En los últimos meses ha tenido lugar un importante movimiento en Reino Unido para reclamar una mayor inversión en recursos para prevenir y detectar los problemas de salud mental que afectan a mujeres embarazadas y durante el primer año tras el parto.

El detonante de este movimiento ha sido el reciente suicidio de una madre primeriza, seis meses después del nacimiento de su hijo, tras sufrir una depresión postnatal grave, que no fue detectada por el equipo médico que la atendió durante este periodo, a pesar de que la madre informó “no sentirse segura” y experimentar pensamientos recurrentes sobre morir. El suceso ha motivado una importante campaña de recogida de firmas, a través de la plataforma change.org contando actualmente con más de 75.000 firmantes (se puede ver aquí) y ha puesto en acción a diferentes asociaciones y organizaciones de este país que han elaborado encuestas e informes para justificar la necesidad de actuar de manera urgente para hacer frente a esta realidad.

Uno de estos informes, elaborado por la organización independiente National Childbirth Trust, ha puesto en evidencia que la mitad de las madres experimentan problemas de salud mental en el algún momento durante el periodo de embarazo o durante el primer año de vida del bebé. Entre estos problemas de salud mental, se encuentra la depresión postnatal, pero también los trastornos de ansiedad, el trastorno por estrés postraumático y la psicosis postparto. A pesar de estas elevadas cifras, la evaluación del malestar emocional o del estado de salud mental de las madres no se tiene en cuenta en el control rutinario que se realiza a las madres a las seis semanas después del parto.

Según la encuesta elaborada por esta organización a más de 1.000 madres, a la quinta parte de las mujeres no se les preguntó por su bienestar psicológico en este control, y lo que es más grave, más del 50% de las madres confesaron no sentirse cómodas para revelar sus dificultades emocionales con el equipo médico. Los motivos para mantener ocultos sus problemas de salud mental fueron la percepción de que el profesional sanitario no parecía interesado (25% de las madres), considerar que el profesional no sería comprensivo (15%) y sobre todo, la vergüenza de presentarse como débiles o poco capaces de cuidar a su bebé (60%). De esta manera, a través de este informe titulado The Hidden Half: bringing postnatal mental illness out of hiding (La mitad oculta: sacar a la luz los trastornos mentales postnatales), se reclama que se mejore la evaluación que se realiza a las madres a las seis semanas desde el nacimiento del bebé para reducir el número de madres con trastornos de salud mental que no son detectadas y que no llegan a recibir ningún tratamiento. Para ello, y tal y como reclama dicha organización, resulta esencial disponer de profesionales sanitarios con las habilidades adecuadas y con conocimientos especializados en salud mental para ofrecer asesoramiento y atención a las madres durante el periodo perinatal.

El documento puede descargarse en el siguiente enlace:

The Hidden Half: bringing postnatal mental illness out of hiding

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