La mejor manera de reducir la violencia escolar es evitar su desarrollo desde  los primeros síntomas. Este es uno de los mensajes que Save The Children pretende difundir a través de su nueva guía de actuación frente al acoso y ciberacoso, titulada “Yo a eso no juego”.

Tal y como aparece recogido en el texto, el acoso escolar y el ciberacoso constituyen un serio problema en las aulas españolas, con graves consecuencias para el desarrollo y bienestar del menor que lo sufre. A pesar de la incidencia y de la trascendencia de este problema, los niños que sufren acoso escolar rara vez son detectados a tiempo por parte de los adultos y, en contadas ocasiones, se ponen en marcha protocolos para proteger a las víctimas y atajar el problema en el centro escolar.

Por este motivo, y con el objetivo de dotar a los padres y madres de herramientas para aprender a prevenir, identificar y actuar en los casos de acoso escolar y ciberacoso, Save the Children ha puesto a disposición del público general la presente guía, así como un curso online sobre pautas de actuación frente al acoso escolar dirigido a padres y madres.

En la guía se definen los términos y conceptos asociados al acoso y ciberacoso, se proporcionan pautas para identificar a los niños que puedan ser objeto de estas formas de violencia, y se facilitan las acciones a implementar en caso de que el niño sea víctima, agresor o espectador de estas situaciones de violencia. Asimismo, la guía proporciona información sobre los peligros de no abordar este problema y ofrece recomendaciones específicas tanto para la prevención del acoso y ciberacoso, como para facilitar una intervención inmediata.

Según los autores de la guía, el papel de los padres y madres resulta esencial para conseguir prevenir y erradicar el acoso y ciberacoso. Si bien es un requisito necesario el estar correctamente informados acerca de las dimensiones y alcance de este problema y de los pasos que se pueden poner en marcha una vez identificado a un menor en riesgo, los padres juegan un papel insustituible para corregir a tiempo los modelos de conducta basados en la violencia como mecanismo de resolución de conflictos. De acuerdo con el documento, y teniendo en cuenta que las conductas agresivas para resolver conflictos son aprendidas desde edades muy tempranas, los padres pueden contribuir a la erradicación de estos modos de conducta enseñando al niño conductas positivas alternativas basadas en el diálogo, la negociación, el respeto y la tolerancia.

En relación con la detección temprana de los niños en situación de acoso o ciberacoso, los padres también tienen un rol importante, actuando como observadores de los síntomas que pueda presentar el menor y que constituyen una advertencia de peligro, tales como la negativa o rechazo a ir al colegio (o a alguna actividad extraescolar), la apatía o tristeza, los cambios constantes de humor, la irritabilidad o nerviosismo, el miedo o la desconfianza, la pérdida de amistades, la pérdida de interés en aficiones habituales, la disminución o el exceso de apetito, las dificultades para dormir, la presencia de marcas de golpes o moratones que no sabe cómo explicar, las dificultades de concentración, las quejas físicas de dolor (sobre todo si aparecen el domingo por la noche o a la vuelta de las vacaciones), la rotura o pérdida de objetos personales, incluidos los cuadernos de clase, etc. En estos casos, la guía ofrece pautas específicas para  poder establecer un clima de confianza y distendido que facilite que el menor cuente lo que le está ocurriendo. Asimismo, también ofrece herramientas en caso de que los padres sospechen que su hijo actúa como acosador o es testigo de la violencia ejercida contra otro compañero.

Tal y como se menciona en el texto: “al acoso hay que llamarlo por su nombre. Es violencia. Y para acabar con ella es esencial que la sociedad en su conjunto entienda que la violencia entre niños y niñas es intolerable.

De esta manera, el recurso presentado por Save the Children se complementa al estudio publicado por esta asociación el año pasado, que ya se mencionó en Infocop (Yo a eso no juego, informe sobre bullying y ciberbullying). Dicho estudio, realizado con una muestra de 21.000 estudiantes españoles de entre 12 y 16 años, puso de manifiesto que las conductas de acoso y ciberacoso son muy frecuentes entre los menores. En concreto, uno de cada nueve estudiantes consideró que había sufrido bullying en los últimos dos meses y uno de cada 7 reconoció haber sido víctima de ciberacoso. Tal como establece Save the Children “una de las claves del éxito de la lucha contra el acoso y el ciberacoso es la implicación de todos los agentes del ámbito educativo, el entorno familiar y los propios menores afectados”

Las personas interesadas pueden acceder al recurso a través del siguiente enlace:

Guía de actuación frente al acoso y ciberacoso para padres y madres

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