El pasado mes de junio, el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó una Resolución a través de la cual se pone de relieve la discriminación que sufren las personas con problemas de salud mental, y se manifiesta el compromiso de abordar este grave problema.

A lo largo del texto, la ONU expresa una profunda preocupación ante el hecho de que las personas que utilizan los servicios de salud mental puedan ser objeto de discriminación generalizada, de estigmas, prejuicios, violencia, exclusión social y segregación, internamiento ilegal o arbitrario, medicalización excesiva y/o tratamientos que no respeten su autonomía, voluntad y preferencias, etc.

Sustentándose en el derecho de toda persona a tener garantizado el pleno disfrute de sus derechos humanos y libertades fundamentales, así como del más alto nivel posible de salud física y mental -subrayando esta última como parte esencial de ese derecho-, la Resolución reconoce la necesidad de proteger, promover y respetar todos los derechos humanos en la respuesta mundial a las cuestiones relacionadas con la salud mental.

Para tal fin, insta a que los Estados adopten medidas activas -hasta el máximo de los recursos de que dispongan y, cuando sea necesario, en el marco de la cooperación internacional-, de cara a garantizar que las políticas y los servicios relacionados con la salud mental cumplan las normas internacionales de derechos humanos, incorporando plenamente una perspectiva de derechos humanos en estos servicios con el fin de eliminar todas las formas de violencia y discriminación en ese contexto, y promoviendo el derecho de toda persona a la plena inclusión y participación efectiva en la sociedad.

A tenor de los expuesto, el Consejo de DDHH de la ONU solicita al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos que prepare un informe relativo a la integración de esta perspectiva de derechos humanos en la salud mental y sobre la materialización de los derechos humanos y las libertades fundamentales de las personas con trastornos mentales o discapacidades psicosociales, incluidas aquellas que utilizan los servicios de salud mental y sociales.

Según ha señalado el presidente de la Sociedad Británica de Psicología (British Psychological Society, BPS), Peter Kinderman, "esta Resolución es una buena noticia para todos aquellos que hacemos uso de los servicios de salud mental, y, concretamente, para las personas en los países en vías de desarrollo. Si utilizásemos una perspectiva de derechos humanos en la salud mental en lugar de una perspectiva de ‘enfermedad’, tomaríamos decisiones muy diferentes en relación con la institucionalización involuntaria, el tratamiento forzoso, el uso de diagnósticos inadecuados y la excesiva dependencia de la prescripción de medicación, e incluso sobre la relación entre los sistemas de salud mental y bienestar".

Fuente: BPS

Para acceder a la Resolución pincha el siguiente enlace:

www.infocoponline.es/pdf/SALUDMENTALDDHH.pdf

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