Amaia Bravo1 e Iriana Santos 2

1Universidad de Oviedo

2Universidad de Cantabria

La llegada de menores extranjeros no acompañados (en adelante MENA) a los países desarrollados durante las dos últimas décadas ha supuesto un fenómeno migratorio con importantes implicaciones éticas y políticas. Investigadores de diferentes países han ahondado en el significado de este proceso migratorio, analizando la experiencia vivida por estos jóvenes, su bienestar emocional, las respuestas ofrecidas por los sistemas de protección social y la tensión mantenida con las políticas de control migratorio.

La interpretación y aplicación de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño en cuanto a la consideración de estos menores migrantes como “niños primero y ante todo” ha sido desigual en los países miembros de la UE, siendo evidente la tensión entre la necesidad del control migratorio y la aplicación de las políticas de protección. Esta tensión ha vuelto a ponerse de manifiesto recientemente en los países de la UE ante la necesidad humanitaria de acoger a numerosos refugiados que huyen de países en guerra, tal es el caso de Siria, y entre los que se encuentran muchos menores, algunos de ellos sin ninguna compañía adulta.

Nuestro estudio, recientemente publicado (Bravo y Santos, 2017) tuvo como objetivo ofrecer una descripción acerca del modo en que estos adolescentes son atendidos en nuestro país en comparación con los países vecinos, describiendo las características del proceso de intervención llevado a cabo desde los sistemas de protección, así como la situación y necesidades de los MENA acogidos en España.

Para ello, se examinaron documentos legales, protocolos oficiales e investigaciones publicadas en cada Comunidad Autónoma, se realizaron entrevistas individuales (n=42) y grupales (n=8) con los adolescentes, así como con profesionales (n=68) de nueve territorios. El estudio describe las similitudes y diferencias en cada una de las fases del proceso de atención a la vez que se señalan las específicas necesidades de estos adolescentes en cuanto a educación, salud, alojamiento, transición a la vida adulta y apoyo social.

Principales resultados

La población de MENA acogidos en España responde a un perfil similar en cuanto a la edad (14-17 años) y casi exclusiva proporción de varones al descrito en otras investigaciones internacionales. Sin embargo, hay importantes diferencias en cuanto a la procedencia de estos adolescentes: Marruecos, Argelia, Mali, Nigeria y República de Guinea son los principales países de origen de los jóvenes que llegan a España. Por el contrario, en otros países del norte de Europa la mayor proporción de jóvenes migrantes provienen de Europa del Este y Asia. El origen de estos adolescentes se relaciona con los motivos de su proyecto migratorio. Así, hasta el momento, España ha recibido a menores no acompañados cuyo objetivo migratorio era predominantemente económico y, por tanto, nuestro país ha sido destino de la migración juvenil de países vecinos con peor situación socioeconómica y bienestar social.

Nuestra revisión de los procedimientos llevados a cabo en la intervención con esta población arroja importantes diferencias entre las regiones, si bien parece haber un claro consenso sobre la necesidad de hacer prevalecer su condición de menores sobre la de inmigrantes. Los sistemas de protección han asumido la tutela de estos adolescentes asegurando su protección y formación para facilitar su posterior integración como adultos en el contexto de acogida.

Un aspecto de especial importancia en el proceso de intervención es la red de infraestructuras y programas creados para atender a esta población. En general, se observan ventajas en la creación de redes especializadas en una primera fase de urgencia y la consolidación de programas mixtos que permitan la convivencia con otros adolescentes, normas y valores culturales que favorecerán el proceso de integración.

Ahora bien, el éxito de los programas de urgencia especializados ha dependido, fundamentalmente, del diseño de programas bien estructurados, donde los adolescentes sienten que mientras el tiempo transcurre van avanzando en su proyecto migratorio (papeles, formación) y reciben información sobre su situación y posibles expectativas.

Es algo constatado en la literatura internacional el impacto emocional que la experiencia migratoria genera en los MENA. De hecho, el 93% de los adolescentes entrevistados expresaron malestar psicológico, si bien todos ellos eran reacios a recibir terapia.

No se ha desarrollado mucha investigación acerca de la transición a la vida adulta en nuestro contexto (Suárez-Sandomingo, 2009). Según los datos de este estudio, al aproximarse a la mayoría de edad pocos consiguen empleo y, aunque existen programas de apoyo a la transición, las plazas son escasas y solo un pequeño porcentaje puede acceder a ellas (siendo su disponibilidad muy desigual entre los territorios).

Conclusiones

En definitiva, son varios los aspectos clave que se extraen de este estudio: continúa habiendo importantes diferencias en el modelo de actuación de cada región, si bien se han establecido varios protocolos para consensuar prácticas básicas que afectan a los derechos de esta población, especialmente en lo referido a la valoración de la edad y documentación; y se han creado muchos programas y servicios específicamente diseñados para estos adolescentes que han favorecido su formación e integración en el contexto de acogida.

Dos aspectos despuntan como clave para favorecer la mejora en la intervención: la creación de más recursos de apoyo a la transición, pues la falta de programas en algunas regiones y de suficientes plazas en otras, coloca a estos adolescentes en una situación de desesperanza que hace peligrar todo el proceso previo de intervención; y la atención al malestar emocional que sus experiencias previas y la vida en un contexto extraño puede ocasionar.

Estudio financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, mediante el Plan Nacional de I+D+i (PSI2012-33185).

El artículo completo puede encontrarse en la revista Psicothema:

Bravo, A. y Santos, I. (2017). Asylum-seeking children in Spain: needs and intervention models. Psychosocial Intervention. 26(1), doi: 10.1016/j.psi.2015.12.001.

Referencias:

Bravo, A. y Santos, I. (2017). Asylum-seeking children in Spain: needs and intervention models. Psychosocial Intervention. 26(1), doi: 10.1016/j.psi.2015.12.001

Suárez Sandomingo, J.M. (2009). Algunos modelos de programas de inserción sociolaboral de los jóvenes tutelados en España. IPSE-ds, 2, 39-61.

  

Amaia Bravo Arteaga es profesora Titular del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo. Su trayectoria investigadora está vinculada como subdirectora al Grupo de Investigación en Familia e Infancia (GIFI), en el que ha desarrollado líneas de investigación relacionadas con la evaluación de programas de servicios sociales comunitarios y especializados, fundamentalmente en el ámbito de protección a la infancia y la justicia juvenil.

Iriana Santos González es Doctora en Psicología y Experta Universitaria en Protección a la Infancia por la Universidad de Oviedo y Máster en Psicología Clínica, Legal y Forense por la Universidad Complutense. Ejerce su labor como docente en el Departamento de Educación de la Universidad de Cantabria. Asimismo participa como investigadora en el Grupo de Investigación en Familia e Infancia (GIFI) de la Universidad de Oviedo, donde ha formado parte en numerosos proyectos en el ámbito de la desprotección infantil.

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