Existe un mayor riesgo de incidencia de diabetes tipo 2 entre los empleados expuestos a situaciones de acoso laboral y/o a la violencia en el ámbito de trabajo. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Diabetologia, de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, bajo el título Workplace bullying and violence as risk factors for type 2 diabetes: a multicohort study and meta-analysis (Acoso y violencia en el lugar de trabajo como factores de riesgo para la diabetes tipo 2: estudio multicohorte y metaanálisis).

El propósito de este estudio era el de analizar la posible relación entre la exposición a estresores sociales, como el acoso y la violencia en el lugar de trabajo, y un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2. Tal y como señalan sus autores, si bien existen metanálisis previos que relacionan determinadas características psicosociales del trabajo –como la inseguridad laboral (Ferrie y col., 2016) y las extensas jornadas de trabajo (Kivimäki y col., 2015)-, con el riesgo de desarrollar diabetes, la producción investigadora en torno a una posible relación con otros graves estresores laborales, como el acoso y la violencia en el trabajo, es prácticamente escasa.

A este respecto, recuerdan que el acoso laboral –cuya prevalencia actual oscila entre el 5% y el 24% según el país (Nielsen, Matthiesen y Einarsen, 2010)-, y la violencia y/o amenazas en el puesto de trabajo –ocurrente, por lo general, en puestos con estrecho contacto con el cliente-, pueden afectar negativamente los recursos personales, como la autoestima y la capacidad de afrontamiento (Einarsen y col., 2011), y se relacionan con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, incluida la diabetes tipo 2 (Duffy, Ganster y Pagon, 2002).

Partiendo de la evidencia de que las emociones negativas como la depresión y la ansiedad pueden contribuir al riesgo de diabetes a través de la activación prolongada del eje hipotalámico-pituitario-adrenal y el sistema nervioso simpático (Rotella y Mannucci, 2013), y que las estrategias de afrontamiento relacionadas con el estrés, como las conductas alimentarias “reconfortantes” -con una mayor preferencia por alimentos ricos en energía nutrientes- (Bazhan y Zelena, 2013), pueden favorecer el incremento de peso (considerado un factor de riesgo fundamental para la diabetes) (Tuomilehto y col., 2001), el presente estudio pretendía evaluar la relación prospectiva entre el acoso y la violencia en el trabajo y el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

Para tal fin, se contó con una muestra de 45.905 hombres y mujeres (de entre 40-65 años de edad y sin diagnóstico de diabetes al inicio del estudio), procedentes de cuatro estudios de cohorte realizados en Suecia, Dinamarca y Finlandia (a saber, la Encuesta sobre el entorno laboral sueco (SWES), la Encuesta ocupacional longitudinal de salud (SLOSH), el Estudio del sector público finlandés (FPS) y el Estudio de cohorte del entorno laboral danés (DWECS)).

Según los datos obtenidos en este estudio multinacional y multicohorte, aproximadamente uno de cada diez empleados informó haber sufrido acoso y violencia/amenazas violentas en el trabajo. Tras el análisis de los mismos, se evidencia una asociación entre el hecho de haber estado expuestos a estresores sociales severos y el desarrollo posterior de diabetes tipo 2.

Asimismo sugieren que, si bien tanto el acoso como la violencia suponen relaciones interpersonales negativas, probablemente constituyen conceptos diferentes y son estresores sociales independientes entre ellos (solo el 2-4% de los participantes informó haber padecido ambas situaciones simultáneamente). De hecho, mientras que en la mayoría de las situaciones, el acoso laboral se caracteriza por comportamientos negativos de compañeros y supervisores, y, en ocasiones, de clientes (Török et al., 2016), la abrumadora proporción de violencia en el trabajo se deriva de clientes, estudiantes, pacientes, etc. (Menckel y Viitasara, 2002). No obstante, a juicio de los autores, aunque el acoso laboral y la violencia en el lugar de trabajo parecen ser comportamientos distintos y, en consecuencia, las emociones que inducen pueden ser diferentes, las evaluaciones conductuales asociadas y las reacciones fisiológicas que provocan son similares, lo que podría explicar las asociaciones similares que se observan con el riesgo de desarrollar diabetes.

El artículo concluye reiterando que tanto el acoso como la violencia en el trabajo son estresores sociales severos, que pueden activar el sistema de respuesta al estrés y elicitar una amplia gama de procesos biológicos posteriores, que contribuyen al riesgo de diabetes. En esta línea, hace hincapié en la necesidad de realizar más investigaciones para determinar si las políticas contra el acoso y la violencia en el trabajo pueden reducir la incidencia de la diabetes tipo 2 entre los trabajadores. Asimismo, instan a considerar otras líneas de investigación como el aumento de peso, las emociones negativas y la respuesta fisiológica al estrés, con el fin de comprender los mecanismos causales, y desarrollar intervenciones más rentables.

Fuente:

Xu T., Magnusson Hanson Ll., Lange T., Starkopf L., Westerlund, H., Madsen, IEH., Rugulies R., Pentti J., Stenholm S., Vahtera, J., Hansen, ÅM., Kivimäki M., Rod, NH. (2018) Workplace bullying and violence as risk factors for type 2 diabetes: a multicohort study and meta-analysis. Diabetologia, Jan; 61(1):75-83. doi: 10.1007/s00125-017-4480-3. 

Artículos Relacionados
Actualización de la Guía del NICE para la prevención de la diabetes tipo 2
La mejora de la calidad de vida de las personas que padecen diabetes, un objetivo aprobado en el Congreso
El apoyo psicológico es fundamental en el tratamiento de la diabetes, nueva campaña de la Asociación Diabéticos de Madrid
El 95% de los pacientes con diabetes tipo II no recibe tratamiento psicológico, según un estudio
Presentación del estudio sobre el apoyo psicológico a pacientes con diabetes tipo II