El pasado lunes 2 de mayo, se celebró el Día Internacional contra el acoso escolar, conocido también como Día contra el Bullying, una campaña promovida por Asociaciones de padres y numerosas ONGS de todo el mundo, con el propósito de concienciar a la sociedad sobre este grave problema que afecta a 4 de cada 100 escolares españoles (según datos del Ministerio de Educación), y llevar a cabo acciones orientadas a su prevención y erradicación.

Con motivo de este día, Infocop Online ha querido recoger los resultados del estudio llevado a cabo por la Fundación Anar y la Fundación Mutua Madrileña, que ponen de relieve, nuevamente, la elevada prevalencia del acoso escolar en las aulas y la urgente necesidad de intervenir para eliminarlo.

Este estudio es el primero que analiza el fenómeno el bullying desde el punto de vista de los menores afectados y de los adultos de lo denuncian, basándose en las cifras procedentes de la base de datos de llamadas al Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes y al Teléfono ANAR del Adulto y la Familia (atendidas por psicólogos expertos en infancia y adolescencia).

Tal y como revela el informe del estudio, entre los años 2009 y 2015, el número total de casos contrastados y atendidos por acoso escolar (sobre una base de 25.000 llamadas en el último año), ha aumentado de forma progresiva, cuadriplicándose desde 2009 y con un incremento aproximado del 75% en el último año. A este respecto, los autores puntualizan que, desde enero de 2016, coincidiendo con las últimas noticias sobre casos de acoso escolar, se han intensificado las llamadas de padres (principalmente de madres) pidiendo ayuda, de profesores y orientadores de centros escolares para informarse de posibles protocolos de actuación, así como de niños/as y adolescentes con un alto nivel de ansiedad por sentirse objeto de acoso y padres de niños que son testigos de este tipo de situaciones.

No obstante, según se especifica en el informe, este repunte de llamadas ha coincidido con las informaciones periodísticas que han ido surgiendo en torno a este tema, posiblemente debido a una mayor reacción social ante el problema.

A razón de las cifras, el 46% de los casos de acoso atendidos en 2015 los sufrieron chicos y chicas de entre 11 y 13 años (reduciéndose los casos a partir de los 13 años), con una proporción de 51% en niñas frente al 49% en niños.

En relación con el tipo de acoso que padecen, de la muestra de casos de 2014 y 2015 gestionados por la Fundación ANAR, se desprende que el más habitual es de índole psicológica, destacando un mayor grado de bullying tras la salida del colegio ("las amenazas se dan en el barrio y a través de las redes sociales"). Se subraya aquí el uso intensivo de las nuevas tecnologías, por ejemplo, mediante grupos de whatshapp, donde reciben insultos y críticas. Una situación que, lamentablemente, se mantiene constante: “no hay descanso en el acoso” (24 horas al día, los 7 días de la semana). De hecho, más del 40% de los afectados afirma sufrir el acoso desde hace más de un año y el 70% lo padece con una frecuencia diaria.

Las razones aducidas por las víctimas para recibir el acoso son: su falta de habilidad en las relaciones sociales, estar fuera de la moda, ser diferentes, tener alguna discapacidad, o tener algún defecto físico.

Aproximadamente el 60% llega a explicar su situación en casa, pero hay un 30,7% que no comparte su situación con la familia, normalmente, por evitar a los padres cualquier preocupación o sufrimiento, o por temor a una sobrereacción frente al colegio y/o los acosadores, y este es el grupo que reviste de un mayor riesgo.

Las consecuencias del bullying son serias y de tal magnitud que afecta a todos los ámbitos de la vida del niño: tienen más dificultades de relación con los compañeros así como con padres y familiares, problemas de rendimiento escolar y problemas psicológicos (ansiedad, tristeza, soledad, aislamiento, baja autoestima, rabia, llegando a existir ideación o intentos de suicidio y/o autolesiones).

Asimismo, cuando son los padres quienes solicitan la ayuda, lo hacen exigiendo soluciones inmediatas del centro. En algunos casos, desoyen las necesidades de su hijo/a -como la posible necesidad de ayuda psicológica-, valorando por contra, un posible cambio de centro. En estas situaciones se advierte una ambivalencia de sentimientos: culpabilidad por no “darse cuenta” del problema, impotencia y enfado ante la situación y las actuaciones llevadas a cabo por el centro educativo, ausencia de serenidad y de reflexión suficiente sobre los pasos a dar.

Ante estos datos, el informe establece un Plan de Acción para luchar contra el Acoso escolar, estructurado en una serie de propuestas, tales como:

  • Establecimiento de protocolos de actuación en colegios e institutos, así como implicación decidida de la dirección para atajar el problema.

  • Ayudas especiales para la formación en prevención, potenciación de las figuras de los alumnos mediadores y fomento de la cohesión del grupo y rechazo del acosador.

  • Difusión de guías de actuación dirigidas al profesorado y a los alumnos con los teléfonos de ayuda y asesoramiento disponibles en www.acabemosconelbullying.com

  • Campañas de actuación orientadas a niños y adolescentes de España, acosadores y “espectadores” del acoso, para que lo rechacen. La finalidad es que el acosador se vea a sí mismo transformado cuando ataca un compañero (“si él tiene problemas, también puede pedir ayuda”), y que los compañeros que observan el acoso, tanto si se ríen de él como si se muestran indiferentes, asuman que con su silencio se vuelven cómplices. Esta es la base de la iniciativa titulada “No bullying. Acabar con el bullying comienza en ti", una campaña impulsada por ambas fundaciones que incluye una intervención en 100 colegios de 6º de Primaria y 1º de la ESO (los cursos con mayor incidencia de acoso), que se realizará a través de sesiones grupales dinámicas (apoyadas en medios audiovisuales, juegos de rol, etc.) y donde el profesional de la Psicología juega un papel fundamental.

  • Elaborar una Ley de Prevención de la Violencia en las Aulas que obligue a los centros educativos a poner los medios necesarios para erradicar las prácticas de acoso escolar.

El informe del estudio se encuentra disponible a través del siguiente enlace:

http://www.anar.org/wp-content/uploads/2016/04/Estudio-Bullying-Seg%C3%BAn-los-Afectados-Abril-2016.pdf

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