En la actualidad, la importancia concedida a la asignatura de matemáticas y la sobrevaloración de sus dificultades, pueden provocar que los niños sientan una gran preocupación en torno al aprendizaje de esta asignatura, derivando, a largo plazo, en síntomas de ansiedad, e influyendo, consecuentemente, en el rendimiento en la misma.

Así lo afirma el Instituto de la Mente Infantil (Child Mind Institute) en un artículo publicado en su página Web, bajo el título How to Help Kids With Math Anxiety (Cómo ayudar a los niños con la ansiedad a las matemáticas), a través del cual se abordan las diversas causas subyacentes a la ansiedad a las matemáticas en la infancia y ofrece una serie de recomendaciones para que los niños afronten esta asignatura con confianza y una actitud positiva.

Tal y como señala el artículo, hay múltiples razones por las cuales los estudiantes pueden sentirse “intimidados” por las matemáticas.

Un factor podría ser que los niños no hayan desarrollado asociaciones positivas con las matemáticas antes de comenzar la escuela, como suele hacerse con la lectura.

Así, mientras que los padres ayudan a sus hijos a desarrollar sus habilidades de lectura, leyendo con ellos desde pequeños, es menos frecuente la práctica de las matemáticas con los padres en el hogar. Cuando se introduce a los niños en las matemáticas desde el centro educativo, los conceptos aprendidos suelen ser nuevos para ellos, y pueden ser vulnerables a los mensajes recibidos por parte de otros, tales como la idea de que las matemáticas son complicadas.

Asimismo, tanto la forma de evaluar las matemáticas, como el hecho de que tan solo haya una respuesta correcta, pueden intimidar a los niños que suelen sentir ansiedad ante el fracaso.

Según los expertos, las dificultades con las matemáticas surgen a partir del segundo ciclo de Educación Primaria, cuando comienzan a ser más conceptuales y se aplica el razonamiento matemático. Para ello, se requiere del uso de la memoria de trabajo, definida como “un bloc de notas mental” que contiene toda la información necesaria para realizar una tarea determinada.

La evidencia señala que la ansiedad dificulta el acceso a la memoria de trabajo y la preocupación agota los recursos cognitivos disponibles. Por ejemplo, en un estudio de 2001 se observó que personas con ansiedad a las matemáticas empleaban de forma óptima su memoria de trabajo para realizar una tarea verbal, y mostraban un declive pronunciado en la capacidad de la misma al realizar una tarea aritmética, lo que sugería que la memoria de trabajo se veía comprometida al desencadenarse la ansiedad a las matemáticas (Ashcraft y Kirk, 2001).

Teniendo en cuenta lo anterior, el artículo recoge una serie de técnicas para ayudar a los estudiantes que se sienten abrumados en el aula, ayudándoles a minimizar las demandas de su memoria de trabajo:

Utilizar reglas mnemotécnicas

La mnemotécnica es un sistema sencillo de memoria que ayuda a una persona a recordar información que, de otro modo, podría olvidar. Por ejemplo, ante una ecuación del tipo “10 + (5 x 52) – 15”, en que hay que recordar el orden correcto de las operaciones (paréntesis, exponentes, multiplicación, división, suma, resta), utilizar nombres o frases cuyas letras son las siglas de las palabras que hay que recordar: Pon esta moneda dentro de su ranura.

Las reglas mnemotécnicas pueden variar en función de cada persona y la facilidad con que puedan recordarlas: nombres, frases, canciones, imágenes, etc.

Anotar la información importante

Antes de comenzar una tarea, escribir los procedimientos o ecuaciones necesarios para realizarla. De este modo, ante cualquier duda, se pueden consultar directamente, y se reduce así la carga de memoria operativa que supondría memorizarlos.

Intentar pensar las operaciones verbalmente

Del mismo modo, los estudiantes que tienen buenas habilidades verbales, pueden explicar su estrategia durante la realización de una tarea o prueba. Animar a los estudiantes a verbalizar el problema que tienen que realizar, los procedimientos que van a seguir, a su propio ritmo y en el idioma en que se sienten más cómodos, retroalimentando de forma constructiva. Esta técnica es de gran ayuda para clarificar las ideas, pudiendo descubrir que comprenden más de lo que pensaban previamente sobre el modo de resolver un problema u operación.

Cambio de mentalidad

Si bien la memoria de trabajo es un importante componente de éxito en matemáticas, también es necesario restablecer nuestras ideas y creencias acerca de esta asignatura (“no soy bueno en matemáticas”, “nunca seré capaz de entender esto”). Si los niños piensan que las matemáticas son difíciles, se sentirán menos motivados a aprender. Por ello, es esencial fomentar la importancia del esfuerzo y de la mejora de las habilidades con la práctica.

Elogiar el esfuerzo

Tanto los padres como los docentes pueden ayudar a los niños a incrementar su resiliencia, simplemente cambiando la manera en que los elogian, y modificando lo que se considera una experiencia de aprendizaje exitosa. Es esencial elogiarles por su esfuerzo, no por la nota obtenida.

Hacer matemáticas juntos en casa

Así como leer con los niños es una buena idea, también lo es hacer matemáticas juntos. Es esencial que los padres traten de no transmitir sus miedos a las matemáticas –en caso de tenerlos- a sus hijos.

Una gran cantidad de situaciones de nuestra vida cotidiana requieren de razonamiento matemático. Por lo que se pueden pensar diversas formas de presentar conceptos matemáticos a los niños, de una manera divertida y accesible. Por ejemplo:

- Para contar: utilizar juguetes (legos), objetos de la casa (pinzas, servilletas...).

- Cocinando con los niños: hablar sobre las fracciones (la mitad de un pimiento, tres cuartas partes de una taza de harina, un cuarto de pizza), practicar separando los ingredientes en una receta.

- Durante la compra: comparar los precios de los artículos, contar el precio total de la compra y averiguar el cambio a devolver.

- Analizar patrones y formas.

- Medir cosas utilizando una regla.

A lo largo de todas estas actividades, es importante utilizar el vocabulario correcto, de modo que los niños se acostumbren a oír hablar de fracciones, pulgadas, multiplicaciones y porcentajes, llamado explícitamente "matemáticas" a lo que está haciendo, haciéndolas más familiares y accesibles.

Manejar preguntas difíciles en los deberes escolares

Cuando un niño tiene dudas en las tareas escolares, admitir explícitamente que no sabe resolverlas puede reducir la ansiedad por tener que responder correctamente. Buscar juntos y descubrir la respuesta correcta puede ser la mejor solución. Así se está modelando la mejor manera de resolver las tareas.

Fuente: Child Mind Institute

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