desgracia, existen ocasiones en que la conjugación de estos aspectos no es la adecuada y no se cuenta con un apoyo psicológico especializado, obteniendo consecuencias trágicas, por lo que es importante prestar especial atención a este periodo.

Para finalizar, ¿desea añadir algún comentario más?

Me gustaría animar a mis colegas a continuar realizando un trabajo riguroso y profesional que permita a la Psicología del Deporte seguir creciendo en nuestro país. Para ello, bajo mi punto de vista, resultan esenciales dos aspectos. En primer lugar, que los profesionales continuemos formándonos y compartiendo conocimientos. Por otra parte, considero especialmente relevante continuar difundiendo información a deportistas y entidades deportivas de la necesidad de contar con profesionales que acrediten sus conocimientos en este campo cuando se pretende realizar un trabajo de evaluación y/o intervención psicológica. Únicamente es de este modo como se puede garantizar una intervención psicológica adecuada, incrementando las posibilidades de aprovecharse de sus múltiples beneficios, evitando posibles consecuencias negativas derivadas de malas praxis y profesionalizando la figura del psicólogo.

Por supuesto, quisiera agradecer a Infocop esta iniciativa, la cual permite a los jóvenes profesionales difundir nuestra práctica profesional y, por supuesto, que me haya dado la oportunidad de participar en ella. Finalmente, invito a los lectores a visitar mi página web www.feelin.es, en donde pueden profundizar sobre mi filosofía de trabajo y los diferentes servicios ofrecidos.

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